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Javier Giraldo

Javier Giraldo

Subdirector.

Se dispara la frustración en el madridismo

Militao se retiró lesionado

Militao se retiró lesionado / Associated Press/LaPresse

Pues resulta que lo de Bilbao fue un espejismo: el mejor Madrid de la temporada duró 90 minutos, los 90 minutos de San Mamés. La visita del Celta al Bernabéu volvió a desnudar todas las carencias del Madrid, que volvió a ser un equipo plano y falto de movilidad. Huérfano de Mbappé, que lo intentó sin demasiada suerte, el equipo blanco volvió a decepcionar a su parroquia. Un equipo como el Madrid puede ser de todo menos previsible.

Y ante el Celta lo fue. Balones al pie y escasa movilidad en ataque. Es lo que ocurre cuando el único plan de partido que existe es que todo lo solucione Mbappé. ¿Qué ocurrió con el resto del equipo? Apenas hubo noticias. Y la lesión de Militao en la primera parte solo sirvió para empeorar las cosas.

Se sabía que el Madrid no defendía especialmente bien (seis bajas por lesión tiene Xabi Alonso, todas en defensa), pero ahora resulta que tampoco ataca con especial brillantez. El primer remate a puerta de Mbappé llegó en el minuto 73. Se acumulan los problemas en el despacho de Xabi Alonso: si ya se intuía que había perdido 'feeling' con el vestuario, añadan ahora una buena cantidad de problemas puramente futbolísticos.

Con orden, coherencia y sentido común, el Celta fue capaz de ganar en el Santiago Bernabéu. No necesitó una exhibición especial ni ser especialmente superior al Real Madrid. No se trata de restar méritos al equipo gallego, ni mucho menos, entre otras cosas porque disfrutó de varios contragolpes, pero lo cierto es que el Real Madrid ofreció tantas lagunas en su retaguardia que el Celta no tuvo más remedio que llevarse los tres puntos de Chamartín.

Y sin embargo, lo peor no fue el resultado, sino acabar el partido con dos expulsados, Carreras y Fran García, en un festival de locura colectiva más propio de un equipo de barrio que de la grandeza que se le supone al Madrid. Con la grada viendo conspiraciones por todas partes un banquillo febril y desquiciado, el Madrid llegó al final del partido transformado en un equipo menor, de esos que no saben digerir la frustración.

El próximo rival del Real Madrid es de los que meten miedo: el Manchester City visita el Bernabéu en Champions este miércoles en uno de esos partidos que pueden marcar una temporada. Si ya estaba señalado en rojo en el calendario, ahora ese partido se convierte una reválida personal para el entrenador.

Cualquier visita de Guardiola al Bernabéu dispara la temperatura emocional de la parroquia madridista, y más aún en estas circunstancias: si el Real Madrid vuelve a pinchar ante el City de manera tan estrepitosa, el ruido sobre el futuro de Xabi Alonso ya será insoportable para el técnico vasco.