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CHAMPIONS LEAGUE

Doué mejora a Dembélé y rescata al PSG en Mónaco

El actual Golden Boy firmó un auténtico partidazo en el Louis II de Mónaco para remontar el doblete inicial de Balogun

A Luis Enrique le van las remontadas: Doué y Hakimi dan la primera victoria al PSG

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Àlex Calaff

Àlex Calaff

La plantilla del PSG es tan potente que Luis Enrique puede permitirse el lujo de dejar a un superclase como Desiré Doué en el banquillo. El asturiano confeccionó su tridente con Barcola, Kvaratskhelia y Dembélé, tres 'cracks' que no entraron de cara al partido. De hecho, no entró el equipo entero. El panorama era desolador. En el minuto 18, el Mónaco ya mandaba en el marcador por 2-0; cuatro minutos después, Vitinha fallaba un penalti y, antes de la media hora, Dembélé abandonaba el terreno de juego lesionado. Parecía la típica noche gafada que te deja fuera de la Champions... Hasta que apareció el rey de la pasada edición.

El PSG arrancó falto de ritmo, precisión y contundencia. Un escenario de lujo para el talento de Akliouche, Golovin o Adingra, que combinaban a su antojo y pusieron a correr con sentido a un Balogun que, a los 18 minutos, ya había vacunado a Safonov dos veces. Dos sopapos con la mano abierta y unas sensaciones horribles.

Dos golpetazos de Balogun

A las malas sensaciones parisinas respondió Kvaratskhelia con un jugadón individual que Faes solo pudo parar con falta. Por desgracia para el belga, dentro del área. Pero el que nunca falla, Vitinha, cambió su manera de lanzar la pena máxima y Köhn le adivinó las intenciones. Y por si no era suficiente el gafe del PSG, el 'Mosquito', incómodo desde el pitido inicial, se rompió en el minuto 25. El PSG estaba dormido y no parecía dispuesto a levantarse a tiempo.

Balogun, estrella contra el PSG

Balogun, estrella contra el PSG / AS_Monaco

Doué, a otro ritmo

Entonces apareció Doué. El actual Golden Boy, jugador más joven de la historia de la Champions en marcar y asistir en una final, volvió a demostrar que la competición reina le pone. Saltó al césped enchufado, a llevarle la contraria a sus compañeros apagados, y les levantó el ánimo con un zurdazo a la cepa del poste. En el 41', volvió a agitar su varita con un disparo que Köhn sacó como pudo y que Hakimi hizo bueno, a placer, para empujar el balón del 2-2. De pensar que la eliminatoria estaba casi perdida a marcharse al descanso con empate.

Doué, entrando por Dembélé ante el Mónaco

Doué, entrando por Dembélé ante el Mónaco / EFE

Lejos de conformarse, el PSG olió la sangre como un tiburón y fue a por más. Golovin colaboró en la remontada con una roja directa en el 48' tras pisar a Vitinha a la altura de la tibia, acción que Gil Manzano tuvo que revisar en el VAR, y desde entonces el partido se convirtió en un acoso y derribo de los parisinos al muro monegasco, que cedió en el 67 con otro zurdazo, de quién si no, de un Doué encendido.

Totalmente embotellado en su área, el Mónaco se dedicó a aguantar el 2-3 para jugarse el billete a octavos en el Parque de los Príncipes. Una misión que sí le salió bien al equipo de Pocognoli, que achicó agua en múltiples ocasiones, pero de manera exitosa. ¿Qué hubiese pasado si Doué no hubiera entrado tan temprano? Imposible saberlo. Lo único claro es que el PSG lidera una eliminatoria que se decidirá en París.