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Renfe despide a una trabajadora que buscaba trenes retrasados para quedarse con las indemnizaciones sin reclamar

La empleada cesada buscaba billetes que se hubieran pagado en metálico, esperaba que los pasajeros no las solicitaran y se las apropiaba ella

Usuarios de Rodalies en la estación de Sants de Barcelona.

Usuarios de Rodalies en la estación de Sants de Barcelona. / Europa Press

Gabriel Ubieto

Gabriel Ubieto

Barcelona

Renfe ha despedido a una trabajadora que urdió un sistema mediante el que monitorizaba trenes de alta velocidad que iban con retraso para poder apropiarse del dinero de los viajeros que luego no reclamaban su indemnización. El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) ha avalado los hechos recogidos en la investigación efectuada por la empresa pública ferroviaria, que vio un patrón sospechoso en el cobro en metálico de una serie de compensaciones por retraso. Y, por ende, da por procedente el despido disciplinario.

Los hechos probados se remontan a las pesquisas iniciadas por la Jefatura de Terminales de Andalucía Occidental en enero de 2020, cuando se detectó el cobro de una serie de billetes con un patrón entre ellos posiblemente fraudulento. En cinco visitas a las taquillas se habían retirado importes por valor de casi 2.000 euros en concepto de pasajes de AVE que habían ido con retraso. La empresa ferroviaria activa una investigación que acaba concluyendo con el despido de una trabajadora, que operaba como comercial y a la que se imputa el cobro de ese dinero.

Las pesquisas de la empresa -y que han dado por buenas los magistrados del TSJA- determinaron que la trabajadora se valió de las credenciales de un compañero con rango más elevado que ella para poder utilizar un programa informático y monitorizar así los trenes que acumulaban un retraso suficiente como para reclamar una compensación. Una vez detectaba el tren, se disponía a sacar una lista de aquellos pasajes que se habían comprado en metálico. Pues todas las retiradas de dinero fueron en efectivo y de billetes comprados en efectivo, por lo que ni Renfe podía rastrear la tarjeta desde la que se habían cobrado ni abonar el importe de manera automática a la misma.

La comercial sacaba una copia de los billetes que cumplían estas características y esperaba un plazo prudencial de 50 días para ver si el propietario del billete acababa ejerciendo su derecho a indemnización y pedía a Renfe que le compensara por el retraso. "Eran trenes de distintas relaciones, de distinto canal de venta y que en todo, como elemento común, se había esperado para solicitar la indemnización unos 50 días aproximadamente", recoge la sentencia. Si en 50 días no nadie había pedido nada por ese billete, iba ella a quedarse con ese dinero.

Premeditación y alevosía

Según pudo acreditar Renfe en su investigación, la empleada cobró un total de 1.746,75 euros mediante esta técnica y tenía pendiente cobrar otros 248,05 euros, que no llegó a ingresar porque fue detectada. La empleada alegó no estar en sus plenas facultades mentales cuando ocurrieron los hechos, replica a la empresa que la perjudica por ser hija de un sindicalista de Renfe y niega que detrás de estos cobros haya ni premeditación ni alevosía. Los magistrados del TSJA rechazan los argumentos de la defensa por considerar que carecen de fundamento para sostenerse y sentencian: "Inferir de estos hechos que no hubo premeditación es similar a declarar derogada la ley de la gravedad", según el fallo compartido en redes sociales por el abogado Pere Vidal.

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Vía: El Periódico

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