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MUNDIAL FÚTBOL

Los expertos advierten: el Mundial de 2026 podría ser el último si no se toman medidas

Científicos climáticos advierten en un informe respaldado por Juan Mata o Serge Gnabry que la Copa del Mundo de la FIFA en 2026 podría ser la última de su tipo en América del Norte si no se realizan importantes adaptaciones

El Sofi Stadium, uno de los estadios del Mundial de 2026

El Sofi Stadium, uno de los estadios del Mundial de 2026 / Visit California

Jordi Delgado

Jordi Delgado

El Mundial de fútbol es siempre una fecha marcada en el calendario. Cada cuatro años, millones de personas y familias están días y semanas enganchadas al televisor (o, con suerte, dentro de los estadios) para ver el mejor fútbol de selecciones del mundo.

Aun así, no todo es oro lo que reluce, nunca mejor dicho en un evento que mueve muchos millones de euros. Según un estudio llamado 'Pitches in Peril' elaborado por las organizaciones internacionales sin ánimo de lucro Football for Future y Common Goal, así como por la la empresa de análisis de riesgos climáticos y resiliencia Jupiter Intelligence, asegura que la Copa del Mundo de 2026 será la última de su clase si no se toman medidas urgentes contra el cambio climático.

Y es que, a raíz de este informe, jugadores de talla mundial como Juan Mata, Serge Gnabry o Mark McKenzie, han dado su opinión sobre los devastadores efectos que el cambio climático ya tiene sobre el fútbol, tanto a nivel profesional como amateur y califican las condiciones del próximo Mundial como "imposibles".

"Como español, no puedo ignorar la realidad de la crisis climática. La estamos viendo más claramente que nunca, desde olas de calor sin precedentes hasta inundaciones como las de Valencia. El fútbol siempre ha unido a la gente, pero ahora también nos recuerda lo que podemos perder si no actuamos. Todos tenemos un papel que desempeñar para afrontar este reto, por el bien de nuestras comunidades actuales y por las generaciones futuras", afirma en el estudio Juan Mata, campeón del mundo con España en 2010.

Entre los datos clave del informe se apunta que 10 de los 16 estadios del Mundial 2026 ya superan los límites de seguridad para jugar debido al calor extremo y que, para 2050, casi el 90 % de los estadios de Norteamérica tendrán que adaptarse al calor extremo. Además, todos los campos de fútbol de base analizados ya han rebasado los umbrales de juego seguro por múltiples riesgos climáticos.

"Como persona con raíces tanto en Alemania como en Costa de Marfil, siento una gran responsabilidad en ambos lugares. En Abiyán, Safe-Hub pretende ser un espacio seguro para los jóvenes: un campo de fútbol que ofrece alegría, comunidad y oportunidades. Pero la crisis climática lo está poniendo en riesgo. El informe deja claro que el aumento de las temperaturas y las condiciones meteorológicas extremas están amenazando la capacidad de los jóvenes para jugar con seguridad. Por eso debemos unirnos para proteger espacios como este y garantizar que todos los niños y niñas puedan crecer en un entorno seguro y saludable", considera Serge Gnabry, jugador de la selección alemana y del Bayern de Múnich.

Por otro lado, el estudio incluye una una encuesta a 3.600 aficionados refleja una fuerte demanda de acción climática ya que el 91% cree que la Copa del Mundo debería ser un modelo global de sostenibilidad y afirma que se sentiría orgulloso si su club tomara medidas contra el cambio climático. También, el 86% de los encuestados considera que los clubes y los organismos reguladores deberían pronunciarse sobre el clima.

"Como jugador, la cima de este deporte es representar a tu país en una Copa del Mundo, sobre todo cuando se celebra en casa. El torneo del próximo año será el más grande de la historia, y con ello llega la oportunidad de convertirlo también en el mayor evento deportivo sostenible de todos los tiempos. Este informe puede servir como un verdadero punto de inflexión para que el fútbol dé un paso adelante y asuma su papel como motor de la acción climática", dice por su parte Mark McKenzie, defensa de la selección masculina de fútbol de Estados Unidos y del Toulouse.

