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Fórmula 1

El sainete de Aston Martin y Honda: Entre paneles solares y viajes a Japón para defraudar a Alonso

El multimillonario proyecto aspira a ganar el Mundial y no ha podido terminar la primera carrera con ninguno de sus coches

Decepción en Aston Martin: Adrian Newey dispara con ‘bala’ a Honda.

Decepción en Aston Martin: Adrian Newey dispara con ‘bala’ a Honda. / SPORT

Jorge Peiró

Jorge Peiró

Madrid

Hay quien lo define como el mayor ridículo de la historia de la Fórmula 1. Otros lo comparan con un sketch de José Mota o con un capítulo de ‘La que se avecina’ por los tintes, entre cómicos y surrealistas, que acompañan el sainete que están protagonizando Aston Martin y Honda.

¿Cómo es posible que los peces gordos y jefes de Fernando Alonso se enteraran en noviembre del desastre que estaba cocinando el fabricante japonés gracias a visitar su fábrica? ¿Dónde quedan los cientos de millones de euros invertidos desde Silverstone para ser campeones del mundo si en la primera carrera ninguno de los coches verdes ni ha podido llegar a meta? ¿Está el año de Aston Martin y Alonso condenado, perdido y tirado a la basura?

‘Entre todos la mataron y ella sola se murió’. Es soltarle a un miembro del equipo esta famosa cita del refranero y te da la razón. En este drama, hay que repartir culpas entre Aston Martin y Honda y no señalar únicamente al fabricante japonés por haberle dado al piloto asturiano un motor de otra categoría. Otra vez. Como en aquella pesadilla de 2015 que derivó en la retirada del bicampeón.

Adrian Newey, genio de la aerodinámica y máximo responsable todopoderoso del proyecto de Silverstone, destapó el pastel el jueves en la rueda de prensa de jefes de equipo del Gran Premio de Australia y dejó estupefacto al paddock de la Fórmula 1. El ingeniero se hartó y señaló a Honda. “Nos dimos cuenta de todo en noviembre del año pasado, cuando Lawrence Stroll, Andy Cowell y yo fuimos a Tokio para hablar sobre los rumores que empezaban a sugerir que el motor no alcanzaría la potencia del objetivo original para la primera carrera y, a raíz de eso, surgió el hecho de que muchos de los miembros originales del equipo no habían regresado cuando reiniciaron… así que la respuesta es no”.

Con ese ‘no’ se refiere a que, de haber sabido el motor que les iba a entregar Honda, no hubieran firmado con ellos. Demoledor. Justo en el mes, el pasado noviembre, en que la escudería relegó al jefe de equipo en aquel momento, Andy Cowell, a hacer de experto en motores desde Japón y ascendió a Newey a su puesto.

En Segunda División

Hasta se presentó por sorpresa en la carrera de Qatar a poner orden. Todo cuadra ahora. La unidad de potencia nipona es tan mala, por poner en contexto, que está muy por debajo de las de Red Bull y Audi, que son novatas y acaban de empezar a diseñar sus propios motores.

Honda juega en Segunda División: es frágil, no alcanza las revoluciones del resto ni de lejos, tiene problemas de batería (clave este año) y provoca vibraciones que rompen partes del coche como los espejos o las luces, tal y como explicaron los pilotos. Es hasta peligroso, pues causa entumecimientos, dolores y daños en nervios de la mano y muñecas. Stroll lo definió como “una silla eléctrica” y Alonso dijo que solo aguanta ahí dentro 25 vueltas.

Hay que cuestionarse quién está al mando en Aston Martin y a quien se le ocurrió viajar a Sakura, la sede de Honda, a comprobar si los rumores de retrasos en la unidad de potencia eran reales o habladurías de redes sociales. Todo, a dos meses de arrancar un año marcado en rojo. ¿Cómo había sido la comunicación entre la fábrica y Japón hasta entonces? ¿Cómo puede ser que altos cargos del equipo volvieran satisfechos de viajes a Sakura antes de la famosa excursión de noviembre?

¿Y cómo puede ser que trabajadores rasos se enteraran antes del desastre que los popes del proyecto? ¿Qué queda del Honda campeón del mundo que contrató Martin Whitmarsh para Aston Martin hace tres años? A esta última pregunta sí contestó Newey. Surrealista.

“Honda se retiró a finales de 2021. Luego volvió a la competición, más o menos, a finales de 2022, es decir, durante aproximadamente un año, un año y pico estuvieron fuera de competición. Cuando se reorganizaron, muchos del grupo original se disolvieron y se dedicaron a trabajar en paneles solares o algo similar, por lo que muchos de los que se reorganizaron son nuevos en la Fórmula 1. No aportaron la experiencia que tenían antes. Además, cuando regresaron en 2023, ese fue el primer año de la introducción del límite presupuestario para motores, así que todos sus rivales habían estado desarrollando durante 2021 y 2022 con continuidad, con su equipo actual y sin límite presupuestario. Volvieron con, digamos, solo el 30% de su equipo original, y ahora en la era del límite presupuestario, así que empezaron muy mal y, lamentablemente, les ha costado recuperar el terreno perdido”.

Japoneses imberbes

Cuadra que el box de Aston Martin en los test de Barcelona y Bahrein estuviera repleto de imberbes nipones con el polo blanco de Honda. Seguro que están excepcionalmente preparados pero, como dice Newey, ¿dónde están los ingenieros senior que arrasaron en Fórmula 1 junto a Red Bull? Falta experiencia y, de hecho, Honda aumentó su presencia de personal en Australia. Ahora prometen una ligera solución para enderezar el rumbo en su Gran Premio de casa, el de Japón en tres semanas. Mientras, Newey les insta a ponerse las pilas con el motor de 2027.

Por cierto, imposible contestar a la pregunta de cuando Alonso podrá sonreír, pero va para largo. En el paddock se habla de meses de recuperación y las voces más pesimistas hablan de que el año está perdido. Ni Newey lo sabe: “Es muy difícil hacer un pronóstico en este momento. No será una solución rápida, ya que implica proyectos fundamentales de equilibrado y amortiguación que deberán llevar a cabo. No puedo comentar con qué rapidez podrán lograrlo, pero esa debe ser la principal motivación. Una vez que lo superen, podrán centrarse en el rendimiento. Nuestros mecánicos estuvieron despiertos hasta las cuatro de la mañana. Así que, por supuesto, están de rodillas”.

Qué deben pensar Alonso y todos esos trabajadores que se acaban de dar cuenta de que su esfuerzo en la fábrica ha sido ‘inútil’ gracias al lastre de un motor que no tira. Trabajadores, más de cuarenta españoles, que han doblado turnos durante el invierno, han estado en el circuito trabajando hasta las cuatro de la madrugada y reconocen haber echado más horas que nunca. Todo para ser últimos y cerrar la parrilla por falta de repuestos. El proyecto más ambicioso del 'Gran Circo' soñaba con darle el tercer Mundial a Alonso ha derivado en un sainete y un equipo que aspira a poder terminar una carrera.