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Opinión

Javier Giraldo

Javier Giraldo

Subdirector.

La hora de la verdad del sabio de Heidelberg

Flick, ante el Atlético de Madrid

Flick, ante el Atlético de Madrid / Agencias

Decía Luis Aragonés que en realidad, por mucho que las temporadas se planificasen al detalle, todo se decidía en los últimos diez partidos: títulos, clasificaciones para Europa o descensos; todo se resuelve en el tramo decisivo.

Por más que durante los meses anteriores el trabajo haya sido impecable, es ahora cuando todo se decanta. Hay ejemplos de equipos que iban como un tiro hasta primavera y luego, a la hora de la verdad, se cayeron, como el Real Madrid de los galácticos en 2004: aquel equipo que olía a triplete se quedó en blanco. 

No parece que el Barça vaya a repetir ese guion: aunque se habla de triplete con demasiada ligereza, todo apunta a que los muchachos de Hansi Flick van a conseguir amarrar al menos un título. 

El ‘factor Flick’ apunta a ser uno de los elementos que decidan cómo le va al Barça esta temporada. Retomando lo que decía Aragonés, Flick sabe mejor que nadie que es ahora cuando su equipo tiene que ofrecer su mejor versión.

Recién cumplidos los 60, el entrenador alemán ha sabido generar el ambiente ideal para que el Barça esté en disposición de competir por todo. Y (a diferencia del Real Madrid) en una dinámica creciente, en un ambiente de optimismo general.

La afición no la toma con sus propios jugadores (en el Santiago Bernabéu ya asoman los primeros pitos a Vinicius) y nadie en el entorno se atreve a discutir la validez del entrenador (Ancelotti, en cambio, ya cuenta con una legión de detractores). 

Una de las mejores (y más elocuentes) imágenes que ofreció el Barça-Betis fue la celebración del gol. Gavi marcó y corrió hacia el banquillo. Había marcado ante su otro equipo, el Betis, pero eso no era lo más importante: lo más importante era abrazarse con su entrenador; un entrenador, por cierto, que le ha dado menos bola de lo que el propio Gavi esperaba. Ese gesto no dice nada y lo dice todo al mismo tiempo: puede que el Barça no gane ningún título, pero Flick ha sabido establecer la base para que al menos la afición pueda llevarse una alegría y volver a Canaletes.

El ambiente general que transmite el Barça invita al optimismo, frente a las enormes dudas que emite el Real Madrid. Si se cumple la teoría de los vasos comunicantes, los seguidores del Barça tienen motivos para esperar unas semanas apasionantes. 

A Luis Aragonés solo se le valoró cuando faltó: el tiempo ha ido engrandeciendo su futuro y abrillantando su legado. Durante buena parte de su etapa al frente de la selección, el sabio de Hortaleza solo recibió palos y más palos. Que no ocurra lo mismo con Flick, el sabio de Heidelberg, el técnico capaz de mantener a su equipo tan enchufado y con tanta hambre que con él al frente, todo puede ocurrir.