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ESPANYOL-OSASUNA

Espanyol y Osasuna aburren en un partido para olvidar

Pol Lozano sumó el primer y prácticamente único tiro a puerta del partido a falta de diez minutos para terminar el encuentro

Alguer Tulleuda Bonifacio

Alguer Tulleuda Bonifacio

No hay premisa más milenaria en el mundo del fútbol que 'para marcar hay que tirar'. Es algo que parece obvio, aunque para Espanyol y Osasuna no lo fue tanto; en un partido donde el primer tiro a puerta fue a falta de diez minutos del final, pericos y rojillos se repartieron puntos con un empate que no contenta a nadie. Manolo consigue tiempo con un nuevo encuentro pragmático de los blanquiazules que no sirve para salir de zona de descenso.

Después de perder una gran oportunidad contra el Getafe en el Colisseum, el Espanyol volvía al RCDE Stadium una semana más. El equipo es consciente de que se juega buena parte de sus opciones de mantenerse en la máxima categoría en casa; sin importar el momento que atraviesen los blanquiazules, cuando los pericos juegan delante de su afición demuestran ser un equipo altamente difícil de batir. Manolo parece haber encontrado la tecla con un estilo pragmático que si bien no es una oda al fútbol sí sirve para minimizar los errores e intentar tener más opciones de llevarse los partidos.

El Espanyol saltó al terreno de juego con un arranque valiente que sorprendió a Osasuna, aunque no supo aprovechar los buenos primeros minutos para transformar su superioridad en el marcador. La chispa inicial poco a poco se fue apagando y el partido empezó a parecerse más a lo que se esperaba desde el principio; Osasuna amasaba la posesión del balón sin crear peligro, mientras que el Espanyol intentaba salir con transiciones rápidas robando en mediocampo. En esta faceta estuvieron especialmente efectivos Puado, omnipresente, y un Antoniu Roca que con sus incursiones por banda derecha era quien más daño hacía a la defensa de los navarros. La primera parte se cerró sin tiros a puerta para ningún equipo, un partido bastante parecido al del Celta hace apenas dos semanas que no quedará para el recuerdo del espectador.

La segunda mitad arrancaba con Osasuna mucho más atrevido de lo que había sido en toda la primera parte. No era complicado, aunque el equipo subió el ritmo de la circulación y el peligro para Joan García terminó llegando más pronto que tarde. Los rojillos volvían al partido, aunque parecía imposible superar la línea defensiva del Espanyol en última instancia. Como en la primera parte, la chispa inicial fue un espejismo; ambos equipos firmaron su particular tratado de paz y las ocasiones ni llegaban ni se las esperaban.

Cheddira entraba para buscar nuevas alternativas en ataque, aunque su participación no sirvió para animar al Espanyol. La apatía general de ambos equipos fue rota por Pol Lozano, quien a falta de diez minutos para que concluyese el partido, sumara el primer tiro a puerta de todo el encuentro con un gran lanzamiento desde la frontal. La atajada de Sergio Herrera impidió un gol de bandera que despertó al RCDE Stadium que de repente se encontró con la posibilidad de conseguir su botín en los últimos instantes del partido.

A pesar del intento de arreón final, el empate terminó siendo el resultado final de un partido frío sin prácticamente ocasiones. Reparto de puntos que mantiene -por ahora- en posiciones europeas a Osasuna y que no sirve al Espanyol para salir de zona de descenso.