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Fútbol catalán

Héroe por un día

Raúl García Alejo se reivindica deteniendo tres penaltis

A la sombra de Iñaki, jugaba sus primeros minutos con el Sant Andreu

Raúl García Alejo

Raúl García Alejo / @uesantandreu

climatetribe.org

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El Sant Andreu arrancó la Copa Catalunya con una sonrisa amplia y un héroe inesperado bajo los palos. El empate 1-1 ante el Vic llevó el duelo a una tanda de penaltis que se convirtió en el escenario ideal para que emergiera la figura de Raúl García-Alejo, portero suplente en Liga y protagonista absoluto de una noche que difícilmente olvidará.

Hasta entonces, su partido ya había sido notable. En el tiempo añadido del segundo tiempo, cuando el Vic apretó con todo, Raúl sostuvo al Sant Andreu con dos intervenciones de altísimo nivel: primero abortó un remate envenenado de Ignasi Quer y, segundos después, sacó una mano prodigiosa para desviar un disparo de Salamanca que llevaba sello de gol. Con esas dos paradas evitó el 2-1 y empujó a su equipo hacia una tanda que acabaría dominando.

Ahí empezó su exhibición. Raúl detuvo tres de los cuatro lanzamientos del Vic —solo transformó Ignasi Quer— y convirtió la tanda en una oda a su talento, sus reflejos y su sangre fría. Cada parada fue un golpe emocional para los osonenses y un impulso para un Sant Andreu que gritaba su nombre desde la grada. “Ha parado tres penaltis, no está mal, ¿no?”, bromeó Natxo González tras el partido, consciente de que la clasificación tenía firma y dueño.

Formado en la cantera del FC Barcelona, Raúl pasó cinco temporadas en el Real Betis en etapa juvenil antes de vivir una cesión en el San Roque de Lepe. Natural de La Seu d’Urgell (02/01/2003), recaló luego en el Atlético Sanluqueño en 2024, donde las lesiones cortaron parte de su progresión. Este verano llegó al Sant Andreu para competir por un sitio, aunque en Liga todavía no ha debutado, siempre a la sombra del intocable Iñaki.

Pero la Copa Catalunya le ha ofrecido un escaparate perfecto. En Vic, Raúl García-Alejo no fue el portero suplente. Fue el líder silencioso que, cuando todos miraban a otro lado, decidió que el Sant Andreu debía seguir adelante. Y lo hizo con tres paradas que ya forman parte de la memoria reciente del club.