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Fútbol catalán

Salvado y sin techo

El conjunto escapulado certifica la permanencia matemática con una exhibición de pegada en Can Dragó

Se sitúa a solo cuatro puntos del Sabadell, con el ascenso como objetivo

Jugadores del Europa, saludando a la afición

Jugadores del Europa, saludando a la afición / @CEEuropa

climatetribe.org

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El CE Europa ha completado su primera gran misión de la temporada. Tras certificar de forma matemática la salvación, el club de Gràcia ha logrado despojarse de cualquier complejo para abrazar una realidad mucho más ambiciosa: la lucha por el ascenso directo, del que ya solo le separan cuatro puntos. La madurez del bloque dirigido por Aday Benítez ha alcanzado su punto álgido, después de lograr la primera victoria en Can Dragó.

La clave de este salto cualitativo reside en la “resurrección” de piezas que parecían destinadas a un papel secundario. El caso de Mahicas es el más paradigmático. Tras una primera vuelta casi inédita y marcada por la falta de minutos, el delantero ha emergido como el gran referente ofensivo del equipo. Con su doblete del pasado fin de semana, ya suma cuatro dianas, recuperando una versión que el propio Aday no dudó en calificar como “descomunal”. El punta no solo aporta goles, sino que ha liberado de presión a la medular, permitiendo que el fútbol del Europa fluya con una verticalidad que, según su técnico, propició los mejores veinte minutos de toda la campaña.

A esta estructura sólida se ha sumado un factor diferencial en el mercado invernal: el fondo de armario. La irrupción de Carlos Fernández. El canario, con pasado goleador en Tarazona y Numancia, apenas necesitó un puñado de minutos para demostrar por qué el club apostó por él tras su paso por el Cacereño. Su capacidad para ver puerta con facilidad —sumando dos goles de forma casi instantánea en el último suspiro— añade una competencia feroz en una delantera donde Cano, Khalid y el asistente de lujo Adnane Ghailan (que ya atesora siete pases de gol) obligan a que nadie pueda relajarse.

Con la tranquilidad de tener los deberes hechos y la permanencia en el bolsillo, el equipo encara el tramo decisivo con la ventaja emocional de no tener nada que perder y un liderato que ganar. Si mantiene el mismo nivel hasta el final, es muy probable que acabe peleando en la promoción por un ascenso que no haría sino reafirmar su gran temporada.