Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Opinión

Carme Barceló

Carme Barceló

Periodista en SPORT

Cuando actúan Alexia y Rosalía

Mañana hay concierto en el Spotify Camp Nou. El Barça Femení juega ante el Real Madrid la vuelta de los cuartos de final de la Champions

Alexia Putellas celebró la goleada ante el máximo rival

Alexia Putellas celebró la goleada ante el máximo rival / FCB

La culer Rosalía dejó ojiplático al público madrileño en su primera actuación en la capital. Artista con mayúsculas, la catalana le puso el babero a un colectivo que admira todas sus capacidades. Las pasadas, las presentes y las que se adivinan. Un poderío incuestionable que, a nivel deportivo, camina en paralelo a un Barça Femení que le saca los colores al fútbol patrio en general y al madridista en particular.

Estar por encima de la media e, ítem más, ser pioneras es lo que tiene. A Rosalía se le reconocerá todo lo sabido, lo reivindicado y lo creado. A la sección profesional azulgrana, exactamente lo mismo. Bandera en mano, una y otras has picado mucha piedra para subirse al escenario y hoy son reconocidas por dar un paso más. A la artista le luce mejor. A las blaugrana les falta un punto más de complicidad y, en su negocio, un mucho más de nivel en lo estatal. A todas les pone lo internacional. Normal. Rimas al margen, juegan otra liga. 

A la espera de la última actualización de la venta de entradas -este artículo lo mando a imprenta, romántica que es una con el papel- a la torera hora de las cinco de la tarde, en este momento hay más de 45.000 vendidas y todo apunta a una fiesta de reconocimiento mañana en horario Champions. Sí, han leído bien. Más allá de los resultados, estas jugadoras de hoy y las de ayer se han ganado de nuevo el ser aplaudidas por lo luchado y convertido en referencia para tantas y tantas niñas. Las que hoy, con total naturalidad, piden a sus padres apuntarse a un campus de fútbol en verano o comprarse la camiseta de Alexia, la misma que mañana cumple 500 partidos vistiéndola. Y lo que es mejor: el hermano, el primo o el amigo también quiere otra. Eso es mucho más que un título de Champions o un más reciente 2-6 con el que no sólo ha cogido de la mano a sus compañeros. Es la maravillosa aportación a una señal inequívoca de igualdad. 

Hay un ‘pero’, claro. Varios, en realidad. Si empezamos por la competición nacional, ya damos por campeón de la LigaF al Barça Femení por goleada. Poco le falta y no por repetido es menos valioso. Si en los inicios profesionales de la sección quien plantaba cara era el Atlético, hoy dicen los publicistas que es el Real Madrid. Teoría. La práctica nos lleva al baño y masaje. Ni las mismas jugadoras culers daban crédito al planteamiento de las de Pau Quesada en el último clásico disputado en su ciudad deportiva. Señalo la localización porque el presidente de este club, léase Florentino Pérez, sigue sin abrir las puertas del Bernabeu a sus jugadoras. Una muestra más de lo poco que le importa esta sección a la que parece accedió por el qué dirán. Ni se le ve ni se le espera por aquellos ni por estos lares. 

Mañana veremos un Camp Nou pletórico. Lo sé. El orgullo que despierta el Barça Femení es directamente proporcional a la calidad futbolística que las está llevando por méritos propios a las semifinales de la Champions. Ojalá el club las mire con los mismos ojos que al primer equipo masculino, no permita que se escape una jugadora como Ona Batlle y no deje de apostar al cien por cien por ellas. Mañana hay concierto en el Estadi. Mucho arte. Gallina de piel.