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Entrevista | Boban Babunski

Boban Babunski: "Esa Yugoslavia nos estábamos preparando para ganar algo grande, pero todos sabemos lo que sucedió después..."

El central macedonio de la UE Lleida, el CSKA de Sofía y Logroñés, entre otros, repasa con SPORT su experiencia en España y como la guerra de Yugoslavia truncó la trayectoria de la generación dorada del país del Este

Boban Babunski, central de la última gran generación de Yugoslavia

Boban Babunski, central de la última gran generación de Yugoslavia / SPORT

Pau Osorio Farell

Pau Osorio Farell

Estaban destinados a brillar, pero la guerra se llevó todas sus esperanzas por delante. Esa es la historia de la generación dorada del fútbol yugoslavo, campeones del mundo en el Mundial sub-20 de 1987 y víctimas de un conflicto que fragmentó el país en siete estados nuevos y dejó una dolorosa huella en sus vidas que les sigue persiguiendo.

Nacido en Skopie, actual Macedonia del Norte, Boban Babunski fue uno de los integrantes de esa brillante generación. Fue un central elegante, a la par que contundente, que ganó la Primera División yugoslava con el Vardar, es recordado como uno de los mejores centrales en la historia de la Unió Esportiva Lleida y fue titular en el primer partido de la historia de su Selección. Su historial deportivo es impecable, pero, como todo yugoslavo de los 90, recuerda con indignación las consecuencias de un devastador conflicto que cambió el devenir de su carrera y también, por qué no decirlo, su vida.

Boban, me contaste que estás afincado en Macedonia ¿Cómo estás ahora mismo? ¿Sigues vinculado al fútbol todavía?

Estoy en un club de Primera en Macedonia, el Football Club Shkupi. Trabajo como consultor y asistente de Erdem Alparsan, primer entrenador del equipo.

Babunski, junto a sus hijos, en las inferiores de Macedonia

Babunski, junto a sus hijos, en las inferiores de Macedonia / UEFA

El Shkupi está muy cerca de tu Skopie natal ¿cómo recuerdas tu infancia en la antigua Yugoslavia y cuándo empiezas a jugar al fútbol?

Empecé a jugar desde muy pequeño en el Makedonija Gjorce Petrov, una escuela formativa de Skopie. Luego pasé a jugar en la academia del Vardar, el club más famoso del territorio que era como una selección de Macedonia, pues los mejores jugadores del país jugaban aquí. Cuando superé el sub-18, y ya podía firmar mi primer contrato profesional, Anton Doncevski me permitió llegar al fútbol profesional y firmar mi primer contrato profesional. Tuve la suerte de jugar con la mejor generación que ha tenido Macedonia, con jugadores como Darko Pancev (Bota de Oro de 1991 con el Estrella Roja) o Ilija Najdoski (Real Valladolid 1992-1994); en una época donde la Selección yugoslava era muy fuerte y la liga, que contaba con cuatro equipos muy grandes: Estrella Roja, Partizan, Dinamo Zagreb y Hajduk Split, era una de las mejores de Europa.

A pesar de los grandes, sois capaces de ganar la Liga de Yugoslavia con el Vardar en 1987, un equipo relativamente pequeño ¿Cómo se gestó ese título y que impacto tuvo en la región?

En esa época no éramos conscientes de lo que conseguimos, pero supuso un gran impacto ver a un equipo pequeño competir contra esos cuatro gigantes. Para poner un ejemplo en el fútbol español es como si el Mallorca consiguiera el título en España, superando al Barça, el Madrid y todos los grandes del territorio. Fue increíble. Se sumó todo: los grandes tuvieron problemas por irregularidades, juntamos una gran generación y jugamos muy bien. Después de este hito, muchos pudieron fichar por grandes equipos de todo el mundo y hacer buenas carreras internacionales.

Plantilla del FK Vardar campeona de LIga. Babunski es el primero de la línea inferior de la derecha

Plantilla del FK Vardar campeona de LIga. Babunski es el primero de la línea inferior por la derecha / Istorija ex yu fudbala

En esta línea, formas parte de la generación que terminó ganando el Mundial sub-20 ¿Cómo recuerdas ese equipo y qué figuras destacarías entre tanto Prosinečki, Suker, o Mijatovic?

