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Martin Valjent se lamenta tras recibir el gol del empate de Osasuna

Martin Valjent se lamenta tras recibir el gol del empate de Osasuna / EFE/Jesus Diges

Gabriel Forteza

Palma

Victoria insegura. Hasta el minuto 89 podríamos haber dicho aquello de 'victoria segura' y que no todo el fútbol actual ha devorado al de toda la vida. Pero en el minuto 94 la cosa se torció, el empate de Osasuna impidió la victoria segura del dicho y dejó un botín menor, pues un punto no saca al Mallorca de pobre, aunque sí mostró una imagen mejor que en partidos precedentes.

Agarrarse a la competición, sea cual sea el objetivo, es fundamental y el resultado de Pamplona es un síntoma de ello.

Conviene no olvidar que el objetivo de la entidad no es otro que la salvación, aunque algunos consideremos eso más una obligación que se da por supuesta, que un objetivo como tal, algo así como la diferencia entre derechos y deberes que nos enseñaban los profesores del pasado, ese pasado que hablaba de la victoria segura cuando llegaba un entrenador nuevo.

Y en cuanto a aspectos individuales, un nombre propio, una vez más: Vedat Muriqi. El kosovar anotó los dos goles bermellones; ya suma 18, y ya alcanza los 52 en total.

Darder y Virgili se quedaron en el banquillo, para salir después. El de Artà puso la asistencia del segundo gol, y el catalán tras la frustración de una gran jugada sin gol, cometió una falta que le mandó a la calle con una tarjeta roja muy rigurosa y que era más bien amarilla.

Y poco más. Seriedad en defensa y susto final por el acoso de Osasuna.

Vía: Diario de Mallorca