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Xavi Torres

Xavi Torres

Colaborador de SPORT

Asamblea, mociones y elecciones

Otra asamblea movida en Can Barça

Otra asamblea movida en Can Barça / EFE

El sábado, en can Barça, toca Asamblea. En esencia se trata de aprobar los números de la temporada pasada y el presupuesto de la actual. Será interesante comprobar cuantos de los 3.622 socios elegidos por sorteo cumplen con sus responsabilidades, eso sí, de forma telemática ya que ésta ha sido la fórmula elegida por la junta para resolver el orden del día. Resulta curiosa la discusión ya que en 2024 se pide regresar a las reuniones presenciales cuando en el siglo pasado justamente se exigía lo contrario, se decía entonces, para conseguir una mayor participación. En cualquier caso, no pasaría nada si la reunión fuese híbrida.

La discusión durante la semana está siendo infinita: ahí están Víctor Font y Joan Camprubí Montal, aspirantes a presidente. El tercero en mostrarse públicamente, Jordi Termes, ha decidido unirse a este último precandidato. El panorama del debate azulgrana es único en el mundo, con el economista Marc Ciria, socios ilustres como Evarist Murtra o las plataformas Compromís FCB, Dignitat Blaugrana, El Senyor Ramon, Seguiment FCB, Suma Barça, Transparència Blaugrana y Un Crit Valent, entre otras.

Es bueno que la oposición fiscalice porque obliga a los mandatarios a dar lo mejor de sí pero, si me permiten, uno ve imposible que la Asamblea no apruebe las cuentas a pesar de que todos piden el 'no' a los números y un 'sí' a una mayor transparencia. En el caso de que no haya reformulación de las cuentas -que no las va a haber- y a pesar de que no toca ir a votar hasta 2026, ¿alguien se atreverá a buscar una moción de censura de cara a unas elecciones anticipadas? ¿Es posible ganar a Laporta en unos comicios si no se llega a un escenario de todos contra él? ¿Se pondrá la oposición de acuerdo para decidir su líder viendo como piensan unos y otros? O, finalmente, ¿es solo ruido pero acabará no pasando nada?

Esto es el Barça. Aquí reside la grandeza de la institución. En su espíritu crítico y democrático. Los famosos ismos, que algunos detestan y que a otros nos parecen un fenómeno extraordinario. El entorno, amigo o enemigo según desde donde se mire. Los que quieren seguir en el poder o ir a las elecciones, los que visualizan una moción de censura o incluso aquellos que callaron y se escondieron ante la catástrofe de Bartomeu y compañía. Todos forman parte de este club singular.

Hablar en Barcelona del modelo de club de Florentino Pérez en Madrid no tiene sentido. Vivir con compromiso cerca de cualquier movimiento social, jugar al fútbol de una manera determinada, debatir sobre la posesión del balón o sobre el cartel de Miquel Barceló forma parte de la idiosincrasia de un club que vive su diferencia con orgullo mucho más allá de los resultados.