Opinión

Redactora de Fútbol.
Girona, la Champions no perdona

Míchel, cabizbajo en la banda / Javi Ferrándiz
La Champions League es otra cosa. Es una competición solo apta para valientes, donde los errores se pagan a un alto precio. Si no que se lo digan al Girona, que afrontaba este premio con ganas, ilusión... y recibió un duro castigo.
En París se vio claro. No importa que te pases casi noventa minutos defendiendo tu portería con uñas o dientes. Que te dejes el alma y el corazón sobre el césped. O que demuestres tu valía frente a un club de la talla del París Saint-Germain. Porque un mínimo error se paga caro.
Es innegable que los de Luis Enrique se merecieron la victoria, monopolizaron la posesión del balón y protagonizaron ocasiones demasiado claras. Pero tras un esfuerzo defensivo admirable, el Girona ya tocaba ese punto milagroso con las yemas de sus dedos. Y Gazzaniga abandonó el Parque de los Príncipes siendo un héroe que se convirtió en villano.
YA SABOREAN EL PEAJE DE LA CHAMPIONS
"Siempre quedará París", decía Míchel. Una derrota que dolió, escoció. Pero la vida seguía y el Girona debía reaccionar. Y qué manera que hacerlo en Montilivi, con su gente y con la motivación especial que significaba jugar en casa el primer partido de Champions de su historia.

Gazzaniga y Arnau Martínez en Champions / Javi Ferrándiz
Un Feyenoord en pésimo estado de forma podía ser la razón de la felicidad del Girona. Solo hacía falta entrar al partido con decisión, intensidad y determinación arriba. Y así fue. Desafortunadamente para ellos, la energía duró poco. Demasiado poco. La lesión de Viktor Tsygankov lo cambió todo. Llegó el primero de Timber, el segundo de Milambo, el penalti que provocó y atajó Gazzaniga... y parecía que no había vuelta atrás.
Míchel puso toda la carne en el asador y van de Beek, que realmente se lo merecía, puso el empate. Chute de adrenalina que se prolongó hasta el gol en propia puerta de Krejci. Y ahí sí que ya no hubo nada más que hacer. La Champions League no perdona, y castiga a los pecadores.

GIRONA VS FEYENOORD / EFE
TRES 'REGALOS' EN MONTILIVI
El Feyenoord anotó tres goles tras dos disparos. ¿Cómo se come eso? Pensarán. Pues la respuesta es sencilla: el Girona 'regaló' esos tres goles al conjunto neerlandés. Y no solo eso, sino que devolvió a la vida a un equipo que estaba muerto, y podría haber sido rematado tras ese tanto de David López. Las transciones y los errores en la salida de balón mataron al Girona.

Los jugadores del Girona decepcionados al finalizar el partido de Champions League en Montilivi / EFE/ Siu Wu
Si hasta el día de hoy no había por qué preocuparse (se estaba generando y faltaba claridad), después de lo sucedido en Montilivi, ya se puede decir que empieza a cundir el pánico en el Girona. Tres lesiones en cuatro días (de tres futbolistas claves), un penalti fallado, cuatro derrotas y dos empates en los últimos seis partidos (no se gana desde el 1 de septiembre en el Pizjuán), cuatro goles en los últimos seis partidos... toca levantarse cuánto antes.
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