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MUNDIAL DE CLUBES

Ocho desconocidos del Mundial de Clubes para casi cualquier club de Europa

Cole Palmer fue el héroe de la final ante el PSG, pero los outsiders siempre dejan una huella especial. Repasamos ocho que tienen nivel de sobra para dar el salto al Viejo Continente

Ocho 'desconocidos' del Mundial de Clubes que pueden jugar en casi cualquier club de Europa

Ocho 'desconocidos' del Mundial de Clubes que pueden jugar en casi cualquier club de Europa / SPORT

Mientras las portadas del lunes se las llevaban nombres como Cole Palmer o Enzo Fernández, flamantes ganadores con el Chelsea, el Mundial de Clubes también dejó espacio para otro tipo de protagonistas. Jugadores sin tanto marketing, sin montantes millonarios detrás o legiones de seguidores en redes, pero con un rendimiento sobresaliente en el césped que invita a pensar que su sitio está -o pronto estará- en Europa. Los talentos outsiders que han demostrado que el fútbol es mucho más que lo que se juega en el Viejo Continente.

En un torneo marcado por el contraste entre proyectos multimillonarios y equipos modestos, futbolistas 'inesperados' brillaron por convicción, no por condiciones mediáticas. Le dieron al Mundial un relato paralelo: el del jugador desconocido que, frente a los focos del escaparate global, se crece y demuestra que tiene nivel para competir más allá de su territorio conocido.

Richard Ríos, un centrocampista especial

Era imposible no empezar por Richard Ríos. Reconocido en Sudamérica por su papel en la selección colombiana y su presencia en el Brasileirão, pasaba algo más desapercibido en Europa. Pero eso, con el Mundial de Clubes, ha quedado más que resuelto. El centrocampista colombiano ha sido uno de los grandes protagonistas en Estados Unidos, demostrando que lo tiene todo para triunfar en Europa. Y no tardará nada en dar el salto desde Palmeiras. La única duda es el destino que escogerá para explotar su característico fútbol.

Richard Ríos, jugador del Palmeiras

Richard Ríos, jugador del Palmeiras / EFE

Joven (25 años), con un físico exuberante y un tacto de balón especial, su juego es un reflejo de su singular formación: el fútbol sala. En cada partido deja alguna 'pisadita' o recurso aprendido en la pista, y lo combina con un despliegue físico de élite, mucha inteligencia, liderazgo y capacidad organizativa. Por perfil, puede adueñarse de cualquier centro del campo, sea de la liga que sea. Inter de Milán o Roma suenan con fuerza para hacerse con sus servicios, también el Manchester United, pero Atlético de Madrid o Porto, al que destripó en el debut, que han perdido terreno en la carrera por su fichaje, también se presentaban como buenas opciones.

Jhon Arias, el "Pelé colombiano"

De un colombiano a otro. Si el de Palmeiras (Ríos) cautivó al mundo, el de Fluminense no se quedó atrás. Jhon Arias, conocido como el "Pelé colombiano" desde que el 'Flu' lo apodó así en noviembre de 2022 tras una actuación estelar en un triunfo contra São Paulo en el Maracanã (3-1), ha sido una de las sensaciones del Mundial. Tiene las horas contadas en Brasil.

Jhon Arias, estrella del Fluminense, durante el Mundial de Clubes

Jhon Arias, estrella del Fluminense, durante el Mundial de Clubes / Phelan M. Ebenhack / AP

A sus 27 años, el atacante cafetero, capaz de jugar en cualquiera de las tres posiciones del tridente de ataque, se destaca como un jugador aguerrido, que no da un balón por perdido y como un auténtico killer. Oportunidad que tiene, oportunidad que aprovecha. Y está en una edad competitiva buenísima. Por ello, ha entrado en el XI ideal del torneo confeccionado por la FIFA. Veloz, móvil, determinado y con la portería entre ceja y ceja, ya ha despertado el interés de equipos de la Premier League. Una competición que le vendría como anillo al dedo.

Lucas Ribeiro, un delantero para la Brasil del 70

El Mamelodi Sundowns, campeón de Sudáfrica y subcampeón de la Champions africana, ha sido uno de los grandes animadores del Mundial de Clubes sin necesidad de haber pasado de la fase de grupos. La culpa la tienen jugadores como Lucas Ribeiro, el perfecto estandarte del 'Shoe Shine & Piano', como se define el estilo de este equipo que viste como Brasil y que se reivindica como heredero de la selección que maravilló en el Mundial de México 70. Su forma de entender el fútbol se basa en el juego de posesión y ofensivo, que le permitió poner contra las cuerdas al Borussia Dortmund.