Crecí con esos jugadores desde la sub-17 y éramos una generación muy buena que se estaba preparando para conseguir algo grande con la absoluta, pero todos sabemos lo que sucedió después con la guerra. Tengo muy buenos recuerdos de todo eso y también muy buenos amigos. También coincidí con ellos en el Europeo sub-21 de 1990, en el que llegamos a la final frente a la Unión Soviética (cayeron por 2-4) , y eran muy buenas personas. Todos sabemos lo que consiguieron luego Prosinečki, Suker, o Mijatovic y muchos otros jugadores de esa generación.

Boban Babunski, con la selección de Yugoslavia

Boban Babunski, con la selección de Yugoslavia / Macedonia Football

Aun así, te quedaste fuera de esa cita mundialista cuando ya eras profesional con el Vardar y ya habías debutado en Champions ¿Qué sucedió? ¿Por qué no fuiste a ese Mundial sub-20 de Chile?

La verdad es que mi entrenador me suspendió porque perdimos contra el Porto en la Champions League. En esos años, el Porto era un club muy fuerte que había sido campeón de Europa y tenía jugadores como Rabah Madjer, pero Anton Doncevski decidió suspendernos a mí y a otro compañero. Los entrenadores, en esa época, eran un poquito fuertes con estas decisiones y buscaba demostrar a todo el mundo que ambos (Bobanski y su compañero) éramos responsables de la derrota. Para mí supuso un gran problema porque ya tenía el visado y era titular indiscutible. Después de muchos años, y con mi punto de vista actual, el club tuvo mucha culpa en lo que sucedió, pues no pueden dejar que un entrenador tome una decisión como esta que afectaba a un momento muy importante para mí, el propio club y todo el país.

Antes me contabas que erais muy buen grupo y todavía tienes amigos de esa generación. Sin embargo, estamos hablando de una época muy compleja ¿Cómo afectó el conflicto y dejar de ser compañeros para convertiros en enemigos?

Lo que sucedió es muy interesante porque éramos muy buenos amigos, ya que pasamos muchísimas concentraciones, entrenamientos y partidos juntos. De este modo, con el inicio de la Guerra y después de la separación de Yugoslavia, muchos de los futbolistas se quedaron juntos. No importó que uno fuera de Croacia, el otro de Bosnia o de Serbia. En mi caso era el único de Macedonia, pero siempre nos llevamos muy bien. A día de hoy, después de 25 años del fin de la guerra, todo sigue igual entre nosotros. Hace un par de años hubo un reconocimiento a esta generación dorada en Belgrado, cuando pasaron todas las tonterías entre los políticos, y tuvimos un gran reconocimiento del público, del pueblo serbio.

Selección de Yugoslavia campeona del Mundial 1987

Selección de Yugoslavia campeona del Mundial 1987 / FIFA

El estallido de la guerra os pilló a ti y a tu equipo en Zagreb ¿Cómo fue ese capítulo y cómo lográis salir de la capital croata?

Fue todo muy raro. En esos años todos debíamos tener una preparación militar para proteger el país y nos acostumbramos a esas cosas, como a salir con protección. Aun así, en el fondo, nadie pensaba que podía estallar una guerra, ni siquiera cuando empezaron a caer las primeras bombas. Tuvimos que salir rápido, coger el avión y atravesar el país hasta Macedonia. Después nos quedamos en casa, siguiendo por la televisión todo lo que sucedía. Era increíble. Fue muy fuerte porque, sobre todo, en la frontera de Bosnia, Croacia y Serbia lo pasaron muy mal. Teníamos amigos, jugadores de fútbol, que salieron del país. Con mi familia acogí en mi casa a Milan Pavlovic, capitán de las selecciones sub-21, que abandonó Sarajevo para irse con su familia a Grecia. Muchos, como él, debieron salir del país para buscarse la vida.

En 1992 rompes con todo y pones rumbo a Bulgaria para firmar con el CSKA de Sofía. ¿Por qué tomas esa decisión? ¿Fue para alejarte del conflicto?

