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Opinión

Jordi Badia

Jordi Badia

Jefe de deportes en Regió7

Que los insultos no tapen los argumentos

Víctor Font y Joan Laporta se saludaron antes del primer debate electora // G. URRESOLA

Víctor Font y Joan Laporta se saludaron antes del primer debate electora // G. URRESOLA

Las elecciones a la presidencia del FC Barcelona son un valor a preservar y mejorar. Creo que cualquier análisis debe partir de ese convencimiento. Entiendo que en una campaña electoral existan momentos de tensión, especialmente cuando el proceso acaba polarizado. Sin embargo, deberían ser comedidos y puntuales. Lamentablemente, no es lo que estamos viendo en la confrontación electoral entre el candidato a la reelección -aún no expresidente- y el aspirante. Y es una lástima porque tanto Joan Laporta como Víctor Font tienen argumentos suficientes en los que fundamentar sus proyectos.

Laporta puede presumir de haber rehecho un primer equipo con un presente y un futuro estimulante, de haber recuperado el equilibrio económico y de haber afrontado la modernización del Camp Nou. Sin embargo, ninguno de estos tres argumentos fuertes de Laporta son incuestionables. Su lema de fondo, haber "salvado al Barça", es al menos discutible cuando en cada ventana de fichajes hay dificultades para realizar las inscripciones y cuando la deuda del club es de 2.500 millones de euros. Ojalá el Nou Camp Nou sea la llave de bóveda que sostenga el edificio, pero es una hipótesis por demostrar. Y Font aún podría añadir las condiciones de adjudicación a Limak y todo lo que se ha ido descolgando desde entonces, o las formas excesivas con las que actúa siendo presidente porque a pesar de que haya socios a los que no le molestan o, incluso, le aplaudan, hay a quienes nunca le han gustado o que se han hartado por reiterativas.

Son argumentos a los que, en algún momento, tanto Joan Laporta como Víctor Font han apelado durante la campaña y en el enfrentamiento dialéctico directo, pero que han quedado diluidos en un intercambio de insultos y descalificaciones personales y profesionales que sobran. Porque el ejercicio de democracia interna que protagonizan es un patrimonio del FC Barcelona a preservar y fortalecer. También es necesario recordarlo al cerrar cualquier análisis.