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Fútbol catalán

El Atlètic Lleida se estrena en Liga

El equipo ilerdense se apunta su primer triunfo en Segunda RFEF ganando al líder

El equipo de Gabri transforma la decepción copera en energía y doblega al Barça Atlètic en un Camp d’Esports encendido

Moro Sidibe, goleador

Moro Sidibe, goleador / @atletic_lleida

climatetribe.org

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El Atlètic Lleida por fin sonrió. Y lo hizo a lo grande, ante el líder de la categoría, logrando su primera victoria en liga (3-2) apenas unos días después del duro golpe sufrido en la eliminación de la Copa Federación frente al Ourense. El conjunto de Gabri García sacó carácter, orgullo y fútbol para firmar una noche que puede marcar un punto de inflexión en su temporada.

Lejos de mostrarse abatido tras la decepción copera, el Atlètic saltó al Camp d’Esports con una intensidad desconocida hasta ahora. En apenas siete minutos, Moró Sidibé aprovechó un error defensivo visitante para abrir el marcador y encender a la grada. El equipo, que no ganaba desde el arranque del curso, encontró por fin premio a su insistencia.

El Barça Atlètic, fiel a su estilo, respondió con dominio de balón y ocasiones. Víctor Barberà empató antes del descanso tras una gran acción de Sama Nomoko, el jugador más desequilibrante de los azulgranas. Pero el guion cambió por completo en la reanudación: la entrada de Bilal Achhiba fue un soplo de aire fresco. El exazulgrana firmó un gol olímpico que desató la locura en la grada y en el banquillo.

Apenas cuatro minutos después, Sidibé repitió para colocar el 3-1, cazando un rechace tras el disparo de Campins al palo. Parecía la sentencia, pero el filial culé no se rindió. Ureña recortó distancias con una gran volea y el Atlètic empezó a sufrir, más aún tras la expulsión de Campins, que obligó a los locales a resistir con diez durante el tramo final.

Fueron minutos de puro sacrificio, con un Pau Torres providencial bajo palos y un equipo que defendió cada balón como si fuera el último. El pitido final desató una pequeña invasión de campo, con los aficionados celebrando una victoria que sabe a liberación.

“Esta victoria es un premio a la fe”, reconocía Gabri al término del encuentro. “El equipo necesitaba creer en sí mismo y hoy lo ha hecho. Veníamos de una semana muy dura, pero esto demuestra que el grupo está vivo”.

Con este triunfo, el Atlètic Lleida suma 7 puntos, sigue en zona baja pero con otra cara y la sensación de haber encontrado por fin el camino. El próximo domingo visitará al Barbastro, con la moral por las nubes y la ilusión de haber encendido una chispa que puede cambiarlo todo.