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Joan Cañete Bayle

Joan Cañete Bayle

Periodista y escritor

Dro, el canterano de cada verano

La Masia es hoy la gran joya del Barça. Sin ella, nadie sabe dónde estaría el club tras la crisis pandémica

Dro celebra su gol con los compañeros del primer equipo

Dro celebra su gol con los compañeros del primer equipo / Valentí Enrich

Las pretemporadas del Barça nunca volvieron a ser lo mismo después del 24 de agosto de 2005. Pronto se cumplirán veinte años: ese día, un joven Leo Messi destrozó a la Juventus en media parte del trofeo Joan Gamper. El impacto de esos 45 minutos fue tan brutal que Fabio Capello pidió de inmediato la cesión de ese chaval justo después de terminar el partido. El Barça se negó, y el resto es historia. Y si no, que se lo pregunten a Asier del Horno.

Es ya una feliz tradición que los culés sigan la pretemporada del Barça pendientes de qué chaval de la cantera va a destacar. También llaman la atención los fichajes nuevos, pero, de un tiempo a esta parte, la capacidad de ilusionar de las contrataciones no es comparable a la de los canteranos. Es el signo de dos realidades del club: por un lado, el extraordinario trabajo del fútbol base; por otro, las dificultades del club para ser primera espada en un mercado inflacionado por la Premier y los clubes-Estado.

Ha vuelto a suceder en la gira de este año por Japón y Corea del Sur: ahí está Marcus Rashford, un señor delantero inglés que, en su momento, al menos aspiró a comer en la misma mesa que Mbappé. Es cierto que está de capa caída, en una encrucijada en su carrera —rehabilitación y puerta grande o enfermería—, pero esa historia ya la hemos vivido en el Barça a lo largo de los años: salió cara con Michael Laudrup; cruz, con Hagi, Prosinečki o, recientemente, con João Félix. Es una novedad digna de seguimiento.

Tras los Marc y Fermín

Y no es que no genere interés, pero ha sido el chaval Dro, con su puñado de minutos, su gol de volea y, sobre todo, sus maneras de jugador grande, quien ha llamado la atención y ha prendido la llama de la ilusión entre la afición. Como Marc Bernal y Marc Casadó el año pasado. O Fermín, el anterior, con su golazo al Real Madrid en Dallas. Y guardan turno Jofre Torrents y los primos Toni y Guille Fernández.

El Barça genera canteranos por encima de sus posibilidades. Bernal, Casadó, Pedri, Gavi, Olmo, Fermín, más De Jong, forman un centro del campo top y muy joven. Pero es que el talento que aprieta por detrás también es de lujo. Flick tiene que elegir ya, en el próximo partido. Y el club lo tendrá que hacer, tarde o temprano. Y eso romperá el corazón a los culés, Ansu sin ir más lejos.

Bendito problema. La Masia es hoy la gran joya del Barça. Sin ella, nadie sabe dónde estaría el club tras la crisis pandémica.