FC BARCELONA
Andreas Christensen, sobre su infancia: “Empecé a jugar a los cuatro años, cuando mi padre fundó un equipo de fútbol. Se retiró en cuanto nací”
El central danés se sinceró sobre sus inicios en el fútbol y la influencia de su padre, vital en su crecimiento

Andreas Christensen y su infancia en el Brøndby / climatetribe.org
Christensen ha logrado todos sus objetivos. El central nacido en Blovstrød cumplió hace tres años su sueño de jugar en el FC Barcelona. Era uno de los equipos que siempre deseaba jugar desde pequeño, y tras ganar la Champions con el Chelsea (otro de sus objetivos), aterrizó en Can Barça de la mano de Xavi Hernández.
Pese a que se ganó rápidamente la titularidad, su participación se ha ido diluyendo a lo largo de los años. No por su rendimiento, porque siempre ha gustado en el 'staff' y personalmente a Flick, sino por sus lesiones y complicaciones físicas. Actualmente, se sigue recuperando de su rotura parcial del ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda, producida de forma fortuita a raíz de un mal gesto durante la sesión de entrenamiento", según el comunicado oficial del FC Barcelona en redes sociales, en la previa de la jornada 17 de LALIGA frente al Villarreal.
Un aliado del Barça y culé de médula
Pero Andreas es todo un profesional y además, muy comprometido con el club. Ayudó al Barça con su salario y con la inscripción de Dani Olmo, lo que el club lo recompensará en un futuro ofreciéndole la renovación. El central danés, no obstante, siempre ha tenido continuidad. En su etapa en el Chelsea, jugó 161 partidos con el primer equipo y actuaba de líder junto a Thiago Silva, bajo el mandato tanto de Thomas Tuchel como de Antonio Conte.
Christensen siempre ha disfrutado del fútbol, a pesar de que a veces le ha costado afrontar partidos importantes a nivel mental. El día en que pudo representar a su país en una Eurocopa por primera vez, Andreas Christensen revela, en sus propias palabras, cómo se enamoró del fútbol. Empezó de muy pequeño con cuatro años, cuando su padre fundó un equipo de fútbol local. "Ese es probablemente el primer recuerdo que tengo de mi infancia. Es simplemente fútbol", explicó en su día.
"Mi padre era portero profesional en Dinamarca. De hecho, cuando Peter Schmeichel fichó por el Manchester United, el Brøndby lo fichó. Schmeichel se fue y él entró en el equipo. Dejó de jugar cuando yo nací. Se retiró en cuanto nací, creo que porque quería estar con la familia. Así que no pude verlo jugar, pero he oído historias y visto fotos, y tiene muchas camisetas de su carrera", cuenta Andreas sobre la relación con su padre, Sten Christensen.

Christensen, junto a su padre Sten tras firmar por el Chelsea / Chelsea FC
Su infancia en la playa
Christensen se crió en Allerød, una ciudad a 20 minutos de Copenhague y en la otra dirección de Hillrod. Vivía entre dos ciudades y tenía la playa cerca, algo que, personalmente, le marcó mucho. Christensen contó que siempre iba a la playa a jugar con la pelota y a hacer toques.
"Jugábamos juntos todo el tiempo. Vivíamos en una zona verde y había bastante espacio, así que cogíamos un trozo de valla y la hacíamos un poco más alta para hacer una portería. Él se ponía de portero y yo simplemente tiraba, así que pasábamos tiempo juntos haciendo lo que nos apasiona: el fútbol. Íbamos a la playa y jugábamos a la pelota en el agua, manteniéndola en el aire", explicó.
Su historia con el balón empezó de pequeño. El Brøndby era su equipo en Dinamarca, donde jugaba su padre Sten. "Al crecer, me reunía con mis amigos después de los entrenamientos e íbamos al estadio a ver fútbol. El Brøndby era el club más importante, sobre todo en mi zona. Así que cuando tenía 10 años y oí que querían que fuera a hacer una prueba, me emocioné muchísimo. Era lo más importante que podía hacer a esa edad", decía.
De delantero a mediocentro, y luego defensor
El central azulgrana empezó como delantero, en el propio Brondby. Explica que era regateador, 'skiller'. Pero con el tiempo, pasó a desarrollarse como mediocampista, una posición en la que tenía “mucho contacto con el balón” y donde era imprescindible ser “técnicamente bueno”. Más adelante se convirtió en defensa, ya en la élite, pero mantuvo esa mentalidad ofensiva, ya que “seguía subiendo el balón hasta el mediocampo”, explicó.
"Durante mi formación en el Brøndby, especialmente en las categorías sub-14 y sub-15, mi padre volvió a entrenarme y coincidí con técnicos que marcaron mi carrera. Entre ellos, Nils Nielsen y John Ranum, quienes influyeron mucho en mi desarrollo. Nielsen apostó por mí al cambiarme de posición y convencerme de mi potencial: 'me dijo que veía que llegaría lejos en esa posición', un apoyo que fue clave", contó.
Sin embargo, hubo un momento en el que se le complicó su carrera y casi deja el fútbol. “Casi me mandan al segundo equipo, tras una mala temporada en la sub-15, lo que me llevó a cuestionarme seriamente mi futuro: '¿De verdad quiero seguir haciendo esto?'. Fue un periodo complicado, un año en el que el nivel bajó y la confianza también", se planteó.
Esa montaña rusa emocional forma parte del camino. Y Christensen lo sabe. Todo eso ocurrió unos dos años y medio antes de fichar por el Chelsea. A partir de ahí, el resto de su historia se escribe sola.
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