El informe también expone cómo los campos que formaron a grandes figuras del fútbol están hoy en riesgo, como el campo de Mo Salah en Egipto, que enfrenta más de un mes al año de calor insoportable; la ciudad natal de Pelé en Brasil sufre cinco veces más días de calor extremo, junto a una grave escasez de agua que impide mantener los campos; el campo de fútbol de la infancia de William Troost-Ekong en Nigeria podría llegar a tener 338 días de calor extremo al año; el el campo de fútbol de la infancia de Tim Cahill en Australia podría verse afectado por inundaciones de hasta siete metros y las lluvias torrenciales amenazan con inundar el campo de fútbol de Son Heung-Min en Seúl (Corea del Sur).

"Los campos de fútbol de base son donde los Messi, Ronaldo y Rapinoe del mañana dan sus primeros pasos", señala Elliot Arthur-Worsop, fundador de Football For Future. "Si el aumento de las temperaturas y las inundaciones hacen que esos espacios sean inseguros, no solo estamos perdiendo campos, sino que estamos socavando los cimientos mismos del futuro del fútbol".

"Da miedo pensar que casi todos los estadios de la Copa del Mundo se enfrentarán a condiciones de juego inseguras en 2050. He jugado en muchas de estas ciudades y este informe muestra lo rápido que está cambiando el juego: tenemos que adaptarnos ahora si queremos proteger el futuro del fútbol. Es devastador ver que los lugares menos responsables de las emisiones son los más afectados. Los campos de fútbol base son donde crecemos como personas y como comunidades. El fútbol debe defender a estas comunidades", comenta Jessie Fleming, capitana de la selección canadiense y centrocampista del Portland Thorns.

"La sostenibilidad y el desarrollo del fútbol son fundamentales para la longevidad de nuestro hermoso deporte. El hecho de que dos tercios de los campos de fútbol base, donde crecieron leyendas, superarán los umbrales de temperaturas seguras en 2050 demuestra que tenemos que hacer algo ahora para minimizar los efectos del cambio climático. No solo afectará al estado actual de nuestro hermoso deporte, sino que también afectará a las generaciones futuras y es posible que las futuras leyendas no tengan la oportunidad de convertirse en estrellas mundiales como las que vemos hoy en día", dice Alexei Rojas, portero del Arsenal y jugador internacional de Colombia.

En este sentido, las conclusiones del estudio apuntan a que los partidos del próximo Mundial se jueguen a las 9 de la mañana para evitar las horas de mayor calor e insta a los organismos reguladores a comprometerse con el objetivo de cero emisiones netas para 2040 y a publicar planes claros de descarbonización. También propone que las grandes competiciones financien la adaptación de los campos comunitarios.

Los riesgos climáticos del Mundial 2030 en el Bernabéu

El informe incluye también una mirada hacia el futuro, a la Copa del Mundo de 2030 que coorganizará España, con un análisis del impacto climático en el estadio Santiago Bernabéu.

El campo del Real Madrid se incluye en el informe con diferentes peligros de riesgo climático durante la cita mundialista. Por ejemplo, pese a que se espera que el estadio experimente solo dos días con temperaturas extremas superiores a los 32 °C en 2030, otros indicadores muestran una tendencia general al aumento del calor. El número de días que superan el 1% más alto de las temperaturas históricas está aumentando: de siete días en 2025 a ocho días en 2030 y a 15 días en 2050. Esto marca una clara transición hacia períodos de calor extremo más largos y frecuentes.

El estadio también se enfrenta a una grave sequía. Los niveles de estrés hídrico, que reflejan la relación entre la demanda y la oferta disponible, ya son elevados y se prevé que empeoren: 3,4 en 2025 (la demanda supera la oferta en más del triple), 3,5 en 2030 (tres veces y media) y 4,5 para 2050 (cuatro veces y media). Estas condiciones ejercen una presión creciente sobre el sistema hídrico local, lo que podría afectar los sistemas de riego y refrigeración, así como el saneamiento y la seguridad hídrica regional en general.

Durante los fenómenos meteorológicos extremos que se producen cada 100 años, el Santiago Bernabéu podría registrar hasta 119 mm de lluvia en un solo día para 2030, cifra que aumentaría desde los 117 mm de 2025. Para 2050, se proyecta que esta cifra alcance los 124 mm/día, niveles que superan con creces los considerados aptos para el fútbol.

Al mismo tiempo, se espera que los vientos extremos asociados a las tormentas que ocurren una vez cada siglo se mantengan estables a 122 km/h entre 2025 y 2050. Estas velocidades del viento son lo suficientemente potentes como para dañar la infraestructura y suponen graves riesgos para la seguridad pública durante grandes eventos.