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Escalada. Copa de España de Escalada Cáceres 2026

La velocidad de Alberto García para la Copa de España de Escalada Cáceres 2026: “La adrenalina que se siente es increíble”

La escalada de velocidad tiene en España a Alberto García Rodríguez de Sepúlveda como uno de sus grandes referentes. Líder del ranking nacional de speed, el joven llega a la Copa de España de Escalada de Velocidad y Bloque Cáceres 2026 dispuesto a confirmar su explosión

Alberto García Rodríguez de Sepúlveda uno de los grandes referentes de la escalada de velocidad

Alberto García Rodríguez de Sepúlveda uno de los grandes referentes de la escalada de velocidad / Cedida

Victor García

La escalada de velocidad vive una explosión en el panorama nacional. En ese contexto emerge la figura de Alberto García Rodríguez de Sepúlveda, con 18 años es el actual líder del ranking nacional de speed y uno de los nombres propios llamados a marcar el ritmo en la Copa de España de Escalada de Velocidad y Bloque Cáceres 2026, que tendrá lugar el 28 y 29 de marzo en el rocódromo de alto rendimiento ‘Alberto Ginés’. Su trayectoria, su mentalidad competitiva y su forma de entender este deporte ayudan a explicar por qué esta modalidad engancha cada vez a más aficionados jóvenes y es tan atractivo para el espectador. En una charla con él nos cuenta cómo llega a la cita cacereña.

Contenido interactivo de la Copa de España de Escalada Cáceres 2026.

Nacido en Ávila y criado en Madrid, donde sigue residiendo, Alberto creció con la escalada prácticamente en la puerta de casa. “Vivo cerca de un rocódromo callejero, así que la escalada siempre ha estado presente en mi vida”, recuerda. Sin embargo, su inicio formal llegó alrededor de los seis años: “Comencé a escalar realmente cuando me apunté a clases con unas amigas del colegio en el Boulder King, uno de los primeros rocódromos de España”.

Desde aquellas primeras competiciones infantiles en Madrid hasta su entrada en el equipo de tecnificación de la Federación Madrileña de Montañismo, su progresión fue constante. “Ingresé en el equipo de tecnificación y mejoré mucho mi nivel. Allí descubrí la escalada de velocidad junto a Erik Noya, nuestro entrenador de velocidad, quien nos enseñó muchísimo”. A partir de entonces, la competición pasó a ocupar el centro de su vida deportiva.

Líder del ranking nacional

Mucho ha llovido de esas primeras presas hasta ser en la actualidad el primero del ranking nacional. Todo ese aprendizaje, a día de hoy, Alberto lo ve con perspectiva. “Ser primero del ranking no significa mucho; lo importante es que sé que tengo un gran nivel y que aún me queda mucho por mejorar”. Detrás de ese puesto hay un trabajo que el público no siempre percibe: “Hay muchos años de trabajo constante y entrenamientos exigentes. No siempre es fácil, pero todo ese esfuerzo es lo que me permite perseguir mis objetivos y seguir creciendo como deportista”.

La escalada de velocidad combina potencia, precisión y una fortaleza mental poco común. En apenas cinco segundos se decide todo y un mínimo fallo penaliza mucho. “Cuando estoy escalando trato de no pensar demasiado y concentrarme solo en seguir escalando. Mantener la calma y el foco antes y después del pegue es clave… La escalada de velocidad requiere una frialdad mental bastante elevada para no ‘sobrepensar’ en momentos decisivos”.

La adrenalina de cinco segundos

¿En qué momento apostó por la velocidad y descartó otras modalidades dentro de la escalada? Alberto nos comenta que ese momento de elegir una vía u otra no fue fruto de la casualidad. “Fue un momento un poco chocante porque también tenía potencial en las otras disciplinas, pero la velocidad me apasionaba tanto que la decisión fue natural. Supe que quería enfocarme en esta modalidad y darle todo mi esfuerzo”. Ese talento y su mentalidad le ha llevado a competir también fuera de España en pruebas internacionales del circuito de World Climbing —nuevo nombre de la IFSC—ampliando su experiencia en escenarios de máxima exigencia. El año pasado finalizó duodécimo del IFSC-Europe Climbing European Cup Speed 2025 absoluto. Por su edad, 18 años, también pudo competir en la categoría Juvenil, donde finalizó quinto.

¿Cómo se prepara Alberto cada prueba? “En las clasificatorias me concentro solo en mi carrera. En las finales, donde depende del rival, intento mantener el foco en mi carrera, aunque a veces es inevitable fijarse en lo que hace el otro”. Esa tensión es parte del atractivo de una disciplina que, según él mismo explica, tiene un poder magnético para el espectador: “En la escalada de velocidad nunca se sabe qué va a pasar. La adrenalina que se siente en esos cinco segundos de subida es increíble y, al ser un deporte tan rápido, siempre es emocionante de ver”.

Con la mayoría de edad recién estrenada, fuera del muro, la vida de Alberto también gira en torno al deporte. Estudia Ciencias de la Actividad Física y del Deporte en la UPM, lo que le permite profundizar en el rendimiento y la preparación física. “Mi día a día gira en torno al entrenamiento y, cuando no entreno, me dedico a descansar lo máximo posible para poder rendir al 100% en cada sesión”. Eso sí, en sus ratos libres busca desconectar: “Suelo relajarme viendo anime o haciendo cosas no muy cansadas”. Y subraya el papel de quienes le rodean: “Mi entorno es clave en mi crecimiento como deportista, me apoya y me motiva constantemente”.

Cáceres 2026, una cita clave

En cuanto a la Copa de España de Escalada de Velocidad y Bloque Cáceres 2026, Alberto tiene entre ceja y ceja este hito del calendario nacional que se desarrollará el 28 y 29 de marzo en la instalación de alto rendimiento ‘Alberto Ginés’. Para Alberto, el evento tiene un significado especial: “La Copa de España es muy importante para mí, no solo por la competición en sí, sino porque también sirve como selectivo para las competiciones internacionales de este año”. Su objetivo está claro: “Llegar en el mejor estado físico posible y darlo todo en cada pegue”.

En Extremadura, una región en la que se apuesta activamente por el deporte y por la escalada en particular, la presencia de referentes como Alberto García Rodríguez de Sepúlveda contribuye a poner en valor una modalidad que crece a la misma velocidad con la que el joven trepa por una pared.