Opinión | Real Madrid

Redactor de la sección Barça
Kylian ya nunca será Mbappé
La ambición del delantero es inversamente proporcional al salario que ingresa

Mbappé, junto a su muñeco de cera / INSTAGRAM
Durante muchos años y otros tantos veranos, dieron la matraca de forma obstinada con el “¡¡¡Mmmmmbbbbbbbapppppéééé!!!” y el “tic-tac” de un reloj al que se le gastó la pila de tanto usarlo. Kylian se burlaba desde París mientras contaba los billetes de la última renovación que había logrado gracias a sus ‘amigos’ madridistas, que le hacían el trabajo sucio mientras engañaban al personal asegurando que, este verano sí, Florentino lograría su fichaje sin despeinarse. Pobres ilusos.
Cuando llegó a París, el peor club posible para comerse el mundo como demostró Neymar, pero un buen trampolín para comérselo en otros clubs como demostró Ronaldinho, tenía 19 años. Vistiendo la camiseta parisina ganó el Mundial y estuvo cerca de ganar el segundo en Doha (Leo Messi, canterano del Barça y mejor futbolista de la historia, afortunadamente para el fútbol, lo evitó).
Mbappé siempre ha brillado más con su selección que con su club, como prueba su eterna búsqueda de la Champions, trofeo que no ha podido levantar en sus siete años en la capital francesa. Ni con Messi, ni con Neymar ni con nadie. A sus casi 26 años, después de dejar tirado a quien le ha hecho multimillonario por los siglos de los siglos amén, llega al Bernabéu para intentar ganar el título que le falta. Lo hace, por lo menos, cinco años más tarde de lo que habría podido hacerlo (hay quien apunta a que pudo ser del Madrid incluso antes de haber nacido porque ese club es así de grande). Nadie es capaz de adivinar si acabará logrando su objetivo. Podría ser, claro, pero esa no es para nada la cuestión.

Kylian Mbappé, jugador del Real Madrid, se duele tras un golpe durante el partido frente al Liverpool. / EP
Kylian llega al Real Madrid en un momento en el que dejó atrás a Mbappé, aquel joven que parecía la reencarnación de Ronaldo (el bueno) y que estaba predestinado a ser el relevo de Messi (dejen de buscarle heredero porque ni existe ni existirá). Llega con una mochila a su espalda demasiado importante como para no tenerla en cuenta: ha ganado más dinero de lo que podría haber imaginado nunca y también ha conquistado el Mundial con su selección. Le falta la Champions, sí, pero al Real Madrid le sobran, así que esa presión tampoco la tiene porque, en el fondo, no es cosa suya.
Al Madrid le sobran las Champions, así que esa presión tampoco es cosa suya
Con ese currículum, cualquiera se echaría a dormir, algo que el madridismo espera evitar tocándole la cara con críticas aún tímidas. Florentino ya tiene su juguete, pero se ha quedado sin pilas. El problema es que ya nadie sabe cómo dotar de energía a una maquinaria cuya ambición ha dejado de existir. Puede que algún día recupere las ganas de ser el mejor. Mientras, cada día que pasa se aleja un poco más de serlo.
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