Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Nadie se baja del 'barco' de Luís Castro

El entrenador portugués ha utilizado a todos los jugadores menos a Roger Brugué, lesionado desde antes de su llegada, Pablo Campos y Álex Primo, suplentes de Mathew Ryan, pero quienes le aprietan las tuercas al australiano

La metodología de trabajo y comportamiento del ex del Nantes es clara: exigencia e implicación a cambio de transparencia en la toma de decisiones y cercanía con el futbolista. Jueguen más o menos, todos cuentan y todos aportan

El equipo festeja el tanto de Espí contra el Girona.

El equipo festeja el tanto de Espí contra el Girona. / JM López

Rafa Esteve

València

Dentro del desconsuelo que provocó el empate sufrido en el último suspiro frente al Girona, el Levante, ante las derrotas de Elche y Alavés, y el 2-2 del Mallorca en El Sadar, no tiene más remedio que conformarse con haber recortado un punto con la zona de permanencia. La batalla sigue y todo lo que rodea al Ciutat de València es consciente de que será duro el desafío de quedarse en la élite, pero ningún integrante de la plantilla enterrará el hacha de guerra y, ni mucho menos, dejará de creer. Todos, sin excepción, van a una. Trabajan con el convencimiento de que el fútbol les terminará recompensando, por mucho que reveses como el del Girona le escuezan. "Hoy y mañana estaremos mal. Todo el mundo muy mal, yo también. Pasado mañana ya se ha terminado", dijo Castro en rueda de prensa después del empate frente a los de Míchel Sánchez.

No obstante, si la plantilla siente que aún es posible, es gracias a cómo el entrenador portugués los ha puesto a todos en dinámica competitiva más allá de sus respectivos roles dentro del vestuario. Salvo Roger Brugué, lesionado desde mediados de diciembre, Pablo Campos y Álex Primo, porteros suplentes que, pese a ello, le aprietan las tuercas a Mathew Ryan, Luís Castro ha utilizado a todos los futbolistas que hay en plantilla, recuperando causas prácticamente perdidas, reforzando niveles de autoestima y dando oportunidades a jugadores que han irrumpido en el ecosistema levantinista.

Según pudo saber Superdeporte, el ex del Nantes llegó al Levante con ánimo de no desaprovechar ningún recurso sobre el césped. Involucra a todos en el día a día y les hace partícipes de lo que prevé que va a suceder en los partidos. Solo puso una condición en su primer día en Orriols: intensidad e implicación en cada acción de entrenamiento. Y los jugadores le dan dosis de trabajo cada vez más abundantes con tal de ganarse un hueco en el once, sintiéndose cerca de la titularidad, mientras reciben información táctica al detalle y conceptos relacionados con el juego de manera constante. Que solo existan tres futbolistas que no se hayan vestido de corto no es sinónimo de que Castro no se centre en el estado de ánimo de sus jugadores. Pretende que todos estén contentos y, sobre todo, que entiendan las decisiones que toma junto a su cuerpo técnico.

A quienes no juegan desde la partida el fin de semana, alrededor de dos días antes lo comunica y, sin descuidar el lado personal ni dejar de transmitirles que le pueden contar sus inquietudes, explica los motivos de la decisión, analiza los aspectos individuales a mejorar, los contextos que se pueden dar en el encuentro y que vayan a jugar más o vayan a jugar menos, les necesita a todos por las diferentes características colectivas que tiene a su disposición. Así no solo ha metido al equipo en dinámica, sino que ha recuperado jugadores para la causa.

Más tripulantes al barco

Sin ir más lejos, Oriol Rey, ausente de protagonismo una vez firmó Luís por el Levante, lleva, más allá de las bajas, tres encuentros como titular de manera consecutiva. José Luis Morales, casi un mes y medio después de su última participación, reapareció contra el Alavés para darle frescura a los suyos. Ante las ausencias en el lateral diestro, no le tembló el pulso para darle las llaves de la titularidad en el Derbi a Nacho Pérez, su primera en LaLiga. A su vez, Losada irrumpió en los primeros partidos para convertirse en un recurso de gran interés en tres cuartos mientras encontró en Tundé a un extremo que exprimir por derecha. Y, su última aportación, ha sido destapar a Carlos Espí como la nueva referencia en la delantera, a la vez que trabaja sin descanso para recuperar la mejor versión de Etta Eyong tras devolver a Pablo Martínez y Carlos Álvarez a su hábitat natural.

Todos cuentan para Luís Castro. Los quiere a todos en su barco hasta el final. Y pese a que el fútbol castigue más de lo deseado al Levante, a ninguno se le pasa por la cabeza tirar la toalla. La permanencia en Primera División, por muy complicada que se antoje, es la obsesión de una plantilla cien por cien comprometida con el objetivo... y con su entrenador.

Vía: Superdeporte