Opinión
El fondo de armario no se vende

Hansi Flick da entrada a Marc Bernal en el partido Barça-Valencia de laLiga 2025/26 / Dani Barbeito
De vuelta a la liga tras una semanita de selecciones. Truco o trato. Siempre pasa algo, casi nunca nada positivo. Flick ha hecho de Flick. No hace falta leerle entre líneas. Ha lanzado claros mensajes a las federaciones.
En el caso de la española, tiene tanta culpa el seleccionador, como las ganas del jugador; aunque la responsabilidad no es la misma, el entrenador acredita más, aquí es donde Hansi pone la línea roja.
Lo de Ancelotti es otro tema, lo suyo es un ejercicio de hipocresía con mucha cara dura. Hace poco el Madrid hablaba de alterar la competición, su 'ex' parece que lo ha intentado, ¿no creen?. Aunque el foco del artículo no es este.
Tenemos de vuelta al cuerpo técnico a Thiago Alcántara, esta vez, parece, para quedarse definitivamente. El hispano brasileño puede aportar mucho a la plantilla, pero, sobre todo, es un ejemplo de aquello que no debería pasar nunca más, que el talento de la casa, cuando es nivel Barça, se marche.
Nunca un club vendedor
El FC Barcelona, por muy mal que esté económicamente -aún estamos esperando a la auditoria que deberá certificarlo, otro caso de dudosa gestión de la directiva- nunca debería ser un equipo vendedor, nunca.
El debate que ha existido con Casadó, pero sobre todo con Fermín, no debería suceder nunca jamás. Con Thiago pasó; un suplemente de lujo, acabó traspasado al Bayern e hizo un carrerón en Europa.
Nuestro banquillo debe estar plagado de potenciales titulares. Por muy larga que parezca la nómina de jugadores en la zona del medio campo, esta semana hemos visto cómo faltaban Frenkie y Gavi. Las temporadas son muy largas y el talento es necesario a raudales.
Una apisonadora en el Johan Cruyff
La alineación del pasado domingo ante el Valencia parecía una versión descafeinada del Barça y acabó siendo una apisonadora. Volvieron a la titularidad Casadó y Fermín, e incluso pudimos celebrar el retorno de Marc Bernal, tras más de un año en el dique seco.
Todos cumplieron con creces y demostraron que en este equipo no hay titulares y suplentes. Ferran, como falso nueve, lubrica al equipo en ataque, aunque no finaliza como Lewandowski. En eso, el polaco es único.
Doblar posiciones con titularísimos amplía la competitividad dentro de la plantilla y hace mejor al equipo. Mirar al banco del Barça y hacerlo al del Madrid define la competitividad de la plantilla. Atrás y adelante pueden tener un fondo de banquillo parecido, pero en la medular, los suplentes del Barça podrían ser fijos entre los once blancos.
El centro del campo es el equilibrio y el flujo del equipo, tener el balón, el mejor legado que nos ha dejado Cruyff, parte de esos jugadores. Pedri es el metrónomo, pero el resto no son una coral, sino más bien un gran grupo de solistas que aportan diversidad de soluciones al sistema de juego del entrenador.
Si Fermín hubiera decidido marchar habríamos perdido gol, si Casadó hubiera sido menos culé, brega en medular. Para gustos, partidos. Si la directiva hubiera flaqueado por esa mala necesidad de cuadrar cuentas, hubiera sido un error mayúsculo. No más Thiagos. El Barça no vende, si no quiere.
