Al Levante se le esfuman dos puntos trascendentales en el descuento
El equipo de Luís Castro sufre un empate cruel y desafortunado contra el Girona tras media hora resistiendo en defensa por la expulsión de Olasagasti y encajar en el 94' un gol que desvió la defensa al fondo de la red

Dela, rabioso y dolorido tras sufrir el empate. / JM López
Rafa Esteve
Cada encuentro, tal y como Luís Castro transmite en sus ruedas de prensa, es una final para el Levante. El del Girona, según catalogó el luso, era el más importante de sus vidas. Y, pese a dejarse la piel, el alma y los cinco sentidos en todo momento, acariciaron un triunfo que se escurrió de las manos de la forma más cruel posible. Cuando los de Luís Castro se encontraron en disposición de lanzar un mensaje contundente a los contrincantes que luchan por estar una temporada más en Primera División, recortando a dos puntos de distancia, un gol de Joel Roca en el descuento, desviado por la línea defensiva y revisado por el VAR, evaporó de forma dolorosa tres puntos que daban vida a un equipo que, limitado tras una expulsión de Jon Ander Olasagasti, no tiene más remedio que seguir un camino en el que aún abunda la esperanza, pero donde el tiempo se agota poco a poco. Un mazazo, el enésimo de la temporada, del que se tendrá que reponer a la velocidad de la luz si quiere mantener viva la llama de la salvación, pero que, a estas alturas de curso, duele más que los anteriores.
Con un Levante recogido atrás, pero más timorato que de costumbre, vivió gran parte del encuentro detrás de la pelota. El Girona, acostumbrado a ser dominador, se adueñó del esférico y llevó los niveles de posesión a elevados registros, pero sin precisar en ataque pese a que los de Luís Castro tuvieron que acomodarse sobre el césped. Saliendo desde atrás con el balón, por momentos muy cerca de los límites que marcan el campo, a la vez que ejecutando transiciones rápidas, los catalanes arrinconaron a un Levante obligado a proyectarse en ataque rápidamente y que, en las botas de Paco Cortés, encontraron su fuente de desequilibrio entre tanto vacío en ataque. No obstante, el Levante empezó a despertar. A latigazos, pero con la intención de transmitir viveza en su obligatoriedad de sumar tres puntos que le metieran, de lleno, en la pelea por la salvación.
Matías Moreno, correteando de arriba a abajo como si fuera un auténtico todocampista, voleó un balón filtrado por Iván Romero que rozó el palo. Y, poco antes del Levante, un disparo de Olasagasti fue repelido a duras penas por Gazzaniga. De menos a más, el Levante aumentó sus pretensiones conforme fueron pasando los minutos. Se mostró más combativo, insistente y peleón hasta que encontró el premio del gol en el 51’. Víctor García, apurando línea de fondo, centró a la cabeza de Espí para que el ‘19’ la embocase en el fondo de las mallas. El canterano ya no solo es revulsivo, sino que también sabe perforar porterías rivales desde el inicio. Amarrado hasta 2028, su estado de forma es tan elevado que es impensable quitarlo del once inicial y todo el levantinismo lo celebra.
No obstante, querer sacar la victoria contra el Girona costó muchísimo sudor desde que, alcanzado el 60’, Cuadra Fernández sacó roja directa a Olasagasti tras una fuerte entrada sobre Vanat. Desde entonces, el Levante cerró todas sus vías y acumuló hombre en el área, mientras Míchel Sánchez introdujo a Ounahi con tal de desajustar a sus rivales, ya sea filtrando pases entre líneas o rompiendo zonas de presión mediante su regate. Entre tanto, muchos centros laterales se acumularon sobre el área de Ryan, pero el Levante, fuerte y resistente, defendió con uñas y dientes cada acción sin renunciar al ataque. Impulsados por una afición entregada, y dejándose la vida en cada acción defensiva, pelearon por tres unidades que no estuvieron exentas de sufrimiento.
Witsel, con el descuento asomando, se topó con el larguero a escasos metros de la portería. Sin embargo, fue la antesala de un revés de grandes dimensiones y muy doloroso. Joel Roca, conduciendo de fuera hacia dentro, ejecutó un disparo cuyo desvío acabó en el fondo de la red. En primera instancia fue anulado, pero el VAR dictó sentencia para que se esfumaran dos puntos trascendentales en el último suspiro. Duele, fue inevitable el rostro de una grada cabizbaja después del empate, pero al Levante no le queda más remedio que seguir pese a que las esperanzas vuelvan a tambalearse.
Vía: Superdeporte
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