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FC Barcelona (F)

Patri y Serrajordi, una conexión mágica para privilegiados

La sociedad entre ambas centrocampistas empieza a tomar forma y deja destellos de una conexión especial que eleva el juego del Barça

Patri Guijarro y Clara Serrajordi

Patri Guijarro y Clara Serrajordi / FCB

Maria Tikas

Maria Tikas

Hay sociedades que no necesitan tiempo ni rodaje. Se intuyen. Se huelen. Se encuentran. La de Patri Guijarro y Clara Serrajordi es una de ellas. Dos futbolistas separadas por una década de edad, unidas por una misma manera de entender el juego. Dos cerebros que ven el fútbol con los mismos ojos.

En el Clásico de Copa, Pere Romeu volvió a juntar las piezas. Serrajordi entró por Vicky tras un pisotón de Athenea y pasó a actuar como interior. Patri ya llevaba un rato gobernando el partido desde el pivote. Y bastaron unos minutos para que la conexión volviera a encenderse. De esa sociedad nació el tercer gol culé. Recuperación limpia de Serrajordi, pase filtrado para Patri, asistencia con el exterior de la balear y definición de Salma Paralluelo. Simple. Preciso. Y precioso.

No es una escena aislada. Es una idea que el técnico lleva tiempo persiguiendo. Ya lo había avisado tras la final de la Supercopa: “Quería que Serra y Patri jugaran juntas en algún momento. Clara es una jugadora que, además de jugar bien con balón, tiene mucho recorrido, mucha capacidad para ir y venir. Defensivamente recupera muchísimo y juega con una confianza sorprendente para la poca experiencia que tiene”. Ya habían compartido campo diez minutos contra el Bayern y quince contra el Espanyol en el inicio de curso, pero Serrajordi todavía se estaba adaptando a la élite.

Desde que dio el salto al primer equipo, Serrajordi, de naturaleza más ofensiva y formada como interior, ha crecido en la posición más compleja e importante del Barça, la de pivote, y, junto a Aleixandri, con toda la responsabilidad que esto conllevaba para una chica de entonces 17 años, ayudó a que la baja de tres meses de Patri no se notara tanto. Mira siempre hacia delante. Piensa como interior. Siente el fútbol desde zonas creativas. Por eso, cuando coincide con Patri, el equipo gana una capa más de sentido. Porque Patri ordena, estructura, pausa y manda. Y Serrajordi interpreta, rompe líneas, conduce, aparece donde el partido lo pide. Las dos se entienden sin hablar.

Dos piezas claves para tumbar al Madrid

Patri fue, una vez más, el faro. El Madrid salió presionando alto y el Barça solo encontró oxígeno a través de ella. Se ofrecía, giraba, encontraba siempre la mejor solución. Puso pausa cuando tocaba y aceleró cuando el partido lo pidió. También sostuvo al equipo cuando Aleixandri se lesionó y Aïcha tuvo que ocupar un rol poco habitual. Liderazgo silencioso. Partido completo. La entrada de Serrajordi fue clave. Respondió con la misma naturalidad con la que juega siempre. Sin miedo. Con personalidad. Otro gran test superado.

En la Supercopa, cuando Patri fue MVP, la canterana lo dijo sin dudar: “No me extraña. Es la mejor. Lo hace todo fácil. Estoy muy orgullosa de ella. Estamos cumpliendo sueños juntas y es un honor”. Tal vez ahí esté la clave. En el orgullo compartido. En el aprendizaje constante. Serrajordi tiene un poco de Patri, un poco de Alexia, un poco de Aitana, especialmente de las dos primeras. Porque crece rodeada de las mejores. Porque observa. Porque entiende.

Ambas ven cosas que otras no ven. Y cuando dos futbolistas miran el juego desde el mismo lugar, pasan estas cosas. Aparece una recuperación. Un pase. Una asistencia. Un gol. Y la sensación de que esa sociedad, una conexión mágica y al más puro estilo Barça, acaba de empezar. Que dure mucho