Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

SOCIEDAD

Expertos alertan: estas señales entre 0 y 2 años pueden indicar un niño superdotado

Así puedes detectar el talento excepcional de tu hijo antes de los 3 años

Los bebés empiezan a reír a los tres meses de vida.

Los bebés empiezan a reír a los tres meses de vida. / Prostock-studio/Shutterstock

David Cruz

David Cruz

Detectar las altas capacidades desde la infancia es fundamental para garantizar un desarrollo equilibrado y un aprendizaje adecuado a las posibilidades de cada niño. Estas capacidades no se limitan a un alto coeficiente intelectual, sino que incluyen habilidades cognitivas, creatividad, pensamiento rápido, curiosidad intensa y sensibilidad emocional elevada.

El psicólogo Alberto Soler explica que cada niño con altas capacidades tiene un perfil diferente. Algunos destacan en lo académico, otros en creatividad, resolución de problemas o pensamiento abstracto.

Identificarlos a tiempo es lo que va a permitir ofrecerles un entorno educativo que se adapte a su ritmo, evitando problemas como aburrimiento, desmotivación o sobreexigencia.

Señales que exponen que un niño puede ser superdotado cuando todavía tiene menos de 9 años

Según expone Soler, muchas de estas características extraordinarias se presentan desde muy temprano. Entre los 0 y 2 años, algunos bebés muestran cólicos frecuentes, dificultades para dormir, atención sostenida, desarrollo motor precoz y vocabulario avanzado.

Cuando los niños ya tienen entre 2 y 3 años, algunos empiezan a aprender a leer y escribir por sí solos, amplían rápidamente su vocabulario e incluso pueden mostrar mutismo en ciertas etapas.

Seguimos avanzando y de 3 a 4 años, los jóvenes con altas capacidades destacan por su imaginación, creatividad y curiosidad insaciable, a veces acompañada de amigos imaginarios.

Entre los 4 y 5 años, muestran interés por temas profundos como la vida, la muerte y el sentido del tiempo, formulando preguntas inusuales para su edad.

Finalmente, de 6 a 9 años, estos niños revelan una curiosidad excepcional en la clase, haciendo preguntas provocativas, centrándose en sus tareas como pocos y saltando a menudo etapas de aprendizaje. Prefieren hablar antes que escribir, tienen una enorme sensibilidad, y a veces, la escuela tradicional les termina aburriendo.

Si detectamos a tiempo estas altas capacidades, no solo favorecemos el desarrollo académico de los más pequeños de la casa, también el bienestar emocional, evitando que se sientan solos o incomprendidos.