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J.Mª Casanovas

J.Mª Casanovas

Colaborador de SPORT

El error de Florentino: mucho estadio y poco equipo

El presidente del Real Madrid Florentino Pérez y el del Levante, Pablo Sánchez (d) , durante el partido de Liga que el Real Madrid y el Levante este sábado en el estadio Santiago Bernabéu de Madrid

El presidente del Real Madrid Florentino Pérez y el del Levante, Pablo Sánchez (d) , durante el partido de Liga que el Real Madrid y el Levante este sábado en el estadio Santiago Bernabéu de Madrid / EFE

Por primera vez en su mandato, ayer en el Bernabéu se escucharon cánticos de “Florentino dimisión” mientras que los jugadores eran recibidos con una atronadora pitada. Los socios blancos dictaron sentencia. Se ha levantado la veda contra el presidente, el problema no era Xabi Alonso, el culpable está más arriba.

El Real Madrid ha caído en una crisis deportiva. No se soluciona cambiando de entrenador o echando mano del talonario para realizar fichajes. Los problemas son más profundos y vienen de lejos. Florentino Pérez ha dirigido el Real Madrid como si fuera una filial de ACS. Con un poder absoluto, sin buscar consenso profesional, convencido de que sabía más que nadie. Un estilo personalista y caduco que pasa factura cuando los años y la salud no ayudan.

Un club de fútbol no tiene nada que ver con una gran empresa. Dos más dos no siempre suman cuatro. Fichar al mejor jugador del mundo, Mbappé, no es garantía de nada si el equipo está descompensado. Lo que le pasa ahora al presidente blanco es la repetición de la frustración que vivió hace veinte años con el fin de los galácticos. Vuelve a tropezar con la misma piedra. Los jugadores se han convertido en jóvenes endiosados que no se ganan lo que cobran.

Un estilo personalista y caduco le pasa factura, ayer el Bernabéu pidió su dimisión

En los últimos años Florentino ha equivocado el rumbo. Se ha despreocupado del equipo y se ha centrado en construir su legado, la obra con la que sueña ser recordado por los socios madridistas. Ha convertido el Bernabéu en un búnker en pleno Madrid, un recinto que necesita generar un negocio de 400 millones al año para aguantar el presupuesto del club. De momento no le salen los números. La fuente de ingresos que generan los conciertos de música se han ido, por problemas de ruido, a la competencia, al Wanda. Los parkings que quería construir han tropezado con la oposición de los tribunales de justicia. El ser superior ha perdido poder.

Todo gran escenario merece un gran contenido. Pero en Madrid esta fórmula no se cumple. Mucho estadio y poco equipo. Han gastado tanto en la obra que se han quedado sin recursos para renovar el equipo. El presidente constructor ha centrado sus esfuerzos en la instalación a cambio de debilitar la plantilla. El estadio impresiona, pero el equipo no da la talla. Conclusión, los aficionados viven de los resultados y están decepcionados por la mala trayectoria del equipo. Vienen de una temporada sin ganar nada y en cuatro días han tirado por la borda dos títulos. Cayeron ante el Barça en la Supercopa y han sido humillados por el Albacete en la Copa.

Afortunadamente el Barça no ha caído en el mismo error. El Camp Nou y el equipo de Flick caminan de la mano.