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COLECCIONISMO

Esta es la moneda más cara del mundo: cuesta 15 millones de dólares y tiene casi 100 años

Se trata de un ejemplar único que ha aparecido en varias subastas importantes

Double Eagle de 1933

Double Eagle de 1933

Ramón Baylos

Ramón Baylos

Si bien es cierto que existen muchas monedas que valen una auténtica fortuna y se revenden por cifras absolutamente desorbitadas, existe una en concreto que destaca por encima de todas las demás: la Double Eagle de 1933 acuñada en Estados Unidos.

Esta moneda es considerada como el Santo Grial de la numismática a causa de un motivo específico: es el artículo más caro del mundo en relación a este sector del coleccionismo. Pero, ¿de qué cifra estamos hablando exactamente?

El valor de esta moneda quedó fijado en una subasta del año 2021 en 15 millones de dólares, pero fue comprada finalmente por un total de 18,9 millones de dólares por un coleccionista llamado Stuart Weitzman.

La razón por la que esta moneda vale tanto no solo tiene que ver con su antigüedad, sino por la llamativa historia que se esconde detrás de su proceso de fabricación y distribución en la primera mitad del siglo XX.

Al parecer, se trata de una moneda de la que existe solo un ejemplar a causa de una cadena de sucesos que no tienen desperdicio. En plena gran depresión, el presidente de los Estados Unidos de aquel entonces, Franklin D. Roosevelt, emitió una orden con la que se limitaba enormemente el uso de la misma.

Esto se debe a que dicha moneda era de oro y el Gobierno de EE.UU. intentó frenar la crisis económica de aquella época limitando la cantidad de oro que podían tener sus habitantes con tal de centralizar el codiciado material.

De esta manera, la Double Eagle ni siquiera llegó a entrar en circulación: se acuñaron 445.500 monedas (de un valor nominal de 20 dólares) y todas ellas se fundieron en la Casa de Moneda de Filadelfia, a excepción de 20 ejemplares.

Los expertos historiadores aseguran que estas últimas fueron sustraídas ilegalmente por un trabajador de la entidad. No obstante el Servicio Secreto de los Estados Unidos se enteró del robo a principios de los 40 y mandó destruir todas las monedas menos una que se extravió.

Efectivamente, esta última es la que ha pasado por muchas manos a lo largo de los años (incluyendo por las de Rey Faruk de Egipto hasta el año 1952) hasta llegar al momento presente donde fue comprada por casi 20 millones de dólares.