Opinión

Escritor.
¡Devolvednos la Grada d'Animació!

climatetribe.org
El estadio de Montjuïc parece el solar abandonado de un pueblo perdido en mitad de la nada, un lugar hostil, silencioso y frío donde se escuchan más los coches que pasan a unos metros del campo, que la afición. El pobre niño o niña que acude por primera vez a ver un partido, debe pensar que le han engañado por completo, que todos esos vídeos que ha visto en las redes sociales, de gente saltando, cantando y animando, deben haber sido creados por algún programa de inteligencia artificial, otro engaño que corre por internet y que ha vuelto a tragarse.
Entrar en el campo con toda la ilusión del mundo para acabar viendo una charanga de diez personas tocando el bombo y la trompeta, con una afición enmudecida, contemplativa y en total quietud, es lo último que se esperaba el chaval o la chavala que pensaba vivir una de las mejores noches de su vida. Me lo imagino mirando a sus padres con indignación, como esa persona que le han tomado el pelo y que fastidiado, les dice y suplica: «Papá, mamá… era mucho mejor ir a ver los pastorets del primo Curi que venir aquí, al menos en el teatro hay calefacción» Y no le faltaría razón. ¿Quién en su sano juicio prefiere ir a pasar frío en un cementerio futbolístico que ir a ver una divertida actuación teatral? Y encima, para colmo, tu equipo pierde contra un equipo en principio asequible.
El pobre tormento vivido le habrá creado un trauma difícil de superar. Lo de la charanga parece una broma de mal justo que viene como anillo al dedo para explicar la situación por la que atraviesa el Barça en La Liga. Es la metáfora perfecta. Y no, no digo que el Barça pierda porque no hay nadie quien le anime en su propia casa, pero una parte de culpa imposible de demostrar, sí que existe. Cuando un equipo vive un momento como el que están viviendo los azulgranas, con números y datos preocupantes como el de que si La Liga hubiese empezado hace cinco jornadas iríamos últimos, es más necesario que nunca una afición que empuje. Una grada, que, cuando las cosas se ponen patas para arriba en el campo, desde el asiento puedan dar una bocanada de aliento a los jugadores. La grada de animación debe de volver al campo, es necesario y urgente. La excusa de la multa ya no se la cree nadie, y si desde el club se piensa que hay algunos energúmenos dentro del grupo de animación, que se eche a estos pero que no se culpabilice a todos.
Un equipo como el FC Barcelona no puede permitirse estos ambientes desoladores en su estadio, menos aún cuando parece, porque aún lo parece, que este equipo empieza a despegar tras años de fracasos varios. Se ha demostrado en muchos partidos y en Europa, qué aptitudes y capacidades, tenemos. Pues entonces, si no queremos que el equipo se hunda en la miseria en su propio estadio, o si no queremos que los niños y niñas que visiten Montjuïc esta temporada salgan con traumas profundos y enfadados con el mundo, la junta directiva debe tomar una decisión urgente para revertir esta situación. Y no, una charanga no es la solución, la charanga es un insulto a la inteligencia del aficionado.
En este campo ya de por sí complicado, necesitamos a esos culés que siguen al equipo vaya a donde vaya, esa grada de animación que sabe animar a los jugadores y a una afición tan calmada como es la del Barça. Porque como dice el cántico: Si tots animem, guanyarem.
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