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Copa Libertadores

Una final que reafirma la hegemonía brasileña en la Copa Libertadores

El duelo Atlético Mineiro - Botafogo, en Buenos Aires, permite ampliar la supremacía de los clubes brasileños, que encadenarán seis títulos consecutivos

Deyverson (Atlético Mineiro) e Igor Jesus (Botafogo)

Deyverson (Atlético Mineiro) e Igor Jesus (Botafogo) / climatetribe.org

Joaquim Piera

Joaquim Piera

Es la Copa Libertadores... de Brasil. Nunca el principal torneo de clubes sudamericano, creado en 1960, había tenido una etapa en la que los equipos de un mismo país extendieran su dominio con tamaña autoridad.

La final de la actual edición, que disputarán el 30 de noviembre, en el Monumental de Núñez, en Buenos Aires, el Atlético Mineiro y el Botafogo permitirá alargar una temporada más la hegemonía 'canarinha'. 

Al margen de lo que ocurra en una final inédita entre estos dos albinegros ya serán, por primera vez, seis años consecutivos con un campeón del Brasileirao.

Las dos cruces de semifinales han explicitado la superioridad de los dos conjuntos del gigante sudamericano. El Atlético Mineiro, que no llegaba a una final desde 2013 cuando conquistó su único entorchado con Ronaldinho Gaucho como maestro de ceremonias, enmudeció al River Plate con una sorprendente autoridad. 

Había mucha confianza en el Millonario, que había hecho una inversión maciza los últimos meses para regresar a una final, que no disputaba desde 2019 cuando cayó con el Flamengo. El hecho que el título se decidiera en su feudo era una motivación añadida.

Sin embargo, el Galo, dirigido por el exblaugrana Gaby Milito, dejó la eliminatoria vista para sentencia en la ida con un rotundo 3-0. Y, después, supo desactivar al River y a la presión ambiental en un Monumental que rugió como nunca administrando el 0-0. Los de Belo Horizonte dejaron a los de Marcelo Gallardo (el técnico que regresó en agosto para buscar su tercer cetro continental) a cero en 180 minutos.

El Botafogo, que es también el líder del Brasileirao y candidato número uno al título liguero, aplicó la misma fórmula en unas semis de históricos ante el Peñarol. Manita en Río de Janeiro (5-0) con una segunda parte de ensueño y, con un equipo plagado de reservas, tuvo una dulce derrota (3-1) en el Centenario, de Montevideo.

La preponderancia actual brasileña nace coincidiendo con el establecimiento, por parte de la Conmebol, de la final a partido único. Se instauró en la edición de 2019.

Aquel año, inicialmente, debía disputarse en Santiago, pero la crisis social en las calles chilenas, forzó a su traslado a Perú, donde el Flamengo, de Jorge Jesus, le remontó el encuentro al River Plate (1-2), con un doblete de Gabigol en el minuto 89 y 92. 

Después, vino el bicampeonato del Palmeiras, en las ediciones de 2020 y 2021, ante Santos (1-0) y Flamengo (2-1), respectivamente. 

El Flamengo se impuso en 2002 ante el Athlético Paranaense (1-0), que dirigía Luiz Felipe Scolari. Y, el año pasado, en Maracaná, el Fluminense rompió su maleficio superando 2-1 a un combativo Boca Juniors, con un golazo de John Kennedy en la prórroga.

En estas seis últimas ediciones, incluyendo la que se definirá ahora en Buenos Aires, ha habido hasta cuatro finales 100% 'canarinhas'. O sea, de doce finalistas, diez han sido equipos del Brasileirao. Solo las dos superpotencias argentinas, River Plate (en 2019) y Boca Juniors (en 2023) han podido romper la mayoría absolutísima de su país vecino

Gane el Atlético Mineiro o el Botafogo, que es debutante en una final, habrá un cuarto club brasileño campeón desde 2019, lo que demuestra que la preeminencia no responde solo al binomio Flamengo - Palmeiras, que es quienes han ganado más títulos locales y continentales en esta etapa actual.

Se trata, pues, de una superioridad integral que responde, en buena medida, a factores financieros, que aseguran la captación y la concentración de talento continental.