Lucas Ribeiro, el mago de Mamelodi Sundowns

Lucas Ribeiro, el mago de Mamelodi Sundowns / FIFA

Lucas Ribeiro es un delantero playmaker, como demostró contra el equipo alemán, cuando pareció ser la reencarnación de Pelé en el primer gol del partido. Un tanto en el que cogió el balón en el medio del campo y avanzó dejando atrás a rivales —y hasta a sus propios compañeros— que vieron cómo definía con sangre fría ante Kobel en uno de los goles del torneo. Ribeiro, que también repartió una asistencia, es el ejemplo del jugador brasileño que dio el salto rápido a Europa, donde encontró dificultades que le abrieron las puertas a otras latitudes. Después de estar en Francia y Bélgica, un destino que le convendría, por proximidad cultural y futbolística, es el Sporting de Lisboa o el Sporting de Braga, necesitados de hombres con talento en ataque como este mediapunta goleador.

Hércules, el héroe del Olimpo de Fluminense

Al Fluminense, todos los equipos de fuera de Europa que han participado en el Mundial de Clubes le deben haber sido semifinalista y reivindicar la bandera de los outsiders. El mejor ejemplo de navegar a contracorriente fue Hércules, el mediocentro que, con sus goles, consiguió que el ‘patito feo’ de Brasil, con el que menos se contaba, avanzase por encima del resto. Demostró ser un ‘box-to-box’ que liquidó al Inter y terminó con el sueño árabe de Al Hilal. Se trata de un centrocampista total, que combina recorrido, llegada y criterio. A sus 24 años, su carrera se ha reducido a Brasil, con experiencias en Fortaleza y Fluminense.

Hercules, ante Robert Sánchez, en un partido del Mundial de Clubes

Hercules, ante Robert Sánchez, en un partido del Mundial de Clubes / Adam Hunger / AP

Sin embargo, por sus cualidades, estaría preparado para dar el salto al Viejo Continente. De hecho, si no lo ha dado ya es por su carácter introvertido, que le ha hecho primar la estabilidad frente a las aventuras en el extranjero. Sería un buen refuerzo para el Bayer Leverkusen, por estilo combativo; o para el Brighton, la perfecta plataforma para los jugadores sudamericanos como Moisés Caicedo, faro del Chelsea, campeón del Mundial de Clubes. Incluso el AC Milan, el Atlético o el Olympique de Marsella serían clubes que se verían beneficiados de su carácter de volante mixto.

Wesley, otro 'avión' brasileño

En su momento, sonó para el Barça. No es casualidad que Wesley, lateral diestro del Flamengo, haya llamado la atención en un Mundial de Clubes en el que su equipo ha sido una de las revelaciones. A sus 23 años, el brasileño abandonará definitivamente su país natal, y aunque podría encajar en el cuadro culé, lo hace para otro destino. Filipe Luís le ha ayudado a dar un paso adelante y ya está más que listo para el Viejo Continente.

Wesley, jugador del Flamengo, durante el Mundial de Clubes

Wesley, jugador del Flamengo, durante el Mundial de Clubes / Rebecca Blackwell / AP

Con él hay poco misterio. Es el típico lateral derecho brasileño que mezcla rapidez, valentía, mucho peligro en ataque, algunas carencias en defensa y un recorrido que le permite también actuar de carrilero. Por suerte, con el ex del Atlético de Madrid en el banquillo, entiende mejor el juego, afronta situaciones tácticas complejas con bastante facilidad y ya no solo aporta físico y alegría. La Roma o el Inter de Milán podrían encontrar en él un 'nuevo' Maicon o Cafú, salvando las distancias.

Al-Dawsari, el árabe que planta cara a los europeos

Solo pisó Europa unos meses. Entre enero y junio de 2018, Salem Al-Dawsari fue uno de esos futbolistas saudíes que llegaron experimentalmente a España. En su caso, al Villarreal, en forma de cesión. No salió bien. Quién sabe si por una mala adaptación. Lo que está claro es que, en un Al Hilal repleto de estrellas, y que tiene bien poco de árabe (sus mejores jugadores vienen de ligas europeas; también su entrenador, Simone Inzaghi), brilla con luz propia.

Salem Al-Dawsari de Al Hilal, durante un partido del Mundial de Clubes entre Al Hilal y Pachuca en el estadio Geodis Park en Nashville (Estados Unidos)

Salem Al-Dawsari de Al Hilal, durante un partido del Mundial de Clubes entre Al Hilal y Pachuca en el estadio Geodis Park en Nashville (Estados Unidos) / Juan Ignacio Roncoroni / EFE

Conocido por ser el hombre que marcó el golazo del triunfo que amargó el debut de Argentina en el Mundial de Qatar, una lesión frenó su desempeño en Estados Unidos. Sin embargo, tres partidos fueron suficientes para disfrutar de su talento. Eléctrico, muy habilidoso y ágil pese a tener 33 años, Al-Dawsari es un futbolista muy divertido de ver: escurridizo, creativo y con buen disparo, le gusta partir desde la banda izquierda pero con libertad para caer por dentro. No se arruga, busca el disparo al palo largo en muchas ocasiones y deja golazos de bella factura como el citado ante la albiceleste. En España, por proponer algún destino, sería interesante verlo en el Girona de Míchel, viéndole alternar la línea de cal con zonas interiores. Como mínimo, le esperan un par de años a buen nivel.

