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Asprilla, bajo el síndrome de Dembélé

El colombiano no ha dado el paso que se le exigía esta temporada, y con la vuelta de Tsygankov, su papel en el equipo disminuye aún más

Asprilla durante un partido contra el Levante

Asprilla durante un partido contra el Levante / David Borrat / EFE

Roger Meya Pla-Giribert

Roger Meya Pla-Giribert

Asprilla agota las oportunidades. En su segunda temporada con el Girona, el colombiano sigue sin mostrar esa chispa que prometía su fichaje. En la retina de los aficionados aún queda la última acción del partido ante el Betis, cuando no supo resolver frente a Vallés en un contraataque que podría haber dado tres puntos vitales para huir del descenso, donde, una jornada más, el equipo continúa atrapado.

Aun así, Míchel lo defendió: "El que ha fallado el gol es el Girona. Viktor ha tenido dos y nadie me pregunta por él. La actitud de Yáser ha sido perfecta. Le he dicho que mirase hacia adelante y que intentase ganar el partido, y lo ha hecho. Está bien y necesito que todo el mundo piense que es un jugador que nos puede ayudar mucho, porque si no, es un problema. La gente debe entender que es un jugador joven y de mucha calidad".

Esta temporada debía ser la de su reivindicación tras dejar un sabor agridulce en su primer curso en LaLiga. Solo tres goles y una asistencia en 33 partidos, con destellos puntuales que, la mayoría de veces, quedaban en nada. Muchos balones errados acabaron con la paciencia de la grada, e incluso se llegó a rumorear una posible salida en verano. Pese a todo, Míchel sigue mostrando una fe casi ciega en él.

Demasiadas oportunidades desaprovechadas

Con el Girona en una situación delicada y plagado de bajas en ataque, Asprilla se presentaba como una de las referencias ofensivas del equipo. Sin embargo, sigue con la cuenta a cero en goles y asistencias, y no será por falta de minutos. Su juego transmite descolocación, inseguridad y una toma de malas decisiones constante.

Los minutos de oro que obtuvo en el inicio de la presente campaña ya son historia. El once parece asentado con Tsygankov y Bryan Gil en las bandas, Joel Roca como gran revelación, y Asprilla relegado al último escalón, condenado a minutos residuales pese a haber tenido dos meses para reivindicarse.

El delantero colombiano del Girona, Yáser Asprilla (d), disputa el balón ante el defensa del Betis, Aitor Rubial, en el estadio de Montilivi, en Girona en foto de archivo de David Borrat.EFE

Asprilla frente a Aitor Rubial / David Borrat / (EPA) EFE

Ha sido titular en cinco encuentros y suma más de 500 minutos entre liga y Copa, pero sigue muy lejos de aquel talento que deslumbró en el Watford y en el Mundial Sub-20, el mismo que llevó al Girona a apostar fuerte por él con 18 millones de euros, el fichaje más caro de su historia. Un precio que está resultando una losa, como le ha pasado a otras grandes figuras del fútbol.

Un mes entero en el banquillo

El colombiano ha quedado relegado al banquillo tras la recuperación de Tsygankov, nuevamente fijo en el extremo derecho. De hecho, el domingo volvió a tener minutos después de un mes sin jugar, tras encadenar tres partidos como suplente.

No pisaba el césped desde el partido ante el Barça en Montjuïc, el pasado 18 de octubre, y su última titularidad fue en la victoria frente al Valencia. Con el regreso del ucraniano, que además marcó ante el Alavés, el panorama se complica todavía más.

Su precio pesa, sobre todo viendo que la situación no mejora. Los resultados no acompañan y la exigencia aumenta. Asprilla sigue en un bucle de oportunidades desperdiciadas, y de aquí a final de temporada podría tener su ultimátum: o da el paso definitivo, o su salida parece cada vez más inevitable.