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El Tenerife logra un empate 'in extremis' en Vigo con pinta de ascenso

Los blanquiazules evitan la derrota en Balaídos gracias a un gol de Jesús de Miguel en el minuto 93, tras un pase de Cris Montes, y siguen con 10 puntos de ventaja con el Celta Fortuna, ahora a diez jornadas para el final.

Jesús de Miguel, celebrando el gol del empate.

Jesús de Miguel, celebrando el gol del empate. / Luis Lorenzo

Julio Ruiz

Santa Cruz de Tenerife

Un gol de Jesús de Miguel en el minuto 93 -el árbitro se lo apuntó a Anxo en propia meta-, a pase de Cris Montes, permitió al Tenerife empatar en Balaídos ante un Celta Fortuna que se había adelantado con un tanto en el arranque de la segunda parte. El triunfo local habría dejado al filial del club vigués a siete puntos del líder, con lo que eso hubiera provocado, seguramente un clima de preocupación en el entorno por el miedo de no haber podido amarrar ya el ascenso por la vía directa. Por tener que aplazar la fiesta. Pero el 1-1 le entrega a los blanquiazules gran parte del objetivo. Porque quedan diez jornadas para el cierre del calendario liguero y la renta es de diez puntos, más el golaverage. El regreso a Segunda terminará cayendo por su propio peso. Cuestión de tiempo, de cuatro o cinco triunfos más que saquen al equipo de un tramo plano, consistente en una victoria en seis jornadas. Pero las consecuencias no han sido problemáticas, visto lo visto.

El desenlace fue de los que no se olvidan. No solo por el escenario, Balaídos, ni por la trascendencia de un pulso casi definitivo entre el primero y el segundo, sino porque el representativo evitó el mal mayor cuando ya parecía todo perdido –el partido–. Pero insistió, perseveró y obtuvo una valiosa recompensa. Además, con el factor añadido de la participación directa de Cris Montes, un futbolista semiolvidado que llevaba sin jugar desde noviembre. Y con el sello final de Jesús de Miguel, que no marcaba desde el 4-2 al Castilla.

Ahora puede que todo sea cuesta abajo. Vienen, aparentemente, etapas llanas frente al colista Osasuna Promesas, con el Talavera de la Reina, con el Cacereño... Una oportunidad para culminar la obra.

Un FVS tempranero

Una hora y media antes, el partido apenas había despertado –ya con la lluvia dándose un respiro–, cuando Cervera decidió levantar su tarjeta verde para que el árbitro revisara una caída de Nacho Gil (de mediapunta y no como extremo) en el área, aparentemente desestabilizando por Quique Ribes. Minuto 3 y ventana abierta a un posible penalti. Pero no. Aimar Velasco se giró moviendo los brazos en horizontal. Un challenge perdido.

Hasta ese momento no había pasado nada relevante. Pronto para que así fuera. Y el momento FVStampoco agitó el encuentro. Pero sí fue el anticipo de una fase de dominio tinerfeño. Consolidado con el paso del tiempo. Los blanquiazules, de rojo en esta ocasión, sacaron galones de líder y empezaron a amasar sus jugadas con paciencia, tratando de superar líneas delante de un rival armado con una línea de cinco defensas, desactivado en ataque. Y lo consiguieron siempre con el mismo recurso, la profundidad y la velocidad de Noel López, elegido por el entrenador para que ensanchara el campo por el carril izquierdo. El Pontevedrés, excanterano del Deportivo, fue, de entrada, la principal preocupación del filial celeste. En el minuto 5 asistió a Enric Gallego, pero su compañero no acertó a finalizar, en el 14 se repitió la asociación con el mismo desenlace, en el 16, el receptor fue Fabricio, libre de marca para tocar el balón con la frente, sin potencia, cómodo para Coke. El peligro estaba llegando por ahí. Solo por ahí.

Bajo esa dinámica y tras un intento de despegue del Fortuna apagado por la defensa tinerfeña, Nacho volvió a pedir una pena máxima, de nuevo por un supuesto derribo de Ribes, al que le había quitado el balón en la zona de influencia. Pero esta vez no hubo reclamación desde el banquillo y el juego continuó sin más, con el 10 valenciano de rodillas en el césped con los brazos levantados.

Entre unas cosas y otras, el partido siguió siendo del Tenerife. Nada hacía presagiar un revés. A los blanquiazules les iba a valer el empate. Era el Celta B el que iba a tener que ganar para no dejar escapar definitivamente al líder.

Lo cierto es que le costó demostrarlo. Su primer acercamiento al gol, por decir algo, fue un remate de cabeza de Somuah cerca del descanso tras un saque de esquina. Así terminó una primera parte que había dejado dos acercamientos más del Tenerife al área local, uno con Enric tapado en su golpeo tras un ingenioso pase de tacón de Nacho (38’),y otro con David animado a probar suerte con un chut a media distancia, un entretenimiento para el guardameta (42’).

Revés tras el descanso

Pero la segunda mitad fue diferente. Al menos en su comienzo. Puso de su parte el entrenador local, Fredi Álvarez, con unos retoques que hicieron que el balón no circulara en una única dirección. Con el filial ocupando y, sobre todo, manejando la pelota en el campo contrario, cayó el 1-0. Ya venía mosqueado Cervera en semanas anteriores por lo poco que habían tenido que hacer los rivales para batir a Dani –Avilés y Lugo, dos ejemplos recientes–. Y el Fortuna se llevó el premio en su primer ensayo de verdad. Anxo controló en una zona centrada, se fue de Gallego y de Fabricio, tibios en la presión, y ejecutó un ajustado golpeo pegado al palo. Martín no pudo evitarlo. Gol de un central.

Tras este giro, el Fortuna recuperó el formato original con tres centrales y dos carrileros y le cedió el espacio y el balón al Tenerife con el propósito de sentenciar con algún contragolpe. Y los blanquiazules se pusieron manos a la obra para tratar de impedir la derrota, con tiempo por delante, casi toda la segunda parte. El único apuro tuvo a Landázuri como salvador al cortar una clara ocasión de Arcos.

Empuje y empate

De ahí en adelante, la pelota fue tinerfeña. Cervera no tardó en realizar cambios. Balde por Alassan en el 56’. Más tarde Dani Fernández y Gastón por Nacho –se retiró lesionado tras rematar a puerta– y Enric Gallego, luego Cris Montes y Jesús de Miguel por David y Noel.

Había que hacer algo, agitar el frente de ataque. Aplicar energía y frescura. Balde, a su manera, tiró del carro con un par de acciones individuales. Nada mal. Puso a prueba a Coke, pero se quedó en eso. Con más empuje que claridad de ideas, el Tenerife se fue ganando el derecho a puntuar. Y lo logró en el minuto 93 con una combinación entre Juanjo, Gastón, Cris Montes y Jesús de Miguel, con algo de suerte en la ejecución. La temporada del más que probable ascenso a Segunda se recordará también por este 1-1 en Balaídos.