La crónica / 25ª jornada
La UD Las Palmas desespera al Gran Canaria y esta depresión no tiene límites (0-0)
El cuadro de Luis García desaprovecha un carrusel de ocasiones y se topa con un gran Cantero en otra tarde aciaga en Siete Palmas; pitos al cambio de Jesé y van cinco jornadas sin ganar. Palo de Fuster y polémico derribo de Mollejo (96')

Liga Hypermotion | UD Las Palmas - CF Burgos / José Carlos Guerra
Paco Cabrera
Una reacción que no llega. Pitos, 0-0 y nada de nada. Tres puntos de quince. El único camino que cuenta es ganar. Lo demás es palabrería. La tarde del perdón fue la tarde del horror (otra vez). Narcotizados por el fútbol miedoso y disciplinado del Burgos de Ramis, la UD se quedó en el palo de Fuster, en los remates de Barcia y Enrique, en el centro-chut de Pejiño y el misil de Miyashiro que pudo cambiar la película. Soberbio Cantero y negados de cara a gol.
Ante este panorama, pitos del partenón de Siete Palmas a Luis García -en especial en el fotograma de la retirada de Jesé para apostar por Iker (64’)- y dos puntos que vuelan -van 17 en casa en este curso-. Sin aportación de las altas invernales, solo el tiro del japonés, se percibe un escudo frustrado que cayó en la trampa de la ansiedad. Van 35 días sin ganar.
La UD desechó un carrusel de ocasiones y no pasó de la incertidumbre ante el Burgos por empeñarse en entrar por dentro. Parsimonia y un respetable desquiciado. Cabe aplaudir un paso al frente del equipo, tremendamente meritorio, con aspectos como la presión elevada para recuperar y la aportación de los extremos Pejiño y Marvin Park. Centro y remate. Pero no había un nueve liberado para lucir el aguijón. Es una leve mejoría que no basta. 16.778 fieles desquiciados y un Gran Canaria como máquina de tortura.
El palo de Fuster vale como lienzo de la frustración en la noche de Cantero y que pudo terminar 0-1 si se pita el derribo de Mika sobre Mollejo (96’). El fiel, con razón, atiza la parsimonia de un plantel que sigue carente de electricidad -cuatro goles en 450 minutos-. Por merecimientos y ocasiones, la UD mereció ganar y de forma holgada. Pero no lo hizo. Igual que sí ganó contiendas por la mínima y con foto finish.
El balón fue amarillo. Monólogo pío pío por la paz. Fuster hizo de Viera y la presión a la salida de balón del Burgos funcionó. Regresó la versión colosal: robo y contra. Fue la primera buena noticia. A la amonestación a Jesé por su patada de la frustración al palo de Manu Fuster (25’). Era cuestión de tiempo que llegase el 1-0. Equipo enrabietado y con determinación. El valenciano se encontró con una opción de chocolate que no supo concretar a medio metro de la gloria.
Con Marvin y Pejiño abiertos a los costados,el cuadro de Luis García tenía la contienda en el punto preciso de cocción. Ante la telaraña de Ramis -diez gladiadores detrás del esférico-, abrir el campo como terapia. Pero no hubo manera de batir a Cantero y la UD llevó a la histeria al Gran Canaria. Con el pitido final, 16.778 fieles que latían en el descontento. Cinco duelos consecutivos sin ganar y la confirmación de una deriva. No todo se reduce a la puntería.
En el 28’, tiro de Ale García, muy centrado que desbarató Cantero de forma plácida. En el siguiente fotograma, doble ocasión a la salida de un nuevo córner. Primero fue Barcia de cabeza y luego Enrique Clemente. Dos nuevas paradas de mérito de Cantero. Un bombardeo en toda regla de la UD, que solo vio cuestionada su superioridad en el 33’ por una aparición de Fer Niño ante un atento Dinko Horkas.
El 4-4-2 del Burgos no generó problemas para los amarillos, que recuperó sus credenciales de aspirante a la gloria. Fuster y Pejiño portaban el estandarte y fueron los mejores de un primer acto que evocó a la UD del catenaccio de Covadonga de la primera vuelta -la del coliderato con 38 puntos y trece goles encajados en 21 jornadas-.
