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Orriols pide pista de despegue hacia la salvación

El Levante asume contra el Girona su enésima final por la permanencia, convencido de que, tras su esperanzadora victoria frente al Alavés, quedarse en Primera División no es una quimera pese a la dificultad del desafío

Sin embargo, los de Luís Castro, al igual que su irreductible afición, no entienden de escenarios imposibles: cinco puntos le separan de un territorio que ni mucho menos está perdido

Los jugadores del Levante UD celebran los goles de Carlos Espí en el Ciutat

Los jugadores del Levante UD celebran los goles de Carlos Espí en el Ciutat / LALIGA

Rafa Esteve

València

Dos victorias consecutivas, en una competición tan ajustada entre los que luchan por eludir el descenso, sería agua en el desierto para un Levante que, tras romper la barrera de las derrotas y reencontrarse ante el Alavés con una victoria esperanzadora, no quiere entrar en escenarios ficticios ni generar ilusiones en base a un resultado, por muy positivo que haya sido para sus intereses no solo deportivos, sino también de convicción. Sirvió para acabar con un mes agónico y mirar al futuro con optimismo, pero los pupilos de Luís Castro son conscientes de que la posibilidad de aumentar los niveles de ilusión pasa por sumar tres puntos otra vez. Cuantos más, mejor.

Parece impredecible, y más, tratándose de un equipo habituado a permanecer, aunque en contra de su voluntad, en zona de descenso. A pesar de ello, su alta capacidad para competir en el barro y deshacerse de él le permite soñar con el que sería un hito histórico. Lo consiguieron en Segunda y lo quieren hacer en Primera. ¿Por qué no? Se preguntan cada vez más granotas que, después de haber superado situaciones mucho más adversas, sienten que la distancia de cinco puntos con la salvación no es nada. El Girona, aún con el remoto recuerdo del 0-4 de la ida, que auguró un año ilusionante hasta que la falta de resultados positivos torcieron la armonía, será un nuevo obstáculo a batir después de que el triunfo contra el Alavés salvara un porcentaje considerable en lo que a esperanzas y probabilidades de alcanzar la permanencia se refiere.

No hay, de hecho, mejor contexto para afrontar otra final por la salvación: en el Ciutat, con la afición volcada y sin ánimo de entregar las armas, y frente a un rival que, a pesar de tener 30 unidades en su casillero, su derrota la pasada jornada contra el Celta le impide descuidar la zona peligrosa de la clasificación por mucho que cuente con grandísimos futbolistas en su plantilla: Lemar, Ounahi, Tsygankov o Vitor Reis, entre otros, donde aparece un Bryan Gil que, después de sufrir una rotura parcial del ligamento lateral interior de la rodilla derecha en el último entrenamiento antes de viajar a València, no se vestirá de corto ante el Levante.

En busca del recambio de Álvarez

Mientras, Orriols abre debate sobre cómo solventar la ausencia de Carlos Álvarez, que se unió a los lesionados Roger Brugué, Pablo Martínez, Unai Elgezabal y un Ugo Raghouber que no estará disponible por molestias físicas. Sin el '24', Luís Castro baraja diferentes opciones, aunque iluminó de esperanza a los levantinistas al asegurar que Etta Eyong cuajó "la mejor semana de entrenamiento de Etta desde que estoy aquí". Junto al alto nivel de Espí, la competencia en la delantera está garantizada, aunque el portugués no renuncia a jugar con dos puntas. Pase lo que pase, el Levante sabe que volverá a disputar una auténtica final por la permanencia. Todo lo que le queda hasta el final será tal cual. No obstante, cada esfuerzo, sin duda, valdrá muchísimo la pena.

Vía: Superdeporte