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8-M

Deporte femenino: una cuestión de justicia social

El 8 de marzo es una fecha para reivindicar derechos, pero también para revisar compromisos

Garantizar el acceso equitativo de niñas y mujeres a la práctica deportiva no es sólo una cuestión de oferta; es una cuestión de derechos

Garantizar el acceso equitativo de niñas y mujeres a la práctica deportiva no es sólo una cuestión de oferta; es una cuestión de derechos / CONSELL

Montse Zamora (Vicepresidenta del Consell Esportiu del Baix Llobregat)

El 8 de marzo es una fecha para reivindicar derechos, pero también para revisar compromisos. Desde el ámbito deportivo, el Día Internacional de la Mujer nos interpela directamente: hemos avanzado, sí, pero la igualdad real no es todavía una meta alcanzada.

El deporte es mucho más que la actividad física. Es un espacio de socialización, aprendizaje, construcción de identidades y oportunidades. Y, como en otros ámbitos de la sociedad, las mujeres siguen encontrando barreras: estereotipos que condicionan la práctica desde la infancia, dificultades de acceso en determinados deportes, menor presencia en lugares de decisión, brecha salarial, invisibilización mediática o carencia de referentes femeninos.

Garantizar el acceso equitativo de niñas y mujeres a la práctica deportiva no es sólo una cuestión de oferta; es una cuestión de derechos. Cuando una niña abandona el deporte por falta de espacios, por presión social o por falta de referentes, no sólo pierde una actividad: pierde una oportunidad de crecimiento personal, de salud y de empoderamiento.

Referentes femeninos

La visibilización de referentes femeninos es, en ese sentido, fundamental. Las deportistas de élite abren camino, pero también lo hacen las entrenadoras, las árbitras, las Tutoras de Juego, las directivas y las jugadoras amateurs que cada semana llenan campos y pabellones con su constancia. Necesitamos que las niñas puedan verse representadas en todos los ámbitos del deporte, desde la base hasta la gestión.

Pero la responsabilidad no recae sólo en las deportistas. Los clubes, centros educativos e instituciones tenemos un papel determinante. Debemos generar entornos seguros, inclusivos y libres de discriminaciones. Debemos revisar estructuras, horarios, recursos y discursos. Debemos entender que la igualdad no es un eslogan, sino una práctica cotidiana.

Desde el Consell Esportiu del Baix Llobregat llevamos años trabajando con esta mirada. Apostamos por un modelo deportivo que pone los valores en el centro, que promueve la práctica mixta en edades escolares y que entiende el deporte como una herramienta educativa de primer orden. Pero también impulsamos proyectos específicos para fomentar la participación femenina a lo largo de la vida: un claro ejemplo es la Liga de Veteranas de fútbol 7, que este año llega a su 3ª temporada con un crecimiento sostenido y una participación cada vez más diversa.

Camino por recorrer

Aún queda camino por recorrer. Pero cada niña que sigue jugando, cada mujer que vuelve a ponerse las botas, cada club que apuesta por la igualdad y cada institución que destina recursos nos acerca a una sociedad más justa.

Reivindicar el deporte femenino el 8 de marzo no es un gesto simbólico. Es reafirmar un compromiso colectivo para que la igualdad también se juegue en los campos, pabellones y espacios de decisión.

Porque una sociedad que garantiza el deporte para todos es una sociedad que avanza.