Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Fórmula 1

La FIA interviene tras las amenazas de muerte a Ocon por su choque con Colapinto

El piloto de Haas recibió acoso en redes sociales tras el incidente y la máxima federación internacional ha condenado rotundamente los hechos

Esteban Ocon recibió amenazas tras su incidente con Colapinto en China

Esteban Ocon recibió amenazas tras su incidente con Colapinto en China / TGR Haas F1 Team

Queralt Uceda

Queralt Uceda

Bien es sabido en todo deporte que la pasión de algunos fans puede llegar a un nivel de locura muy elevado. Y la Fórmula 1 no es una excepción. Por desgracia, la adrenalina que producen las carreras puede canalizarse hacia el bien... o hacia el mal. Y en sus propias carnes lo ha vivido recientemente Esteban Ocon. El piloto de Haas sufrió amenazas de muerte tras el Gran Premio de China, después de protagonizar un choque con Franco Colapinto, uno de los pilotos con mayor legión de fans de la parrilla actual. Y en medio de todo este contexto, la FIA ha decidido actuar.

Todo comenzó cuando ambos pilotos apostaron por neumático duro mientras gran parte de la parrilla elegía el medio. Esto los llevo a enzarzarse en una batalla en pista y en la vuelta 30, el francés entraba a boxes para cambiar sus gomas. Tres vueltas después, el argentino haría lo mismo. Con los neumáticos ya calientes, Ocon intentaba un adelantamiento en la primera curva que terminaría en trompo y contacto para ambos. Los monoplazas de ambos quedaban dañados.

El incidente le costó a Ocon una penalización de 10 segundos, mientras que Colapinto remontó hasta la décima posición y logró salvar el drama sumando un punto. Tras la carrera, Colapinto se mostró frustrado a pesar de regresar al 'Top 10' por primera vez desde el Gran Premio de Estados Unidos de 2024, puesto que sentía que había realizado una gran carrera. "Me pidió disculpas y está todo bien. Tuvimos una buena pelea entre nosotros durante la carrera, muy cerca, y al final no terminó bien, pero se disculpó", dijo posteriormente el piloto de Alpine.

Y pese a que Colapinto sí pudo perdonar al francés, los fans no. Ocon comenzó a recibir insultos y amenazas a través de las redes sociales, llegando incluso a ser objeto de algunos comentarios extremos en los que se sugería que su integridad física podría estar en peligro.

La FIA toma cartas sobre el asunto

Esta situación llevó al presidente de la FIA, Mohammed Ben Sulayem, a expresar su apoyo en nombre de la iniciativa del organismo rector Unidos contra el Abuso en Línea (UAOA, por sus siglas en inglés). "La falta de respeto, el acoso y el odio no tienen cabida en el deporte, e instamos a los aficionados a tratar a todos con respeto”, dijo el portavoz en unas declaraciones recogidas por 'PlanetF1.com'.

“A través de la iniciativa ‘Unidos contra el abuso en línea’ de la FIA, seguiremos reforzando las medidas de seguridad y las alianzas necesarias para proteger a los competidores y a la comunidad del automovilismo en general", apuntaba Ben Sulayem en las declaraciones recogidas por el citado medio.

Cabe recordar que ya tras la carrera, la empresa de gestión de Colapinto, Bullet Sports Management, publicó un mensaje en redes sociales pidiendo el cese de acoso a Ocon. "Por favor, no envíen odio ni amenazas de muerte a Esteban, a su familia ni al equipo Haas F1. No cambiará el accidente y solo deja una mala imagen de los seguidores de Franco. Gracias por mantener el apoyo positivo y respetuoso", rezaba el comunicado.

La realidad es que no es la primera vez que sucede algo parecido en 'El Gran Circo'. Yuki Tsunoda y Jack Doohan fueron víctimas de acoso en redes, el primero por un incidente con Colapinto y el otro por ser escogido como piloto titular en Alpine durante las seis primeras citas de 2025 en vez del argentino. Kimi Antonelli también estuvo en el centro de la diana en Qatar el pasado curso, cuando cometió un error que permitió al líder del campeonato, Lando Norris, adelantarlo y sumar más puntos. Una tendencia recurrente en la Fórmula 1 que la UAOA trata de afrontar.