Léo Ortiz, el central que jugaría el derbi sevillano

El ejemplo perfecto de que el producto interior bruto de Brasil también puede quedarse en casa es Léo Ortiz. Un central moderno y completo, que combina la firmeza defensiva con el dominio en duelos aéreos y la precisión en la salida del balón. Una exigencia de su entrenador que le provocó caer antes de tiempo ante el Bayern en octavos.

Léo Ortiz, central de Flamengo, durante el Mundial de Clubes

Léo Ortiz, central de Flamengo, durante el Mundial de Clubes / FIFA

Léo Ortiz fue un ejemplo de fiabilidad, el único de sus compañeros que no cometió errores y que mantuvo siempre la posición. Se trata de un jugador preparado para el fútbol directo y que es capaz de formar tanto con una línea de tres como con una pareja única de centrales. Por sus características, que también le permiten jugar como mediocentro, sería un refuerzo ideal para el Betis o el Sevilla, donde ha existido recientemente una buena tradición de centrales sudamericanos. El zaguero, que todavía no ha salido de Brasil a sus 29 años, también sería un excelente refuerzo para clubes italianos como la Atalanta o la Lazio, sin descartar una aventura en equipos en reconstrucción como el Olympique de Lyon.

Alexander Barboza, un central maduro para equipos jóvenes

El fútbol nos ha acostumbrado a que los jugadores den el salto de Sudamérica hasta Europa cuando ni siquiera han cumplido la mayoría de edad. Para los centrales, se abre una ventana de oportunidad más tardía, porque se trata de un oficio en el que la experiencia vale más que el arrojo juvenil. Es lo que representa a la perfección Alexander Barboza, comandante de Botafogo, todavía vigente campeón de la Libertadores, quien tropezó frente a Palmeiras en octavos del Mundial de Clubes después de una exhibición defensiva en la fase de grupos de la que tuvo gran culpa.

Alexander Barboza, jugador de Botafogo

Alexander Barboza, jugador de Botafogo / WILL OLIVER / EFE

Es un central zurdo muy fuerte en duelos físicos, dominio aéreo y liderazgo, con buena salida de balón. Su altura, de 1,93 metros, le convierte en un zaguero portentoso que está atento a todas las emergencias. Además, su naturalidad para actuar en el perfil izquierdo le convierte en una ‘rara avis’ que aumenta su valor en Europa, donde podría ejercer en la Premier en equipos como el Wolverhampton o incluso tendría espacio en la rotación de un Villarreal necesitado de currículos como el de Barboza. Borussia Mönchengladbach o Fiorentina serían otros destinos en los que encajaría el líder del Botafogo.

Filipe Luis, una mente lista para Europa

Por último, un bonus track en el banquillo. El Flamengo, comandado por Filipe Luís, ha sido un ejemplo de autor que demuestra el nivel del fútbol en Sudamérica y, en concreto, en Brasil, a veces infravalorado por el espectador europeo. El ex del Atlético de Madrid está demostrando en su primera experiencia como entrenador que está más que listo para Europa. Más temprano que tarde, el Mengao se le quedará pequeño.

Filipe Luis, a la derecha, en el Mundial de Clubes. |  Agencias

Filipe Luis, a la derecha, en el Mundial de Clubes. | Agencias / AP

El brasileño es un obsesionado del juego y de los detalles. Filipe Luís toma riesgos e intenta ser camaleónico y adaptarse a cómo defiende el rival para hacer el máximo daño posible. Cree en lo que hace y tiene las herramientas para hacerlo muy bien. Velocidad, ritmo, presión alta y una verticalidad asfixiante definen a su equipo, que cayó en octavos de final del Mundial ante el todopoderoso Bayern Múnich. Además, el exlateral zurdo ha demostrado tener carácter, sentando a su máxima estrella, Pedro, por no cumplir con sus obligaciones como profesional. Sería muy bonito verle en el Atlético de Madrid iniciando una nueva era si Simeone vuelve a quedarse en blanco, y muy distinta a lo que ofrece el argentino.

En un torneo diseñado para consagrar a los equipos de Champions, estos jugadores representaron la otra cara del fútbol global: la del mérito silencioso y el talento sin pasaporte europeo. No ganaron títulos, pero sí salieron en los resúmenes de highlights, dejando huella entre quienes saben mirar más allá del marcador.

Quizá no aparezcan aún en los radares de los grandes clubes, aunque algunos ya lo han estado, pero si algo demostró este Mundial de Clubes es que el fútbol sigue siendo un deporte donde la sorpresa cabe en cada rincón del campo. Europa empezará a mirar hacia estos nombres sin esperar a que valgan el triple. Porque a veces el futuro también se escribe desde la sombra de las estrellas que también fueron Ríos, Ribeiro, Hércules, Arias, Wesley, Ortiz, Barboza o Al-Dawsari.