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Un Mallorca forzado a cambiar el dibujo

La dura sanción de dos partidos a Virgili, la eternas recaídas de Asano y la poca confianza en Luvumbo o Kalumba obliga a Martín Demichelis a idear un Mallorca sin extremos como ya hizo ante Osasuna

Demichelis da indicaciones ante Virgili y David López.

Demichelis da indicaciones ante Virgili y David López. / RCDM

Miguel Chacártegui

Palma

Martín Demichelis cuenta con una idea para hacer jugar al Mallorca. Como ya hizo ante Osasuna en su debut, el técnico argentino confía en poblar el centro del campo de jugadores que puedan dominar la posesión, siendo protagonista desde el primer momento. Pero con lo que no contaba es con quedarse sin plan B. La sanción de dos partidos de Virgili, las numerosas lesiones y recaídas de Takuma Asano y la poca confianza hasta el momento en Luvumbo o Kalumba dejan al técnico argentino con poco margen para salirse de su plan inicial.

A pesar de que el extremo catalán fue suplente en Pamplona, es uno de los perfiles diferentes que tiene la plantilla. Durante gran parte de la temporada el juego del Mallorca se ha sostenido gracias a sus chispazos y a la capacidad goleadora de Muriqi. Ante Osasuna fue el elegido para aprovechar los huecos con el 0-2 a favor, aunque todo se torció a raíz de su expulsión.

Sin él, Demichelis pierde margen de maniobra, ya que no hay un solo jugador en el vestuario que se acerque lo más mínimo a sus características. Y de nuevo toca mirar a la dirección deportiva y a su incapacidad durante varios mercados seguidos para traer futbolistas que puedan jugar como extremos.

Las únicas soluciones de las que dispone Demichelis hoy en día para suplir a Virgili en caso de necesitarlo son Luvumbo, que ha jugado cuatro ratos, y Kalumba, que continúa siendo un proyecto de futuro y no de «presente». Parece complicado pensar que, si no han jugado hasta el momento, lo vayan a hacer ahora en un momento clave de la temporada, con los partidos frente a Espanyol y Elche. Asano, que acumula ya un sinfín de jornadas perdidas por lesión, ni está ni se le espera a corto plazo.

Todo ello ‘fuerza’ al cuerpo técnico a seguir trabajando en la versión del equipo que se pudo ver ante Osasuna. Con Pablo Torre como futbolista más libre, el equipo apostó por hacerse fuerte desde la posesión, asumiendo riesgos pero con capacidad para ello y renunciando a los extremos, dando más alas a los laterales para que suban. Una idea que funcionó porque el equipo se puso por delante con una ventaja de dos goles, pero habrá que ver qué sucede si eso no pasa y se necesita algo más.

Las opciones en el banquillo, a falta de que se vacíe la enfermería, para agitar el partido son escasas y los futbolistas con menos minutos como Abdón Prats, Antonio Sánchez o los fichajes de invierno no parece que puedan ayudar a proponer otro sistema en el terreno de juego.