Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

LALIGA EA SPORTS

Gazzaniga se hace gigante

El arquero argentino mantuvo a flote a los suyos con intervenciones de mérito, pero nada pudo hacer ante el testarazo de Budimir

Paulo Gazzaniga está a un nivel excelso bajo palos

Paulo Gazzaniga está a un nivel excelso bajo palos / AFP7 vía Europa Press / AFP7 vía Europa Press

Clàudia Espinosa

Clàudia Espinosa

De no haber sido por un inspirado Paulo Gazzaniga bajo palos, el Girona se habría marchado de Pamplona con una renta de goles mayor. La testa de Ante Budimir decidió un encuentro en el que los de Míchel apenas incomodaron a Sergio Herrera y acercó a Osasuna a los puestos europeos.

La magia a cuentagotas de Ounahi no fue suficiente para un Girona que se vio totalmente asediado por el conjunto de Alessio Lisci. Un portentuoso Victor Muñoz dirigió las operaciones y fue un auténtico quebradero para Hugo Rincón y Arnau Martínez.

Nos han faltado muchas cosas”, lamentó Míchel tras la derrota sufrida en El Sadar. “No hemos sido capaces de frenarles y hacer transiciones”, aportó.

La realidad es que Osasuna llevó el control del partido en todo momento y apenas se vio intimidado por un cuadro catalán que volvió a quedarse a cero. La producción ofensiva fue tan anecdótica que ni Sergio Herrera no tuvo que intervenir. Faltó profundidad y determinación en los metros finales.

"No ha sido nuestro mejor partido”, declaró el preparador madrileño. Quién sí tuvo su día, pero se quedó sin premio, fue Paulo Gazzaniga. El arquero argentino mantuvo a flote a los suyos con intervenciones de mérito - varias de ellas al incombustible Victor Muñoz -, pero nada pudo hacer ante el testarazo inapelable del 'cisne'.

Zanjó cualquier tipo de debate en la portería 'gironina' a base de trabajo y paradas, muchas paradas. En el triunfo sobre el Athletic, sin ir más lejos, firmó su mayor número de atajadas en lo que va de curso: ocho. En territorio navarro fueron cuatro.

Livakovic no logró desestabilizarle y la única amenaza real fue un Marc-André ter Stegen quien, por su caché, sí le arrebató la titularidad. La inoportuna lesión del alemán, sin embargo, le reabrió las puertas al once pese a la incorporación de un Rúben Blanco que aún no ha debutado bajo las órdenes de Míchel.