Opinión | FC Barcelona

Redactor de SPORT
Lamine aporta mucho más de lo que creemos

Lamine Yamal, celebrando su gol justo antes de recibir gritos racistas / EFE
Una de las conclusiones de la derrota en Anoeta fue que el Barça echó mucho de menos a Lamine Yamal. No se trata de añorar al que falta ni de simplificar las cosas.
Con Lamine Yamal el Barça quizá hubiera perdido en San Sebastián como perdió en Mónaco con el de Rocafonda. Nunca lo sabremos. Pero la realidad es que sin Lamine Yamal el Barça pierde mucho más de los datos estadísticos.
El canterano de 17 años suma esta temporada 6 goles y 8 asistencias en 16 partidos. En 1310 minutos jugados ha generado 14 goles lo que significa que interviene de manera decisiva con un gol cada 93 minutos. Son cifras muy importantes pero las de Lewandowski y Raphinha todavía son mejores y su incidencia en el juego es incomparable. Lo que convierte a Lamine en un crack mundial es que es un futbolista que condiciona el juego y está tan involucrado en la creación de ocasiones como en la definición de las mismas.

Lamine y Lewandowski, protagonistas del Barça de Flick / JAVI FERRÁNDIZ
Lewandowski es un artista definiendo pero nunca ha sido ni será un jugador que haga jugar mejor o peor a su equipo. Raphinha está en un momento muy dulce y sus números de goles y asistencias son estelares pero su influencia en el juego está directamente relacionada con el último pase o remate a la portería. Lamine es mucho más que eso porque el de Rocafonda es un jugador al que le gusta participar en el juego y sabe marcar el ritrmo de los partidos y entrar en contacto constante con el balón sobre todo cuando goza de libertad para abandonar la banda. Su crecimiento y evolución futbolística va encaminada a ello.

Lamine Yamal y Oyarzabal en el duelo entre Barça y Real Sociedad / Javi Ferrándiz
Tanto con el Barça como con la selección Lamine es mucho más que un extremo desequilibrante que regatea, asiste o define. Es por ello que su ausencia se nota. Si Pedri o Dani Olmo no están finos, el Barça no dispone de otro creador de juego como Lamine. Las estadísticas nos contabilizan los goles y asistencias pero no esos pases de Lamine que generan ventajas y que acaban dando paso a una ocasión de gol.

Raphinha y Lamine Yamal celebran un gol con el FC Barcelona / AP
Lamine apenas pierde balones y genera un pánico en los rivales que condiciona a las defensas y libera al resto de sus compañeros. Es tan joven y tenemos tan presente que su futuro va a ser todavía más espléndido que a veces viene bien perder de vista un día a Lamine para hacernos una idea de lo que tenemos entre manos. No se trata de compararlo con Messi porque allí tiene todas las de perder pero sí que hay que ser conscientes de que hoy es el jugador más importante del Barça.
Es por ello que hay que cuidarlo, mimarlo y gestionarlo con mimo porque de su estado de forma va a depender el techo que puede tener el Barça de presente y del futuro. A Lamine no hay que valorarle solo si marca o se inventa un pase de gol, hay que valorar su contribución al juego y lo que mejora a sus compañeros. Sabemos que es muy bueno pero no somos conscientes todavía de lo que tenemos entre manos.
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