Tres ocasiones y un palo. Canto a la esperanza. En la nota negativa, la errática actuación de Enzo Loiodice. Marvin Park, que estaba de celebración por sus cien partidos, también se sumó al toque de corneta en busca de un rematador.
La paciencia fue el elemento clave en el monólogo pío pío. La presión de la UD era coral y coordinada. Solo en el 37’, el Burgos besó el esférico. Hasta que cortó Mika y conectó con el capitán Enzo. Falta de Atienza al borde del área y amarilla para el mediocentro. Era la tercera falta de enorme peligro para los locales. El golpeo de Clemente se estrella en el rostro de Fuster, que precisa de atención.
Ocasiones a balón parado sin impacto
¡Qué poco petróleo extrajo la UD a tres golpeos de falta en tres posiciones óptimas! Insistían los amarillos por dentro y era imposible. Solo desde los costados podías encontrar el paraíso. Pérdida de Jesé y la salida supersónica de la UD se esfumó. Se escapó el once de Ramis del correctivo. Y los amarillos se vieron envueltos en su particular dictadura de las tinieblas.
En la segunda parte, Barcia se topó de nuevo con Cantero. Enrique Clemente peinó el esférico y el zaguero vigués no fue contundente (51’). En el 53’, Pejiño se queda a medias y no completa el disparo. En el 55’, el extremo de Barbate, cuando tenía tiro, opta por el pase interior y la acción se esfuma para desesperación del respetable. En ese ambiente hostil se manejó Pejiño hasta que fue retirado bajo un torbellino de silbidos. Más ración de crítica. El Gran Canaria no entendió la falta de dinamismo del gaditano. Y unos minutos antes, también se cuestionó la salida de Jesé para que Iker Bravo gozase de una nueva oportunidad.
Mientras la formación de Luis García Fernández insistía en su arista más cándida, pase de Fer Niño y el remate de David González se va rozando el palo. Disparo de Córdoba y Horkas evita el drama con un paradón al palo derecho de la Naciente. Pérdida de Kirian , en su intento por dar con Pejiño, y el balón se va por línea de fondo. Explotó el Gran Canaria y ese tramo final fue una pesadilla. Remate de Miyashiro y caída de Mollejo que fue reclamada como pena máxima (96’). Tras consultarlo con el VAR, el colegiado Rafael Sánchez López levantó el campamento. Un punto, cero en puntería y el pronunciamiento de la grada.
Lejos de responsabilizar al analista, jugaron 16, entre ellos los cuatro fichajes invernales, y un 0-0. A lo mejor el Gran Canaria tiene razón, señor García. El bagaje total de la UD fue de 16 remates, ocho saques de esquina y un 66 % de posesión. Y la mejor noticia que no se decretó pena máxima y roja a Mika por la caída de Mollejo en el jardín de Dinko. Por merecimientos, era un triunfo amarillo, que quedó empañado por la falta de confianza de un escudo carente de pólvora.
Todo el arsenal invernal
El arquero del Burgos dejó seis paradas que bien valen un punto de puro padecimiento. Fue un suicidio para los de Ramis, que tuvo que reconocer que merecían haber sucumbido. Con los cuatro fichajes invernales en la recta final (Iker con 27’, Pedrola con 22’, el Poeta Benedetti con 8’ y Miyashiro con 8’), la UD no mejoró de forma significativa. El acople y rendimiento de las incorporaciones reactiva el debate. Ale García estuvo errático y se ganó salir del campo mucho antes.
Lo de retirar a Jesé de forma sistemática en el 64’ tampoco se entiende en el graderío. Tenía diez minutos más. Fue el único que puso en jaque a una retaguardia que se encomendó a Cantero. El meta visitante le saca una Barcia en la segunda parte increíble. Sierra evitó con la cabeza un testarazo de Jesé y Clemente (77’) se estrelló en el inspirado Cantero. No hubo manera de ver portería en una contienda áspera made in Ramis.
Restan 17 jornadas (51 puntos) y la UD sigue en la zona de privilegio. En una clasificación con forma de camarote -siete equipo en cuatro puntos-, esta involución solo se corrige con victorias. El resto no importa. Escuche los pitos.
Vía: La Provincia - Diario de Las Palmas
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