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WORLD SPORTS SUMMIT

Dubái acelera su plan para liderar el deporte global con grandes nombres en el World Sports Summit

La apertura del World Sports Summit 2025 y la gala del Mohammed bin Rashid Al Maktoum International Sports Award dibujan una misma idea: Dubái quiere ser plataforma de decisiones, talento e iniciativas internacionales

Así es el World Sports Summit en Dubái desde dentro

WSS

David Boti

David Boti

Dubái

Durante las primeras 24 horas, Dubái ha tenido la foto que persigue cualquier gran capital del deporte: leyendas, ejecutivos, instituciones y decisión política en la misma sala. La ciudad inauguró el World Sports Summit 2025 con un dato que explica la dimensión del movimiento: más de 1.500 líderes y responsables del sector, llegados de más de 50 países, concentrados para discutir el presente y el futuro de la industria bajo un lema que funciona como declaración de intenciones: “Uniendo al mundo a través del deporte”.

El arranque, con Sheikh Mansoor bin Mohammed al frente, se leyó como un mensaje de gobernanza: aprovechar la presencia de “figuras y líderes” para reforzar la cooperación, pensar el deporte a corto y largo plazo y, sobre todo, abrir debates que van más allá del juego. En su hoja de ruta entran conceptos que ya son centrales en el negocio: regulación, organización, rendimiento, financiación, detección y desarrollo de talento… y un punto que subraya hacia dónde mira el deporte moderno: la inteligencia artificial como motor de programas de desarrollo.

El deporte y diálogo en Dubái

La misma idea la reforzó Khalfan Juma Belhoul: Dubái como lugar “ideal” para el diálogo, para activar alianzas internacionales y preparar oportunidades en un sector que se ha convertido en industria total. En paralelo, el summit se convirtió en un desfile de nombres que conectan poder y audiencia: Gianni Infantino, Novak Djokovic, Manny Pacquiao, Nasser Al-Khelaifi, Ronaldo Nazário… estrellas que empujan titulares, sí, pero también conversación global.

Ese pulso político-deportivo tuvo una escena clave fuera del escenario: Sheikh Hamdan bin Mohammed se reunió con Infantino en los márgenes del summit para hablar de cooperación internacional y del deporte —especialmente el fútbol— como herramienta de entendimiento entre países y comunidades. El mensaje de Dubái fue nítido: organizar el World Sports Summit no es solo albergar un evento, es “ser socio activo” en la construcción del deporte que viene, desbloqueando oportunidades para el talento, estimulando inversión en tecnología y conocimiento y buscando un impacto “sostenible” para diferentes regiones.

Y si el summit era el foro, la gala del Mohammed bin Rashid Al Maktoum International Sports Award fue el escaparate: la 13ª edición del premio —presentado como el mayor por valor y número de categorías— se celebró en el mismo contexto del World Sports Summit, con presencia institucional y una lista de ganadores que parece diseñada para subrayar ambición global. Entre los reconocidos, Andrés Iniesta, Nasser Al-Khelaifi recibió un premio de liderazgo; Novak Djokovic, un galardón a la trayectoria; y el propio PSG fue distinguido como equipo. También hubo premios para figuras y referentes de distintos deportes y regiones, reforzando el relato de Dubái: el deporte no es una sola liga, ni un solo continente, ni una sola audiencia.

En una frase, quedó resumida la estrategia: Dubái quiere “seguir desempeñando su papel global” como destino de excelencia, también en el deporte, y situarlo “en el centro de las prioridades”. En estos días, lo ha hecho con agenda, nombres, política y puesta en escena. Y, sobre todo, con una idea que ya no disimula: la conversación mundial del deporte también se quiere escribir desde aquí.