Mi sueño, desde siempre, fue jugar en un equipo grande de Yugoslavia. De hecho todos los jugadores de allí sonábamos con eso; jugar primero en el equipo de tu pueblo y después dar el salto al Estrella Roja, el Partizán o el Dinamo Zagreb. Sin embargo, con la separación del país era muy raro jugar solo en Serbia o Croacia contra equipos del mismo territorio que la mayoría eran de Segunda División yugoslava. En ese momento Bulgaria empezó a construir una liga muy fuerte con equipos importantes y me llegó la oportunidad de llegar al CSKA, equipo del que Hristo Stoichkov dio el salto al Barça. Como no podía jugar en un grande de Yugoslavia decidí probar suerte en una liga más fuerte para poder llegar a un equipo más potente luego.

Equipo del CSKA Sofía. Babunski es el tercero por la izquierda en la línea superior

Equipo del CSKA Sofía. Babunski es el tercero por la izquierda en la línea superior / CSKA Sofía

¿Funcionó el fútbol como un refugio a la situación de tu país?

Sí, conseguí estar más tranquilo. Ganamos el título de Copa y, sobre todo, hice muy buenos amigos porque hablamos casi el mismo idioma con los búlgaros, con un acento un poco distinto. A día de hoy sigo manteniendo muy buenos amigos allí y siempre estamos en contacto. Fue una experiencia muy buena.

Luego ya das el salto al fútbol español, vienes para Lleida ¿cómo acaba un central de Macedonia jugando en Catalunya?

Todo se dio muy rápido. Tenía ganas de venir a jugar a España y a un equipo con ganas de luchar para subir a Primera División. Podía haber esperado alguna oferta de Primera, pero ya sabía que 'Mané' (Jose Manuel Esnal 'Mané', técnico del Lleida entre 1988-1995) era un experto en luchar por los primeros puestos de la tabla y ya lo había conseguido una vez anteriormente (cuando subió a Primera en 1993). Era un proyecto que me gustaba, a pesar de ser un poco defensivo. También me interesó mucho jugar en un país radicalmente diferente al fútbol de Yugoslavia.

Plantilla del Lleida en 1994-1995. Babunski es el primero por la izquierda de la línea superior

Plantilla del Lleida en 1994-1995. Babunski es el primero por la izquierda de la línea superior / 'X'

La gente, en Lleida, tiene muy buenos recuerdos de tu paso ¿Cómo recuerdas la ciudad y la primera temporada allí, que os quedáis a un gol de volver a Primera?

Conservo muy buenos amigos y grandes recuerdos, ya que la ciudad y su gente me recibieron fenomenal. Al final no conseguimos ascender a Primera porque nos quedamos a un gol frente al Sporting de Gijón en el play-off, tuvimos muy mala suerte, pues luchamos hasta el último minuto del último partido para conseguir el objetivo. Después de este palo el club empezó a ir hacia abajo, pero lo recuerdo todo con mucho cariño.

En 1993, debido a la separación de Yugoslavia, juegas el primer partido oficial de la selección de Macedonia ¿Qué representó para ti y el país tener esa selección "propia"?

Cuando empiezas un nuevo proyecto es todo interesante, tienes ganas de presentarte y dar máximo para que salga bien. Después de la separación de Yugoslavia, todos teníamos ganas de estar en buena forma y teníamos un equipo bastante bueno. Pero, poco a poco, muchos de los jugadores empezamos a llegar al final de nuestras carreras y nos vimos obligados a construir nuevos equipos. Todo esto conllevó mucho tiempo.

Eres de una generación destinada a brillar con Yugoslavia, pero que no pudo hacerlo por culpa de la guerra ¿Te quedó esa espinita de haber conseguido algún título más importante con la selección?

Sí, muchísimo. La guerra influyó mucho en el fútbol yugoslavo, especialmente a países pequeños como Macedonia. Con Yugoslavia teníamos equipos muy fuertes porque contábamos con entrenadores y jugadores de Serbia, Croacia, Eslovenia... Y podíamos aprender de ellos. La selección seguía la misma metodología que el Estrella Roja o, incluso, el Vardar, donde teníamos muy buenos jugadores y fuimos capaces de competir contra los grandes. Sin embargo, la separación afectó mucho a países pequeños como Macedonia o Montenegro