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De Buyo a Iñaki Peña, la evolución del portero

Iñaki Peña, durante el Betis-Barça

Iñaki Peña, durante el Betis-Barça / Valentí Enrich

Posiblemente, la posición de portero es la que ha evolucionado más de todas las posiciones del campo. Hasta la llegada de Cruyff como entrenador del Barça, el portero era una pieza con la que prácticamente no se jugaba. Con Johan, el tener el balón, jugar de cara con tu portero… Él pedía a sus jugadores que, cuando se sintieran presionados, jugaran con él. Y claro, esto exige tener un portero que sea hábil con el pie y no solo sepa parar. Seguramente Cruyff fue uno de los principales culpables de que hoy la figura del portero haya sufrido una evolución tan grande, pero existen otros factores.

El reglamento es, sin duda, uno de ellos. Prohibir al portero el poder coger el balón con la mano ante cualquier pase con el pie fue un paso muy importante porque obligaba a tener a todos cierta destreza en ese sentido. De la misma manera, a nivel táctico, también ha habido cambios que han influenciado en el guardameta. Uno de ellos es la desaparición del famoso 'líbero', ese central líder de la defensa que jugaba algo más retrasado que el resto, como por ejemplo Franz Beckenbauer o Alexanco. Cuando se empezó a jugar con la defensa de cuatro o de cinco en línea, el portero se ha convertido prácticamente en el 'líbero' y, a partir de ahí, los equipos empezaron a buscar o a formar porteros que tengan capacidad táctica en la lectura del juego, en tener un buen control con todas las partes del cuerpo, tanto a nivel posicional como orientado, y a dar pases en corta y larga distancia

En definitiva, a partir de todo esto, el portero se ha convertido en un jugador de campo más, con mucha más participación que antes. Eso, obviamente, supuso un cambió de perfil en la selección del portero. Para entender esta evolución, voy a exponer algunos nombres de grandes porteros históricos que hoy no ocuparían la portería de los grandes equipos. Ahí están los alemanes

Schumacher y Sep Maier o los ingleses Banks y Shilton. También los itlaianos Zoff o Zenga e incluso los españoles Arconada o Iríbar. Por supuesto, también entran los nombres de Copuet y Barthez en Francia y los de los argentinos Fillol y Pumpido. En Brasil estaban Gilmar y Tafarell. Todos ellos, de eso no cabe ninguna duda, fueron grandes guardametas, tanto en sus clubs como a nivel de selección, pero en el fútbol de hoy no estarían en las porterías de los grandes equipos porque, con el juego de pies no tenían los recursos suficientes que hoy se piden.

Hay excepciones, por supuesto. Entrenadores a los que no les importa la capacidad del portero de jugar con el pie y que siguen prefiriendo que sean buenos bajo palos y en las salidas por alto. Ahí está el Cholo Simeone para demostrarlo, por ejemplo.

Personalidad y confianza

Si nos fijamos en las cinco grandes ligas europeas, la española es la que más exige en el juego de pies del portero. Y por eso hay grandes porteros que, por su capacidad de jugar o no con los pies, podrían jugar, o no, en el Barça o en el Madrid. En cambio, la Premier, posiblemente la liga más atractiva, la más rica, es la menos exigente por su estilo de juego. Porque hay mucho juego aéreo y por la intensidad. Allí no hay porteros de menos de 1,90m de altura. Inglaterra es otra historia. Nada que ver con LaLiga, donde dos son los equipos más exigentes con sus porteros. Exacto, Barça y Real Madrid. Las características que ambos clubs buscan son una altura mínima de 1,85m, buena lectura de juego, reflejos y rapidez bajo palos, personalidad para mandar y liderar desde atrás, capacidad para actuar en campo abierto con tu equipo en campo rival, anticipación ante centros laterales y frontales, intuición en el uno contra uno, acompañar al equipo en las salidas de fuera de juego, capacidad en penaltis y faltas desde la frontal en contra, jugar con los pies (control, pase, despeje), saber cuándo blocar y cuándo rechazar… También saber si, una vez blocado, hay que generar un contragolpe. Y, por supuesto, soportar la presión y el estrés de los grandes partidos. Sobre todo, un portero de clubs como Barça o Real Madrid debe tener personalidad y generar confianza y seguridad en sus compañeros. Pero hay algo que nunca pasará: si un portero cumple todas estas características, pero no cumple la de saber jugar con los pies, Barça o Real Madrid nunca les ficharán. Eso es imprescindible.

La realidad es que en las ligas europeas no hay en estos momentos muchos porteros que reúnan estas características, aunque hemos venido a jugar y vamos a citar a algunos que podrían estar tanto en un club como en el otro. Ahí están Emiliano Martinez (Aston Villa), David Raya (Arsenal), Verbruggen (Brighton), D. Costa (Oporto), Chevalier (Lille) o Ederson (Manchester City).

Estamos hablando de grandes porteros, titulares indiscutibles en sus equipos y en sus respectivas selecciones, que encajarían en Barça y Real Madrid, pero no en todos los grandes equipos europeos. ¿Por qué? Porque a muchos entrenadores no les importa la faceta de saber jugar con los pies e incluso algunos lo ven como un riesgo innecesario. Si el portero está bien bajo palos ya es suficiente. Sin embargo, todo evoluciona y entre, por ejemplo, Paco Buyo, e Iñaki Peña, un portero absolutamente moderno y preparado para un equipo como el Barça, hay un mundo.