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Joan Cañete Bayle

Joan Cañete Bayle

Periodista y escritor

Chelsea y Atlético de Madrid: dos equipos que evidencian el problema estructural defensivo del Barça

Chelsea y Atlético, los dos peores partidos del Barça de la era Flick, tienen rasgos en común: gran intensidad, fuerza física, ideas claras y calidad arriba

Barcelona's Lamine Yamal reacts during the Copa del Rey semifinal first leg soccer match between Atletico Madrid and Barcelona in Madrid, Spain, Thursday, Feb. 12, 2026. (AP Photo/Manu Fernandez)

Barcelona's Lamine Yamal reacts during the Copa del Rey semifinal first leg soccer match between Atletico Madrid and Barcelona in Madrid, Spain, Thursday, Feb. 12, 2026. (AP Photo/Manu Fernandez) / Associated Press/LaPresse / LAP

Hasta el jueves, el peor partido del Barça esta temporada, y probablemente en la etapa Flick, había sido contra el Chelsea en Stamford Bridge (3-0). La expulsión de Araujo y los minutos que el Barça estuvo jugando diez contra once en cierta medida contribuyeron a paliar la evidente inferioridad azulgrana ante el club londinense. La misma situación, corregida y aumentada, se vivió en el partido de ida de las semifinales de Copa contra el Atlético de Madrid. El baño a todos los niveles de los de Simeone fue peor que el de Londres, y el resultado, también: 4-0 al descanso.

Ambos partidos tienen algunos rasgos en común: el entrenador adversario preparó muy bien el partido; los jugadores contrarios mostraron una mayor intensidad en los duelos; el rival contaba con futbolistas de mucha calidad en los metros finales. Dicho de otra forma: el Barça ha sufrido contra rivales de pierna fuerte, pie fino e ideas tácticas muy claras.

Vulnerabilidad defensiva

Chelsea y Atlético, y en menor medida el PSG en Montjuïc, lograron rentabilizar las debilidades que otros equipos de menor calidad suelen desaprovechar. Las remontadas a las que los azulgranas se han abonado esconden la realidad de que al equipo le llegan mucho y con facilidad, que es sencillo hacerle ocasiones de gol. Es habitual esta temporada que los rivales tengan oportunidades, marquen, se adelanten en el marcador, dominen con claridad la primera parte del partido. Después, casi siempre, la calidad arriba decanta la balanza a favor del Barça. Pocas veces no ha sucedido: en el Bernabéu, en el Pizjuán, en Anoeta y en el Jan Breydel Stadium de Brujas. E incluso en estos partidos, la fortuna, el desacierto o el VAR podrían haber dibujado un desenlace diferente.

Pero no en Stamford Bridge ni en el Metropolitano. Maniatado el caudal ofensivo del equipo por las bajas y/o por el despliegue físico y táctico del oponente, el rey azulgrana se desnuda peligrosamente en defensa. El jueves, el Barça tuvo un larguero de Fermín, un mano a mano fallado por el media punta, el gol anulado a Cubarsí y un cabezazo de Ferran. Con un 50% de acierto (y otro VAR) estaríamos hablando de otro resultado, pero fueron acciones aisladas, sin vínculo con el juego. La línea dominante del partido fue un Atlético muy superior y un Barça sumido en la perplejidad de verse arrollado.

Chelsea y Atlético son dos avisos de que el problema defensivo del Barça es estructural y no imputable solo a los defensas. No es imputable a la línea adelantada, sino a la propia dinámica de juego del equipo. El Barça, y más un Barça sin Raphinha castigando el espacio, necesita su tiempo, su espacio y su oxígeno para alcanzar la velocidad de crucero (que se lo pregunten al Elche). Chelsea y Atlético no le concedieron ni un segundo, ni un centímetro, ni una bocanada. Y, además, con Estevao, Julián y Griezmann arriba, no hicieron prisioneros.

No todos los equipos pueden hacerle esto al Barça, pero algunos hay, sobre todo en Champions. El daño hasta ahora es relativamente limitado (el equipo está en el Top 8 en Europa y tiene el partido de vuelta para intentar la remontada en las semifinales de la Copa del Rey), pero en el mes de febrero la línea de la temporada es clara: el equipo tiene que generar mucho en ataque (y normalmente lo hace) para compensar su quehacer defensivo. La pregunta es obvia: ¿hay margen de mejora ahora que entramos en la fase decisiva de la temporada?