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La crónica | El Castellón se desangra en una dura noche en Gijón (4-1)

Cala adelanta a los ‘orelluts’, que reinciden en los errores defensivos de bulto y encajan la tercera derrota consecutiva

Mellot fue expulsado en la segunda parte tras derribar a Dubasin.

Mellot fue expulsado en la segunda parte tras derribar a Dubasin. / MARC LEÓN

Enrique Ballester

Castellón

En una actuación nada competitiva, el CD Castellón se difuminó en el Molinón y encajó la tercera derrota consecutiva. El Sporting volteó el tanto inicial de Cala castigando los errores defensivos de los orelluts, que han encajado 11 goles en los últimos tres partidos.

En el fútbol hoy todo se mide, todo se estudia y todo se analiza, pero aún conserva espacio para el enigma. Uno de los misterios perennes recibe el nombre de dinámica. De repente, y sin que se sepa muy bien por qué, algo hace clic y un equipo empieza a ganar o perder. Un equipo encarrila o descarrila y parece que el resultado ya no depende de lo que haga, sino de la famosa y bendita o maldita dinámica.

Esta temporada, el Castellón ha vivido las dos inercias. Encadenó una secuencia tan feliz que remontó en la clasificación hasta hollar la cima del liderato. A partir de esa cumbre, encadenó un empate y dos derrotas que marchitaron el entusiasmo y recordaron, sobre todo, que el camino hacia la Primera División es muy largo.

Con ese cóctel emocional en la cabeza, la visita al Sporting tenía para el Castellón algo de encrucijada: no ganar y pasar otra semana en el diván, debatiendo con conocidos y extraños, o ganar y volver a soñar con lo máximo.

Con esa intención ganadora encaró el desafío de Gijón. El equipo de Pablo Hernández salió claramente a por el partido y enseguida generó situaciones ventajosas cerca del área. Algo precipitado en la toma de decisiones, dejó escurrir algunas de ellas. La ocasión más clara antes de la polémica la tuvo Cala, que recibió un pase de Camara y se plantó frente al portero, pero cruzó el disparo en exceso.

El gol anulado

Poco después, en el minuto 13 el Castellón vio portería. Pablo Santiago enroscó con precisión una falta lateral y Camara superó al meta con un cabezazo. Sin embargo, como ocurriera antes en Cádiz, Zaragoza o Granada, al Castellón le birlaron un 0-1 en extrañas circunstancias. En esta ocasión, tras una larga revisión, el colegiado anuló el tanto al considerar que Alberto influyó en la acción y estaba en fuera de juego.

El momento, que abundó en la desnaturalización de este deporte antes llamado fútbol, frenó el ritmo del duelo. Con matices, el Sporting había aceptado la ida y vuelta, cobrando al espacio una amarilla a Alberto, pero se fue achatando con el paso de los minutos. A la media hora, en un latigazo de lucidez, el Castellón enlazó una serie de pases y conectó con Camara en el área. El central Pablo bloqueó el disparo con el brazo y el árbitro, VAR mediante, señaló el punto de penalti. Cala aguantó el numerito de Camara, que quería tirarlo, y acertó desde los 11 metros.

El 0-1 abrió un pasaje de dominio albinegro, pero poco antes del descanso, en el minuto 42, el Sporting ganó una falta lateral y el Castellón se despistó tras el primer despeje. Otero aprovechó la indecisión para batir a Matthys y acelerar de nuevo la contienda. Antes del descanso pudieron marcar los dos: Guille Rosas chutó fuera en una acción de pase atrás, con Mellot en el suelo, y Christian Joel tapó el intento de Camara, que había recibido de Cala un pase con forma de caramelo.

Tras el descanso, el 2-1. En el minuto 47, el Sporting rasgó la defensa albinegra, mal dibujada, y Ferrari embocó desde cerca. El Castellón, obligado a remar, remó. Pablo sumó hombres de ataque (Raúl, Suero), dejando a Gere de único pivote. En el brete, en el minuto 65 y en otro error en cadena, Mellot derribó a Dubasin como último hombre y fue expulsado.

A la roja se unió, minutos después, la ausencia de Raúl por un golpe. Con el orellut esperando en la banda para volver, los albinegros tuvieron opción de lanzar la pelota fuera. No lo hicieron y Otero aprovechó para sentenciar. En el 89’, tras una pérdida de Doué, Pablo García aumentó el castigo.