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Buenos y malos, un relato casposo y sin recorrido

El discurso de agradecimiento de Joan Laporta ante el primer equipo

El discurso de agradecimiento de Joan Laporta ante el primer equipo

Con Joan Laporta ya incorporado al ruedo electoral, se me ocurren varias reflexiones sobre el proceso. No sirve de nada poner en valor que los socios puedan elegir a su presidente cada 5 años - en el Madrid llevan 20 sin votar - y, a la vez, menospreciar a quienes discrepan del poder de la institución y ven el Barça de forma distinta. Por suerte, el ruido y el insulto que se cultiva en las redes no se corresponde con lo que se cuece en la calle, donde no existen buenos y malos barcelonistas. Todos quieren al club, aunque difieran de cómo gestionarlo.

No sé si hay partido. Desde luego, Laporta, con el fútbol en lo más alto, es el favorito. Pero el Barça merece que pueda jugarse. El club necesita debatir y discutir. Hay cosas que se han hecho bien. Otras no. Deben poder hablarse. El que gane, tal vez si es Laporta aún más por venir de gobernar, deberá tener en cuenta a los que le voten y a los que no. Los avisos, si se escuchan, nunca vienen mal. El problema viene cuando se ignoran. Hansi Flick es un genio. Lo que ha conseguido, en sólo año y medio, no tiene nombre. Todo el barcelonismo aplaude al presidente por traerle. Y todos quieren que siga. Los que voten a Laporta y los que no. Debe tenerlo claro.

Jamás vi a un presidente caer con el primer equipo arriba. Ni perder una reelección. Yo también creo que el fútbol es lo más importante. Pero no es lo único. Si defendemos que esto es más que un club, es que es algo más. Es sano abrir la mirada del debate. En un fútbol secuestrado por los petrodólares y por los grupos de inversión, el Barça, una marca global incomparable, sigue siendo de su gente. Escuchémosles. A todos. Sin excepción.