La crónica (30ª jornada)
La derrota más increíble de la UD Las Palmas: muerte por KO en el 101' por racanería en el Belmonte
El cuadro amarillo, que ganaba 0-1 con tanto de Taigol, recibe dos mazazos de Jefté (95'), de penalti, y Obeng (2-1); los cambios de Luis García lastraron al cuadro isleño, arrollado en el segundo acto

Liga Hypermotion | Albacete - UD Las Palmas / LOF
Paco Cabrera
Dos grancanarios, tanteados en invierno como refuerzos de la UD, se vistieron de demonio para liquidar a los amarillos en el Carlos Belmonte en un final cruento, disparatado y polémico (2-1). La diana de Taigol (5’), con un centro exquisito de Fuster, que fue ovacionado por la afición del Albacete, fue desbaratado por un penalti de Jefté (95’) y un remate de volea de Obeng (101’) en un cierre de locura. El meta de Escaleritas Raúl Lizoain fue la pesadilla de Jesé Rodríguez y le detuvo tres ocasiones clarísimas, que hubiesen cambiado la película. Entre la controversia, la mano de Mika Mármol en la pena máxima llega precedida de un empujón sobre Barcia, y la racanería.
El segundo acto de la UD se resume en un dato: tres tiros amarillos por quince del Alba. Superados en todo momento por los pupilos de Alberto González, el empate era cuestión de tiempo. Mientras Jesé se topaba una y otra vez con Lizoain, Luis García no acertó con los cambios. El miedo a ganar, embotellados en el jardín de Horkas y la entrada de Pejiño como lateral derecho. Fue un cúmulo de infortunios, una espiral macabra para dinamitar la triple victoria consecutiva. Jefté marcó, Jesé falló.
La mano de Mika Mármol, que se dejó la cabeza contra el Racing en el Gran Canaria, fue el inicio del fin. Faltó meter el segundo, resolver la contienda de forma urgente y a otra cosa mariposa. Pero se empaña la UD de Luis García en bailar sobre el abismo. En tratar de sacar ventaja de la renta pírrica del 0-1. Y en esa ruleta rusa, lo nunca visto. El colmo del drama. Maldito 101’. Descomposición en un tiempo extra para el olvido. Así se cae de la lucha por el ascenso directo por un exceso de conformismo. Cambios para olvidar y las paradas de Lizoain ante tres cabalgadas del Bichito. Una noche de pesadilla para besar la lona 7 jornadas después.
De nada sirvió el Taigol, tres tantos en las dos últimas jornadas, ni la entrada de Viera y Amatucci por Fuster y Kirian, respectivamente. Jefté fue pitado por el respetable al entrar en la recta final y al final acabó coronado. Lo de «cambiaría los dos tantos al Madrid por jugar en la UD» resultó palabrería barata. Carne de previa. Como para ficharlo ahora como artillero amarillo. El que no jugó fue Sandro Ramírez. Tan cuestionable es la falta de precisión de Jesé, como la falta de soluciones para frenar las acometidas del bloque manchego desde el banquillo. Soberbio puesta en escena y un final terrorífico. Pudo caer el tercero.
Es difícil de explicar cómo un pulso bajo llave hasta el 94’, salta por los aires en siete minutos de cuesta abajo y sin frenos. Todo comenzó con Kirian de director de orquesta y un Fuster entonado. Ale García presionaba y Taigol estaba en cada esquina. Presión y coraje ante una zaga manchega con cinco. En esa concentración defensiva, lo de apilar sombras en el área de Lizoain, fue una bendición para la UD. El 0-1 fue cortesía de la fábrica intelectual de Mossa -segundo de Luis García y responsable de la pizarra-. Fuster combina en corto con Ale García y el envío al segundo palo lo cruza Miyashiro con la zurda. Pero faltó el 0-2.
Jesé no fue Jefté. Con viento a favor, la UD no fue letal. Se relajó en exceso. Una siesta perversa. Avisó el Alba (18’) con Álex Rubio, que trató burlar la salida de Horkas de vaselina. Contra de Lorenzo y Álex Rubio, que deja al madrileño ante el arquero amarillo. Y la primera del Bichito. Autopista hacia la gloria y la manopla de la Araña de Escaleritas. Ya en el segundo acto, bronca del Belmonte al juez Pérez Hernández y misil de Lazo (54’). Aguado deja un grafiti en la muralla pío pío y Mika Mármol aparece con un ángel salvador. Bajó el nivel y la intensidad de la contienda, por esa manía de Luis García de recurrir a la táctica del pijama y orinal. Y llegaron los cambios. Viera y Amatucci estaban caros, había que recuperar el control. Puso la UD el piloto automático.
Pacheco soltó un golpeo salvaje (86’) y paradón de Horkas. Turno para Cristian Gutiérrez y Pejiño en una demarcación curiosa: lateral derecho. Herzog (87’) completó el serial de cambios SOS. Apareció Jefté bajo un serial de pitos y golpeo con efecto que tocó en Herzog y en la madera de Horkas.
Pérez Hernández, avisado por el VAR, pitó mano de Mika y Jefté puso el 1-1. Mandó callar al Belmonte. Quizás a Helguera. Puertas, en el 97’ y de cabeza, tuvo el 2-1, bajo el delirio. Faltaba el golpe de gracia de los quijotes. Obeng se inventó un remate increíble y fue la derrota de la racanería. Cambios sin impacto, Pejiño de lateral derecho y un bombardeo que hacía presagiar el desastre. Tan cruel como miedica. Un final indigno.
Vía: La Provincia - Diario de Las Palmas
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