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Los otros Mundiales que Marc Márquez conquistó en Japón

El piloto de Cervera cerró los campeonatos de 2014, 2016 y 2018 en el mismo escenario, Motegi, donde este domingo puede celebrar su séptima corona en la categoría reina

Márquez celeba su cuarto título en Motegi

Márquez celeba su cuarto título en Motegi / EFE

Después de seis años de sequía, Marc Márquez puede recuperar el cetro mundial de la categoría reina. Lo puede hacer en Motegi, en casa de Honda, su casa durante muchas temporadas, antes de poner rumbo a Ducati en busca de recuperar el brillo perdido.

En un arriesgado movimiento cambió su equipo de siempre por una incógnita y la apuesta salió bien. Más de 2.100 días después puede volver a reinar y conquistar su novena corona, la séptima en MotoGP. En una temporada brillante, llena de récords y con cinco Grandes Premios todavía por delante, lo tiene todo de cara para cerrar el título matemáticamente en un escenario icónico para él: el Gran Premio de Japón. Le basta con no ceder más de seis a su hermano Álex Márquez, con quien mantiene una ventaja de 191 puntos.

El circuito de Motegi forma ya parte de la historia personal de Marc Márquez, y no solo por los buenos resultados que atesora en la tierra del sol naciente, sino también porque allí ha celebrado hasta en tres ocasiones la consecución de un título.

2014 - El bicampeón más joven de MotoGP

En su segunda temporada en MotoGP, Marc Márquez entró en los libros de historia convirtiéndose en el bicampeón más joven de la categoría reina, relegando de esta posición el mítico Mike Hailwood, campeón de nueve títulos mundiales. Una corona que conquistó tras quince pruebas disputadas y once victorias, diez de ellas de forma consecutiva. Con tres pruebas por delante, aun tuvo tiempo de mejorar sus números, ganando también en Malasia y Valencia.

A sus 21 años Marc llegaba a Japón con los deberes hechos y el título encarrilado. La estrategia estaba clara, acabar por delante de Valentino Rossi y Dani Pedrosa. Después de varios intentos adelantó al italiano a falta de ocho vueltas para colocarse segundo y entonces sacó a pasear la calculadora. Contemporizando esfuerzos, cruzó la bandera a cuadros solo por detrás de Jorge Lorenzo, que ganó la cita. Tercero y cuarto fueron Rossi y Pedrosa, que perdían así sus opciones de campeonato.

Para celebrar este título en casa, Marc recibió de un samurai una katana con la que cortó el hilo de un globo blanco con el número uno y después se colocó el casco dorado de campeón.

2016 - Un pentacampeón con carambola

Marc Márquez llegaba a la decimoquinta prueba del campeonato peleando por el título con Valentino Rossi y Jorge Lorenzo. Necesitaba una carambola para proclamarse campeón en casa de Honda, acabar la carrera con una renta de 77 puntos respecto a sus perseguidores, y todo vino de cara.

Jorge Lorenzo intentó tirar desde la salida y Márquez lo siguió mientras intentaba despegarse de un Valentino que ya le enseñaba rueda. A 21 vueltas para el final, el 93 adelantó a Lorenzo en busca de su corona, pero Rossi no quería dar todavía por perdido el título y superó también a Jorge, aunque se fue al suelo pocas vueltas después, borrándose de la batalla. Márquez solo necesitaba que Lorenzo no quedara entre los cuatro primeros para cerrar el título y el balear contribuyó a ese éxito yéndose al suelo en el tramo final, cuando era segundo.

El de Cervera solo tuvo que concentrarse en no cometer errores y acabar la carrera. Lo hizo como un reloj suizo y cruzando la bandera a cuadros primero, para sumar su quinta victoria del año y ampliar su renta de puntos a 273. Suficientes para sumar la quinta corona en una temporada complicada en la que la Honda no lo puso fácil, especialmente en el inicio de curso.

Marc Márquez, con Andrea Dovizioso y Maverick Vinales en el podio de 2016

Marc Márquez, con Andrea Dovizioso y Maverick Vinales en el podio de 2016 / EFE

Andrea Dovizioso y Maverick Viñales acompañaron a Marc en el podio de Motegi.

2018 - Marc sube al séptimo nivel

Marc Márquez bien podría ser un piloto de videojuego. De su propio juego. Si las carreras fuesen pantallas, Marc siempre ha tenido la habilidad de saltárselas a golpe de gas, siempre como ganador final. Y en 2018, el de Cervera pasó al séptimo nivel. El quinto en MotoGP. De nuevo en Motegi, de nuevo en su escenario talismán, este chico que ya no era tan chico agrandó su leyenda. Y lo hizo al más puro estilo Marc.

Esta vez el monstruo final fue Andrea Dovizioso. La Ducati del italiano llevaba meses siendo la moto más potente del campeonato, pero no estaba conducida por Márquez. Y eso se notó. A pesar de salir sexto, Marc Márquez demostró que cuando se reparten los puntos, el de Cervera responde como nadie. Uno detrás de otro, sus rivales empezaron a caer. Superados, sentenciados, ninguno pudo hacer nada para detener el avance del piloto de Honda, que se plantó rueda con rueda con Dovizioso a once vueltas del final. Y ahí empezó su última batalla del campeonato.

Marc Márquez celebra su séptimo mundial

Marc Márquez celebra su séptimo mundial / EFE

Una serie de envites entre ambos terminaron con el italiano al suelo a falta de dos vueltas para el final. Dovizioso no aguantó más, en parte porque donde sus manos de mortal no llegaron, sí lo hicieron las de Márquez. Lo celebró delante de una máquina de recreativos en la que se proyectó un videojuego corto pasando al séptimo nivel. Dicho y hecho. En 2019 llegaría su último con Honda antes de pasar por una larga travesía en el desierto que terminó este 2025.

¿2025? - Un campeonato para la eternidad

Y en Japón puede llegar la novena. En una temporada inmaculada, con hasta 11 victorias de Grandes Premios, parece cuestión de tiempo que Marc celebre un nuevo título. Y ese tiempo podría estar ya aquí, con todavía cinco pruebas por delante una vez se apaguen las luces de la cita nipona.

Tras el GP de Misano, solamente eran tres puntos los que necesitaba sumar más que su rival, en esta ocasión el más especial de su carrera, para ser campeón del mundo. Su hermano Álex ha sido un competidor incansable, todo un auténtico modelo de competitividad que ha demostrado de sobras que tiene madera de campeón. Pero con Marc, que no ha dejado ni las migajas durante toda la temporada, no ha sido tarea fácil. En Japón, además, el de Gresini no está encontrando buenas sensaciones y en la sprint ha dejado ya escapar las pocas opciones que quedaban, siendo décimo, sin puntuar, mientras que Marc cruzó meta segundo.

El mayor de los Márquez debe defender este domingo tan solo seis puntos. Si ningún contratiempo lo impide, cantará el alirón en Motegi y será, seguramente, uno de los más especiales de su carrera. Nadie ha tardado tanto tiempo entre ganar un campeonato y otro, una larga travesía por el desierto que parecía no tener final. Hasta que apareció Marc para demostrar que la resiliencia tiene su premio. Que rendirse no es una opción para los campeones. Y que una leyenda como la suya debía escribir un nuevo capítulo dorado en sus páginas. Este domingo en Motegi esa página puede finalmente quedar escrita.