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Opinión

Albert Masnou

Albert Masnou

Director adjunto de SPORT

Flick, un hombre milagro en el Barça

El bonito abrazo entre Flick y Gavi tras la remontada en el Metropolitano

El bonito abrazo entre Flick y Gavi tras la remontada en el Metropolitano / sport

El FC Barcelona ya es el principal candidato a la conquista de la Liga después del golpe de autoridad efectuado ante el Atlético de Madrid. El triunfo le coloca al frente de la tabla con los mismos puntos que el Real Madrid, pero con un partido menos. Cuenta, además, tres bazas más. El goal average lo tiene (casi) a su favor, el choque entre ambos se disputa en Montjuïc y el calendario no es especialmente complicado para los de Flick.

El Barça ha iniciado la cuenta atrás y, evidentemente, el partido clave será el clásico que se disputará cuatro jornadas antes de la conclusión de la temporada. El equipo tiene el viento a favor para levantar el título y lo mejor de todo es el espíritu ganador contagioso.

La remontada del Metropolitano, la goleada en el Bernabéu o la victoria en Lisboa son partidos que demuestran que estamos ante un grupo especial, que ansia la victoria, que se desvive por ganar y que convive como un bloque solidario que lucha por un mismo reto. La forma en la que celebraron la victoria el pasado domingo es una evidencia de esta unión que ha logrado Flick, con esta mezcla tan particular de juventud, de rabiosa juventud, con veteranos.

Muy fuerte

Esto es lo que le hace fuerte, peligroso y temible para el resto de rivales que saben que al Barça no solo hay que tumbarlo una vez, como tantas veces había pasado en lo últimos años, sino que hay que matarlo en repetidas ocasiones para tenerlo tumbado en la lona, rendido, agotado, derrotado. 

El mérito de todo ello es de Hansi Flick, un técnico cuya realidad no hacía preveer un entendimiento tan fácil con el grupo. El hecho de no hablar el idioma del vestuario no le ha alejado de los jugadores, contrariamente a lo que se podía preveer.

No se mete en charcos en sus apariciones en las ruedas de prensa y su discurso plano, lejos de estrañas teorías, sus charlas calan entre los jugadores que solo hay que ver como le abrazan tras una victoria para darse cuenta de la química que hay. Flick ha obrado un milagro porque este equipo estaba roto y, sin apenas fichajes, le ha dado la vuelta al calcetín.