Consell Nacional de Junts
Turull acusa a Podemos de "anticatalanismo": "Ni las peores cloacas del Estado se atrevieron a llamarnos racistas"

El secretario general de JxCat, Jordi Turull. / EFE
Gisela Boada
"Nos llaman racistas, un calificativo que ni las peores cloacas del Estado se atrevieron a lanzar contra nosotros". Con esta contundencia, el secretario general de Junts, Jordi Turull, ha arremetido este sábado contra Podemos en el Consell Nacional del partido celebrado en Figueres. Turull ha acusado a la formación morada de formar parte de la "catalanofobia transversal" que, asegura, comparten PP y Vox, por "unirse" a ellos y rechazar el traspaso de competencias en inmigración a la Generalitat. "Estamos acostumbrados a ellos [PP y Vox], pero no lo esperábamos de Podemos", ha subrayado.
Las críticas llegan a las puertas de una derrota parlamentaria para el Junts: la próxima semana el Congreso rechazará siquiera admitir a trámite iniciativa para transferir las competencias en inmigración. El veto de Podemos, que considera la propuesta "racista", impedirá que el debate arranque y frustrará uno de los compromisos más complicados que Junts pactó con el PSOE a principios de 2024 a cambio de los siete votos posconvergentes a varios decretos ley del Gobierno.
Junts sostiene que la negativa de Podemos no responde al contenido de la iniciativa, sino a quién la promueve. "No es una cuestión de competencias, sino de quién las pide y desde dónde", ha defendido Turull, que ha enmarcado el debate en la necesidad de dotar a Cataluña de "instrumentos y herramientas" para afrontar el "reto migratorio" y no discutir qué políticas se deben aplicar. De hecho, lo que persigue la norma, ha puntualizado, es que esta decisión se tome "en el Parlament y no en Madrid". Los morados, en cambio, sostienen que el objetivo de los posconvergentes es usar esas competencias para disputar espacio electoral a Aliança Catalana, la extrema derecha independentista que amenaza a Junts en este terreno, como muestran las encuestas.
"Decisiones complejas"
Tras más de un año de negociaciones para consensuar un texto con el Ejecutivo, la iniciativa está condenada al fracaso en su primer trámite, si no hay cambios en los próximos días. El revés no solo afecta al partido de Carles Puigdemont, que llevaba tiempo reclamando la medida, sino también a Pedro Sánchez, que verá caer un compromiso incluido en su pacto con Junts, con quien la relación hace meses que está en la cuerda floja. Si los posconvergentes avisaron en invierno al presidente del Gobierno que estaba en "prórroga", este verano el discurso cambió y ahora la advertencia ha pasado a ser que este otoño "pasarán cosas".
Turull se ha referido a esta cuestión y ha pedido a los asistentes al Consell Nacional que estén preparados porque el partido deberá tomar "decisiones complejas pronto", con lo que entiende que será un "nuevo ciclo" en las relaciones entre el independentismo y el Estado. "Será motivo de muchas presiones, estaremos sometidos a una brutal prueba de resistencia", ha espetado el número dos de Puigdemont. Y en esta nueva etapa que ve cerca, Turull ha asegurado que solo su partido podrá poner "freno" a la "desnacionalización" del Govern de Illa, así como a los "discursos" que "solo atizan el odio y la división social", que sin alusiones directas, hace referencia a Aliança Catalana.
La estrategia municipalista
La irrupción del partido de Sílvia Orriols ha forzado a Junts a ajustar su estrategia, especialmente en el terreno municipal, terreno en el que lidera el número de alcaldías. Turull ha subryado en su intervención que la formación lleva "meses" trabajando para coordinar la acción de sus ayuntamientos con la del Parlament y el Congreso, y la elección de Figueres como sede del Consell Nacional no ha sido casual. El municipio, gobernado con mayoría absoluta por Junts, se ha convertido en uno de los ejemplos de su apuesta por endurecer las condiciones de empadronamiento, una de las banderas políticas de Orriols en Ripoll que los posconvergentes ya dejaron por escrito en su última convención municipalista.
El alcalde de Figueres, Jordi Masquef, se ha erigido en referente interno tras impulsar un cuerpo de "agentes verificadores" para revisar posibles irregularidades en los padrones. Y el debate ha cobrado fuerza esta misma semana en Sant Cugat, donde la coalición de Junts y ERC se ha visto sacudida por la detección de un alud de empadronamientos sospechosos, que ha abierto un nuevo frente político en torno a la gestión local de la inmigración.
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Vía: El Periódico
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