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Piedra de toque para la defensa del Girona

Míchel se mostró especialmente cabreado con el nivel defensivo del equipo ante el Real Madrid; toca reaccionar atrás o la clasificación a Europa se hará casi imposible

Girona - Real Madrid: El gol de Bellingham / LALIGA

Albert Gracia

Albert Gracia

Puede sonar a Perogrullo, pero Míchel tenía más razón que un santo cuando, después de haber caído 0-3 ante el Real Madrid, soltaba lo siguiente en rueda de prensa: "La gente se tiene que mentalizar que no podemos recibir goles de esta manera. Si arriba no somos un equipazo porque nos faltan cosas para finalizar más, quiere decir que el equipo en defensa tiene que estar mejor. No lo he visto. No puede ser".

Está claro. Si no tienes a Dovbyk y Savinho como en la temporada pasada, donde sabías que arriba ibas a tener muchas oportunidades de marcar, al menos tienes que estar bien atrás. Pero el Girona está muy lejos de ser un equipo sólido. Ante el Madrid, de hecho, el técnico vallecano no dudó en tildar a su equipo de "blando" en muchas situaciones. Ni siquiera una primera media hora de muchísimo mérito sirvió para que el equipo pudiera poner en aprietos al Real Madrid.

Una gran salida de balón, buenos movimientos para encontrar al hombre libre, llegaba el equipo bien a la zona de tres cuartos... pero ahí aparecieron nuevamente los problemas. Un último pase, un último regate, un último control, un último disparo certero... El Girona llega, pero es un equipo con muy poca mordiente esta temporada. Salvo el duelo ante el Espanyol, el cuadro 'gironí' no ha logrado ser un equipo que pueda dar miedo en ataque. Y luego, en defensa, tampoco hay la fiabilidad de hace unos meses.

Debilidad defensiva manifiesta

No es una cuestión de nombres, seguramente. Ni de sistema de juego. Pero hay algo que no termina de encajar. El Girona se ha convertido en un conjunto que concede demasiado. Y si a la poca contundencia arriba le sumas esas facilidades para que te lleguen a tu portería, la realidad con los grandes no puede ser otra que la que se vio ante el Real Madrid. Los blancos tan solo tuvieron que aguantar los buenos minutos del Girona para decir la suya después.

La efervescencia del cuadro 'gironí', que la tenía que haber aprovechado para irse al descanso por delante, duró menos de lo esperado y, con el primer tanto de Bellingham, el equipo se cayó. A partir de ahí, el segundo tiempo fue un vendaval blanco. Ayudado, claro, por un Girona que dio demasiada ventaja. El 0-2 fue la definición total de lo que significa jugar con una defensa adelantada y no presionar al poseedor del balón. La zaga blanca encontró a Modric solo en medio, el croata se giró, atisbó a Bellingham y este dejó solo a Güler ante Gazzaniga. Dos pases verticales y todo el entramado defensivo del Girona quedó en nada. No puede ser.

Le tocará a Míchel dar con la tecla para mejorar al equipo atrás y, sobre todo, intentar que esa primera media hora ante el Madrid pueda tener más continuidad. Ahí, el equipo estuvo muy bien en la presión tras pérdida y apenas dejó correr al equipo blanco. Es la línea a seguir. Luego, hay que hacer mucho más en ataque. El Girona está a tiempo de mejorar, pero si quiere entrar en Europa debe hacerlo ya. Veremos qué sucede en el duelo de Champions ante el Liverpool.

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