Opinión

Redactor de la sección Barça
Flick ha venido a recordarnos quiénes somos
El Barça no ha vuelto porque nunca se fue

Hansi Flick impone respeto en Móncaco / Javi Ferrándiz
No se dan cuenta de que nunca lo van a lograr, de que el Barça es tan grande que, incluso en un uno de los momentos más complicados a nivel económico de su historia, sigue vivo. Previeron que la travesía por el desierto sería tan larga como, por ejemplo, la que vivió el Milan. Y también que el Real Madrid, el mayor club-estado de la historia, gobernaría feliz por los siglos de los siglos. Quieren al Barça moribundo, es así como les gustaría verlo.
Negreira, los contratos de Messi, la campaña de difamación infame sobre un supuesto dopaje... La lista no cabe en diez artículos. Ahí está el poder blanco disfrazado de pseudo periodismo para hacer el trabajo sucio a quienes mandan. Buscan cómplices para insultar al club entre la masa social blaugrana y, como pasó con Toni Freixa, sus oscuros intereses les explotan en la cara. No soportan ver al Barça ganar y, sobre todo, no soportan ver al Barça ganar como gana, que es la única forma que en el Barça puede ganar porque, como dijo Guardiola, "para ganar en España hay que hacerlo mucho mejor que los otros equipos".

Guardiola, tras acabar el duelo ante el Inter / EFE
Así lo hizo Koeman en la última Copa del Rey conquistada, pero también Xavi con la Liga y la Supercopa de España. Así ganará, si le dejan, Hansi Flick, jugando el mejor fútbol que puede verse hoy en Europa. Cinco victorias consecutivas son solo una estadística que no refleja la revolución, una más, que está suponiendo el arranque del proyecto del alemán. Nada tiene que ver con el físico ni con la intensidad. Eso son solo debates internos interesados. Lo que importa, como siempre ha sido, es el fútbol. Es eso lo que realmente duele.
Hace daño porque el Real Madrid sigue sin jugar a nada, su plantilla es solo una colección de cromos sin alma, sin más identidad que la que les otorga el marcador, ese frío símbolo de una era triste y gris en la que el fútbol es secundario. "El objetivo es ganar", dicen, como si el resto de los clubs no quisieran hacerlo. Lo que realmente buscan es "ganar a cualquier precio", pero eso significaría aceptar que los cuatro penaltis señalados en cinco jornadas son fruto de su poder.

Xavi Hernández, sonriente antes de dirigir una sesión de entrenamiento con el FC Barcelona / Valentí Enrich
Al Barça, en parte gracias a ese enemigo fiscalizador y tramposo que penaliza cada resbalón con un empujón que busca llevar al abismo a los blaugrana, no le han permitido nunca ganar sin sobresalir. Y eso, en parte, es lo que ha hecho grande al club. Gracias a la necesidad de ser absolutamente superior a quien juega con las cartas marcadas, no puede permitirse la mediocridad. Por eso sigue siendo quien es, el club que históricamente mejor fútbol ha desplegado sobre el césped.
Flick ha venido a recordarnos quiénes somos y, sobre todo, a decirnos que el Barça no ha vuelto porque nunca se fue.
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